Encabezado

mayo 05, 2019

Radiografía de los jóvenes latinoamericanos: solidarios, escépticos y discriminados


Carlos Francisco Fernández y Ronny Suárez
El Tiempo/GDA

Los jóvenes de América Latina son escépticos con respecto a sus gobiernos, tienen una visión del mundo basada en el equilibrio y un nivel mayor de conciencia social que, aunque contrasta con sus escasas habilidades para relacionarse personalmente por su inherencia con la era digital, les facilita la interacción para comprometerse a favor de un mundo mejor.

Esta es una gruesa conclusión de la Encuesta Intergeneracional sobre Actualidad Latinoamericana realizada por Tendencias Digitales para el Grupo de Diarios América (GDA), que analizó 4.447 sondeos digitales hechos en los 11 países que conforman la red de medios de esta organización, La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile),EL TIEMPO (Colombia), La Nación (Costa Rica), Prensa Gráfica (El Salvador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela), con el objetivo de conocer la opinión de la región sobre temas políticos, sociales, de igualdad, religión, información y economía, entre otros, en este segmento de la población. El estudio (con un nivel de confianza del 95%) contó con el apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Para el efecto, se tomaron como referencia grupos sociales enmarcados en las llamadas Generación Z (menores de 23 años), Generación Y (entre 24 y 36 años), Generación X (entre 37 y 51 años) y Generación ‘Baby boomers’ o más (mayores de 52 años).

Vale aclarar que, si bien aquí se incluyeron todos los grupos de edad, el análisis se centra en los jóvenes de las generaciones Y (‘millennials’) y Z (‘centennials’), que conformaron el 64 por ciento de la muestra, por lo que los grupos de mayor edad fueron tomados como referencias y elementos de contraste.

Con excepción de los ‘Baby boomers’ y la Generación Z, que tuvieron una relación de seis hombres por cada cuatro mujeres, en los demás grupos hubo un equilibrio entre géneros.

Una de las primeras conclusiones está relacionada con la orientación sexual, donde se encontró que en todas las generaciones, la mayoría se declara heterosexual; sin embargo, al detallar porcentajes, la Generación Y tiene el mayor número de homosexuales (12 por ciento) y las mayores concentraciones de bisexualidad están en la Generación Z (18 por ciento).

En nivel educativo, los mayores niveles de educación formal están entre los ‘millennials’; mientras que más de la mitad de los más jóvenes (Generación Z), declaran haber terminado su secundaria, una condición definida más por procesos propios de la edad y no por rezagos académicos.


Situación personal y ciclo de vida

Los menores (la Generación Z) dicen estar solos en el campo afectivo y el 50 por ciento se declaran solteros y sin pareja; mientras que los de la Generación Y son los más proclives a las uniones libres: el 39 por ciento de ellos manifiestan tener pareja y mantenerse solteros.

Aunque podría parecer curiosa esa tendencia, la psicóloga clínica Sandra Herrera manifiesta que el escepticismo de los jóvenes frente a las instituciones abarca también al matrimonio formal, porque tienen una mente más abierta a la libertad y a la autonomía y no a los condicionantes sociales, por eso tienen relaciones más flexibles y un poco menos duraderas, lo que no significa que no tengan pareja sino que son dados a las uniones libres incluso en el mismo sexo.

Volviendo a la encuesta, los ‘centennials’ son los que tienen menos hijos, al punto que solo el 4 por ciento de sus integrantes dicen tenerlos, en comparación con el 20 por ciento de los integrantes de la Generación Y.

Los jóvenes que tienen hijos fueron padres en su mayoría entre los 20 y los 30 años, siendo los ‘millennials’ los que ostentan el porcentaje más alto de paternidad o maternidad en dichas edades.


Escépticos e insatisfechos

En temas de país, gobierno y ciudadanía, más de la mitad de los jóvenes considera que la situación de sus países es mala y la tercera parte la califica de muy mala. Una calificación que relacionan específicamente con limitaciones en la libertad de prensa, violaciones a los derechos humanos, descuido por el medio ambiente y graves problemas de comunicación, lo que deriva que casi la mitad de ellos (Generaciones Z y Y) se declaren abiertamente insatisfechos con el gobierno, siendo los más jóvenes los más inconformes.

Resulta llamativo que en todos los grupos etarios la corrupción de los gobiernos, la indolencia con el medio ambiente y la violencia de todo tipo son los temas de mayor preocupación, mientras que entre los más jóvenes, la violación de los derechos humanos, el acoso sexual y el futuro de la humanidad son relevantes y, de acuerdo con la encuesta, deberían ser tratados con prioridad.

