Encabezado

agosto 14, 2016

América Latina, una región en movimiento

La fusión de culturales, religiones, etnias y costumbres caracterizan la identidad del continente y su población, que hoy migra en la búsqueda de oportunidades económicas.


Capturar en una imagen la migración es una tarea prácticamente imposible. En este mismo momento, miles de personas están cruzando por tierra, por mar o por aire alguna frontera, dejando atrás su lugar de origen para salir en la búsqueda de mejores oportunidades, escapar de la crisis o la violencia.

La realidad es que somos sedentarios desde hace poco tiempo y América Latina es una región donde las divisiones territoriales son sobrepasadas por la identidad común que la caracteriza: la de un continente mestizo. El viaje es finalmente a un lugar que sentimos como propio.

En palabras del escritor peruano Mario Vargas Llosa, “la riqueza de América Latina está en ser tantas cosas a la vez que hacen de ella un microcosmos en el que cohabitan casi todas las razas y culturas del mundo”. La región se conforma como una fusión de culturas, religiones, etnias y costumbres. Sociedades que tienen mucho más en común de lo que las diferencia.

En la búsqueda de nuevos territorios, nuestros ancestros viajaron por el continente dejando rastros de su cultura. Ese movimiento continúa y hoy, reconocemos nuevos patrones migratorios que obedecen principalmente a las desigualdades en el desarrollo económico entre las naciones, un desafío tanto para los gobiernos como para la ciudadanía.

La manifestación reciente de nuevas olas migratorias internas produce grandes aportes para los países pero también exportan problemas. Por un lado, la migración “favorece el desarrollo, genera válvulas de escape al desempleo, remesas del destino al origen” y por otro también lo frena porque se pierden “personas de alta calificación, capital humano y social relevante”, asegura Jorge Martínez, experto en migraciones de la división de población de la Cepal.

Las realidades son diferentes según cada país, los flujos de llegadas varían como también las regulaciones. En América Latina, tenemos casos como el de México, uno de los países con mayores ciudadanos fuera de la nación, 12 millones en Estados Unidos, que se ha convertido en un puente hacia el “sueño de americano”.

 Por otra parte, Argentina, donde el 4,6% de la población es extranjera, y que ha visto crecer en el último tiempo la llegada de chinos, dominicanos, africanos, entre otros. En Brasil, la antigua tendencia de recepción de españoles y japoneses ha sido superada por el alza que se registra en los últimos cinco años en la llegada de bolivianos. También crece la inmigración de haitianos.

Empujados por el conflicto armado, miles de colombianos se vieron obligados a abandonar su tierra una situación que se comienza a revertir. Hoy Colombia recibe un gran número de inmigrantes debido a su buena situación económica y vive una crisis en su frontera con Venezuela, debido a los miles de personas que buscan cruzar para escapar de la crisis.

“Venezuela parece ser uno de los países donde se verifica un aumento importante de su dinámica de emigración. Ahí están confluyendo factores típicamente expulsores: desesperanza interna, falta de oportunidades”, explica Martínez.

El desafío para muchos, especialmente en Centroamérica, es la recepción de migrantes irregulares que buscan llegar hacia Estados Unidos. El movimiento de refugiados no caracteriza especialmente a la región, como ocurre en Europa y Medio Oriente. Pero se ha registrado peticiones de sirios que escapan de la guerra civil en su país y también de quienes huyen de la violencia y los conflictos políticos.


Aquí, una mirada a la migración latinoamericana: