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16.2.14

La violencia arrincona a los periodistas en Honduras

* 36 personas ligadas a  medios fueron asesinadas en los últimos 10 años
* Sector denuncia poco interés del Gobierno por aumentar protección

Diego Jiménez F.
La Nación/Costa Rica/GDA


Tegucigalpa. La tarde del lunes 24 de junio, el periodista Aníbal Barrow viajaba en un automóvil junto con su nuera y su pequeño nieto por una calle de San Pedro Sula. Tres desconocidos les cortaron el paso y secuestraron al comunicador, cuyo cuerpo apareció casi dos semanas después quemado y descuartizado cerca de una laguna.
Hoy, casi medio año después, no hay culpables. La Policía detuvo en setiembre a un sospechoso del asesinato, pero sobre los autores intelectuales no ha trascendido ninguna información. No se sabe si el homicidio del conductor del programa televisivo “Aníbal Barrow y Nada Más” tiene alguna relación con su oficio de periodista.
Este ha sido el último de los ataques mortales contra un periodista en Honduras, el país con la tasa de homicidios más alta del mundo (86 por cada 100.000 habitantes, según la ONU). De acuerdo con datos del Comisionado Nacional de Derecho Humanos en Honduras, 36 personas relacionadas con medios de comunicación han sido asesinadas en los últimos 10 años.
La impunidad en estos casos alcanza el 97%, pues en solo en un crimen, ocurrido en el 2010, ha habido condena. Ese alto porcentaje responde, según el ombudsman hondureño, Ramón Custodio, a que “los crímenes no son  debidamente investigados por dos de los competentes del sistema de justicia penal, la policía de investigación y la misma Fiscalía”.
La cifra de homicidios se disparó desde el golpe de Estado contra José Manuel Zelaya, en junio del 2009, pues desde entonces han muerto 29 comunicadores.
Según  Custodio,   los crímenes demuestran que  “hay una  violencia que quienes  la cultivan buscan intimidarnos a los que estamos todavía actuando  en esta sociedad”.
El presidente del Colegio de Periodistas de Honduras, Juan Ramón Mairena, reconoció que este tipo de crímenes han creado temor entre los periodistas de cubrir temas como el narcotráfico, la corrupción y el crimen organizado.
Además, criticó que el actual gobierno, pronto a dejar el poder, no atendió a los llamados de los periodistas por más protección.
Presiones.  Sumado a las amenazas y los homicidios, el periodismo en Honduras también se enfrenta a retos por las presiones de poder y el acceso a la información, señalados por C-Libre, una coalición de periodistas y miembros de la sociedad civil constituida en el 2001.
Este grupo advirtió, en el 2006, de que entre las  limitantes para la libertad de expresión, figura que  “en algunos medios se les dictan las pautas al reportero acerca de a quiénes entrevistar y a quienes no”. Sin embargo, Mairena dijo que el Colegio no ha recibido ninguna denuncia de ese tipo.
C-Libre también señaló, en un estudio sobre las publicaciones de prensa antes y después de la caída de Zelaya, la existencia de  “una clara tendencia a favorecer a la facción a favor del golpe de Estado, en detrimento del sector de la sociedad que se manifestaba abiertamente en contra de este hecho” .
Pero el golpe, escribió el año pasado el investigador Manuel Gamero, también impulsó “el surgimiento de  medios alternativos y la utilización de  las novedosas formas de comunicación global, para romper el cerco de control mediático”.

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“Ya estamos cansados”
Entrevista a: José Ramón Mairena, Presidente del Colegio de Periodistas

¿Cuál es el estado actual de la libertad de expresión en Honduras?
Venimos arrastrando desde hace años, enfatizándose en los últimos cinco o seis, el aumento de la violencia contra comunicadores  y periodistas. Según datos del Comisionado por los Derechos Humanos, hasta la fecha hay 36 casos de comunicadores    asesinados. Lamentablemente, un enorme porcentaje de 95% están  impunes. No se sabe si estos asesinatos se cometieron por el ejercicio del periodismo.

¿Ha crecido el temor por cubrir temas como la corrupción y el crimen organizado?
Decir que no sería mentir. En el interior del país, en las zonas identificadas de alto tráfico de drogas y  crimen organizado, ejercer el periodismo es sumamente peligroso. En la mayoría de los casos ha llevado a una autocensura de protección tanto del periodista como su familia.

¿Hay compromiso del gobierno por dar mayor protección a los periodistas?
Estamos a poco de que termine el gobierno, y realmente fueron pocos los pasos que dio para la protección de los comunicadores. Se ha hablado de leyes, hay documentos escritos en foros en grandes hoteles que hablan de protección de derechos humanos, pero los periodistas ya estamos cansado de solo hacer reuniones y  escritos, pero nada realmente efectivo.
La comisión C-Libre ha señalado como una de las principales limitantes  la agenda impuesta en los medios. Dice que algunos medios dictan a los respoteros a quién entrevistar y a quién no.

¿Sucede eso?
Te voy a decir, yo he trabajado en varios medios... Es que cada quien tiene su visión en eso, depende del lado en que estés, depende de la tendencia ideológica en la que te enmarqués. He escuchado a varios colegas que se quejan de eso. Yo, en mi experiencia particular, que he estado en medios fuertes como El Heraldo y HRN, nunca me han dictado pauta sobre a quién entrevistar y quién no. Creo que los medios tienen su política, como en todo el mundo, pero eso no quiere decir que deben evitarles a ciertos periodistas informar.

¿Pero cuál es la posición del colegio al respecto?

En el Colegio de Periodistas están aglutinados el 97% de los periodistas, directores, jefes de redacción,  de los principales medios  del país. No tenemos ninguna denuncia de ese tipo.