Juli Altieri tiene 24 años, es internacionalista y la representante para Argentina de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (LAC), fundada en el 2014 y compuesta por miembros en 20 países de la región. Al tratar de explicar estas posturas, afirma que existe una crisis de representatividad de los partidos políticos que no han podido interpretar las necesidades de los jóvenes, que siguen reacios a la política tradicional.  

Prueba de ello es que para la misma Generación Z, los partidos políticos no son necesarios para el funcionamiento de un país, a pesar de que junto a los Y presentan los porcentajes más bajos de participación en agrupaciones políticas o movimientos estudiantiles, comparados con las generaciones de mayor edad.

“No es que seamos escépticos a la democracia sino que al estar orientada por políticos vetustos que se mantienen en el poder no dejan lugar a las nuevas caras y a las nuevas ideas. Eso es algo que queremos cambiar, buscando espacios de manera autónoma para llenar estos vacíos e incluso arriesgándonos a proponer nuestros nombres en los procesos electorales, en pro de la democracia y de cambios que recojan las inquietudes de los más jóvenes”, enfatiza. 

“No podemos seguir siendo manejados por personas de 80 años que nacieron en un mundo distinto al actual”, remata.

La encuesta revela que para la juventud ser ciudadano es tener derechos, pero a su vez cumplir deberes, y en este sentido, la generación Z considera los derechos como lo más importante, mientras que los ‘millennials’ se inclinan un poco más por los deberes.

Frente a esta ardua defensa de los derechos humanos que han asumido los jóvenes, Altieri afirma que es la respuesta natural a posturas extremas tanto de derecha como de izquierda que tienden a manifestarse en contextos autoritarios, negando cosas fundamentales para los jóvenes y, en general, para toda la población.

Justamente el respeto, la honestidad y la libertad son los valores con los que se identifican todos los grupos de población, pero resulta significativo ver que temas como la libertad, la solidaridad, la productividad y la diversidad impactan de manera decisiva en la percepción de los más jóvenes (Generación Z); mientras que dichos tópicos en poblaciones un poco mayores (Generación Y y Generación X) son equiparables al promedio regional.

Aquí vale decir que vivir en armonía es el concepto que los jóvenes asocian con el concepto de felicidad y en esto los ‘millennials’ y la Generación Z comparten la misma opinión.

Pese a esta calificación, es llamativo que más de la mitad de los representantes de la Generación Z considera que los ciudadanos poco o nada pueden influir con las decisiones de los gobiernos.


Sexualidad amplia y discriminación

La Encuesta es generosa en datos relacionados con la sexualidad: la mayoría inician su vida sexual entre los 16 y los 18 años, la fuente preferida para informarse en estos temas  es internet, el 85 por ciento de los jóvenes utiliza anticonceptivos y los condones son el método más usado en todas las generaciones (un poco más en la Z). Y destaca que entre ellos hay mayor apertura en temas tradicionalmente polémicos, al punto que la mayoría de la generación Z (85 por ciento) considera que las personas del mismo sexo pueden casarse con todos sus derechos y más de la mitad considera que el aborto y la marihuana deben ser legales en cualquier circunstancia.

Sin embargo, las Generaciones Y y Z manifiestan haberse sentido más discriminados, principalmente en las instituciones educativas, a la par que se encuentran más de acuerdo con equiparar oportunidades para todas las personas, independientemente de cualquier condición.

Catalina Martínez Coral, directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, considera muy positivo que las personas más jóvenes del continente estén de manera tan generalizada a favor del aborto y de los derechos de las parejas del mismo sexo.

“Esto quiere decir que el trabajo que han hecho las organizaciones sociales ha tenido un impacto en la forma como las personas entienden y promueven los derechos sexuales y reproductivos, pero a la vez es un reto para los Estados, que deberán responder en todo el continente con políticas que se encaminen a garantizar la igualdad y equidad de género, y sobre todo, el fin de la discriminación”, sostiene.


Poco religiosos

En este aspecto vale resaltar que los jóvenes de la generación Z se consideran menos religiosos, tanto que el 35 por ciento de ellos se declara poco religioso o nada religioso, seguidos muy de cerca por los ‘millennials’ (Generación Y), con un 29 por ciento bajo la misma condición.

Y aunque la religión católica es la que más se profesa en todas las generaciones, vale aclarar que entre los ‘millennials’ y la Generación Z hay una tendencia decreciente frente a esta religión, en contraste con un aumento en sus preferencias por otro tipo de cultos.

Y si de espiritualidad se trata, los más jóvenes son los que menos aceptación tienen en este sentido, algo que deja en evidencia la generación Z en la que el 48 por ciento de los encuestados se declara poco o nada espiritual, en comparación con el 29 por ciento de la Generación Y y el 32 por ciento de los ‘Baby boomers’, clasificados en la misma escala.

