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31.10.05


El secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, conversó con cuatro corresponsales del Grupo de Diarios Américas GDA (entre ellos EL TIEMPO) sobre las perspectivas para la Cumbre de las Américas que se inicia en Mar del Plata (Argentina) este viernes.

Aunque afirma que el tema que los reúne –la pobreza– es vital, reconoce que hay un “agotamiento” por el exceso de cumbres que se vienen realizando y propone una nueva secuencia que descongestione las agendas presidenciales.
Descartó, también, que la Cumbre permita relanzar el Alca.
Se mostró, así mismo, muy preocupado por la situación de Ecuador, y expresó su confianza que en Mar del Plata se concrete el apoyo económico de la región para el proceso de paz con los grupos paramilitares en Colombia.
¿Cuál es el objetivo que se han planteado con esta Cumbre? En esta ocasión el tema es uno muy importante: la pobreza, la falta de empleo y la forma en que esos dos problemas, que están vinculados entre sí, afectan la gobernabilidad de los países. Ya la inestabilidad no es causada por factores ideológicos o por el peso de los militares como en el pasado sino de que emana de la gente del común, de su situación. Más allá de eso hay que ver a que se comprometen ahora los países.
Antes de salir para Salamanca (España), el presidente Álvaro Uribe criticó este tipo de cumbres pues le hacían perder valioso tiempo para su agenda interna… La critica de Uribe, que también se la he escuchado a Lagos y Chávez, es perfectamente válida. Hay agotamiento por la cantidad de cumbres. Me parece razonable rediseñar el sistema. Yo les daría otra secuencia y más juego a los ministerios y las cancillerías. Pero creo que una reunión de alto nivel entre los presidentes de las Américas cada tres años es necesaria para fijar prioridades.
¿Qué busca usted de la perspectiva de la OEA? Que el sistema interamericano se cohesione y comience a funcionar con un objetivo común. Yo soy enemigo de las intervenciones y por eso creo importante fortalecer la Carta Democrática, que da instrumentos para prevenir las crisis.
El origen de estas cumbres era crear un Área de Libre Comercio para la región. Eso no se dio en los términos previstos. ¿Se podrá desbloquear el tema? Veo un encuentro mucho más político sobre el tema, sobre los distintos enfoques que se tienen frente a este tipo de acuerdos. Hay perfecta conciencia de que los temas de libre comercio que están pendientes y que han impedido que el Alca se firme –los subsidios agrícolas, de la propiedad intelectual– no van a resolverse en esta Cumbre. No creo que vayamos a tener un desbloqueo regional del Alca y sería un error apostarle a eso durante esta cita.
Para que el sistema interamericano funcione se necesita que sea saludable.
Pero en el caso de la OEA, los países no pagan sus cuotas y parece estar al borde de la quiebra...
Nos es que estamos, como algunos dicen, a punto de quebrar. Existe un problema real y es que las cuotas no se han reajustado desde hace 15 ó 20 años. Este tema se tratará en la Asamblea Extraordinaria de enero. El reajuste no sería brusco, pero es necesario.
En su última intervención ante el Consejo permanente pidió a los países apoyar con recursos el proceso de paz con los paramilitares. ¿Cuál ha sido la reacción? Espero tener noticias positivas durante la Cumbre. Los europeos están pendientes de ver que todas esas declaraciones de apoyo se traduzcan en cosas concretas. Y espero que no sean unos pocos países sino muchos los que se sumen.
¿Quizá Venezuela? Sería positivo. No han dicho si pero tampoco que no.
¿Qué es lo que más le preocupa en estos momentos? Ecuador. Allí hay un ambiente de confrontación entre los poderes del Estado que es negativo y es indispensable que se sienten a conversar y alcancen un acuerdo
Publicación
eltiempo.com

Fecha de publicación
31 de octubre de 2005
Autor
SERGIO GÓMEZ M.