María Camila González, periodista especializada en temas de religión, de 25 años, asegura que la juventud está más interesada en llevar cualquier relación con la espiritualidad a la acción, más que cualquier acto de pertenecer a un dogma o a una religión.

Esteban Lemus, joven de 23 años, coordinador de Misión País en Colombia, un voluntariado universitario fundamentado en la espiritualidad ignaciana, de carácter católico, agrega que si bien es claro que hoy en día muchos jóvenes no se encuentran dentro de una iglesia, sí están “en una búsqueda constante de esa fuente de vida y el sentido trascendental que permita reconstruir la realidad”. 

“Los jóvenes se han alejado de la Iglesia Católica debido a los malos preceptos que se han construido alrededor de ella, algunos de estos infundados por eventos históricos que cada vez tienen más repercusión, como corrupción en el Vaticano y los casos de pedofilia dentro de las congregaciones religiosas. Pero precisamente veo a la espiritualidad como una búsqueda por la misericordia y un método de reconciliación”, apunta.


Redes, hábitat natural

Aunque es una verdad sabida, la encuesta demuestra que a la hora de relacionarse con el mundo digital los jóvenes le llevan una ventaja considerable a las generaciones mayores. De hecho, son los mayores compradores por internet, los que buscan por esta vía mayor información política, los que declaran usar más Youtube y los que permiten mayor acceso a la información, a través de las redes sociales en las cuales tienen su perfil, lo que no les impide manifestar que sus cuentas en dichas redes deben ser siempre privadas y piden sancionar cualquier alteración a esta privacidad.

La psicóloga Herrera explica en este punto que la posibilidad de estar conectados de manera virtual ha tornado a los jóvenes menos gregarios, de ahí que para ellos es muy importante el peso que se mide en número de seguidores y en la difusión universal de las ideas en redes sociales, así como proyectarse a favor de causas populares, distantes incluso de su propio entorno.

Contrario a lo que se piensa, la Generación Z es la que manifiesta que más ha pensado en ahorrar para un plan de retiro, son los que más subsidios o ayuda reciben de sus gobiernos y es la que se encuentra menos bancarizada.


Capaces de cambiar el mundo

Julián de Zubiría es un experto en educación a nivel latinoamericano. En Bogotá es el director del Instituto Alberto Merani, que ofrece educación personalizada de alto nivel. Sobre la encuesta comentó sus resultados dejan ver tres cambios fundamentales de las Generaciones Z y Y frente a las anteriores: “Viven en un mundo de pantallas interconectadas, provienen de familias más diversas, más pequeñas y flexibles, y tienen mayores niveles educativos”.

Y argumenta: “Como han vivido en un mundo tan flexible, respetan y valoran la diversidad. Como tienen amplio acceso la información y mayor educación, tienden a ser más independientes y a rechazar en mayor medida la corrupción, que es mucho más visible en estos tiempos y medios. Así mismo, se han desencantado un poco de la clase política y los gobiernos, y parcialmente, de la iglesia que ha estado cerca del poder”. 

Pero estas influencias no implican el riesgo de caer más fácilmente en posturas populistas de derecha y de izquierda, “porque creen menos en las instituciones y eso lo aprovechan los extremos en la política”, a juicio del experto.

Por su parte, Olga Albornoz, profesora de la Universidad del Rosario y ex presidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, es clara en decir que estos resultados ratifican que las generaciones jóvenes, al estar inmersas en un mundo digital, interconectado y funcional, tienen un pensamiento más universal, lo que les permite proyectarse más en términos de sociedad, de valores universales y de un sentido de servicio.

Albornoz insiste en que no hay que equivocarse con falsas ideas que relacionan a los jóvenes con la carencia de información, la falta de compromiso participar y la incapacidad para realizar actividades de corte sociocultural, en razón a que a las nuevas generaciones les interesa estar conectadas y, a través de esas tecnologías, buscar soluciones a problemas generales y no tanto personales y particulares.

“Si las antiguas generaciones no han encontrado la forma de cambiar el mundo, los muchachos de hoy, tienen la capacidad de hacerlo bajo tres premisas: concebir al mundo como un lugar en el que tienen que caber todos, el respeto por los elementos del planeta de uso común y el desdén por las instituciones atávicas y de proyección local”, dice Albornoz.

Para la muestra, insiste la especialista, está que lo hecho por generaciones de mayor edad, apenas sirve como referencia para que los jóvenes busquen, de verdad, las respuestas que requiere el mundo de hoy.

Más Información:

La Nación AR:
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/solidarios-y-escepticos-el-denominador-comun-de-la-region-nid2244545
http://www.lanacion.com.ar/2244544-sello-generacional-generar-pequenos-cambios-la-meta-de-los-jovenes-del-pais

El Tiempo CO:

La Nación CR:

El Universal MX:

El País UY:

El Nuevo Día PR:

El Nacional VE:
http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/los-menores-anos-edad-ven-negativa-situacion-venezuela_281336

abril 24, 2019

‘Los deseos de los venezolanos se cumplirán y este régimen se desvanecerá’: Elliott Abrams


SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
Especial para el Grupo de Diarios América (GDA)

Han pasado noventa días desde la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Pese a que el régimen de Nicolás Maduro no da signos de dar su brazo a torcer, Estados Unidos sigue empeñado en que su salida es la única vía posible para la restauración de la democracia en este país.
Este jueves Elliott Abrams, representante especial del Departamento de Estado de Estados Unidos para la crisis, volverá a la carga en un discurso que pronunciará en el Atlantic Council, uno de los centros de pensamientos más importantes de la capital estadounidense.
En entrevista exclusiva con el Grupo de Diarios América (GDA), Abrams sostiene que su charla hará énfasis en el “día después” a lo que ve como el inevitable colapso del régimen y lo imperativo que resulta tener en cuenta un futuro para el chavismo y los militares venezolanos.
Abrams advirtió que Estados Unidos no ha agotado todas sus opciones y anticipa la imposición de nuevas sanciones posiblemente este viernes.

-¿Cuéntenos del discurso que piensa pronunciar este jueves en el Atlantic Council sobre  Venezuela?

Queremos hablar sobre el futuro de Venezuela. Por lo general nos concentramos en los terribles problemas que el país enfrenta hoy. Pero la idea es ir más allá y hablar sobre cómo vemos a la Venezuela del mañana, una vez se vaya el régimen de Maduro y pueda iniciarse la reconciliación y la reconstrucción.

-¿Cuáles son los principales retos que usted cree enfrentará Venezuela en ese “día después” del que tanto se habla?

Uno de las cosas más importantes sobre las que hablaré es que mientras pensamos en el futuro de Venezuela hay que pensar en el rol de los militares y del chavismo porque el chavismo es parte de la política en Venezuela.

 -Son temas muy importantes. ¿Pero que le hace pensar que debemos hablar sobre eso cuando el gobierno de Nicolás Maduro no parece estar cerca de ser derrotado? Se acaban de cumplir 90 días desde que Juan Guaidó se proclamó presidente y no se vislumbra aún la salida del régimen…

Es lo que uno ve en los medios, pero no estoy de acuerdo con esa idea. En primer lugar, hay una gran unidad en torno a Guaidó. La gente me decía que si esto seguía 30, 60 o 90 días se vería un colapso de esa unidad, que la oposición comenzaría a pelearse. Eso no ha pasado y Guaidó sigue siendo el líder. También decían que con el paso del tiempo la gente se enfocaría en conseguir un trabajo y algo de comer, y dejarían de salir a protestar. Eso también ha estado equivocado. Guaidó lo demostró en Maracaibo a pesar de que las redes sociales no son muy eficientes y de que el régimen intentó impedirlo.
Además, las encuestas siguen mostrado que la popularidad de Maduro está por el piso, solo un 15 por ciento de apoyo, y que la gente quiere que se vaya y, además, que entre la gente que quiere que se vaya están los militares. Como hemos dicho antes, no podemos dar un cronograma o una fecha, pero estamos confiados en que los deseos de los venezolanos se cumplirán y este régimen se desvanecerá.

-Pero ante situaciones similares la historia ha demostrado que entre más tiempo pasa más se atornillan este tipo de regímenes ¿no es así?

No estoy de acuerdo con eso. Lo que hemos visto en casos como el de Ben Ali, en Túnez, y en Egipto, con Hosni Mubarak, es que nadie puede predecir estas cosas. Se ven sólidos hasta que de pronto se van. En el caso de Maduro ni siquiera se ve sólido. Puede que en cierta medida lo que usted dice sea cierto, pero ese no es el caso de Venezuela. Pese al riesgo la gente se sigue sublevando y eso es impactante.

-La impresión inicial que se tuvo, y hasta se vendió, era que la salida de Maduro era inminente. ¿No cree usted que se vendieron falsas expectativas y de allí la frustración que hoy existe?

Quizá algunos pensaron de esa manera, pero esa nunca ha sido nuestra aproximación. Cuando el secretario de Estado Mike Pompeo me pidió que ayudara no me dijo: “oye Elliot, te necesito  unas cuatro semanas porque esto es cuestión de días”. Nunca dijo eso ni creímos que sucedería de la noche a la mañana. Y aunque lo veo en la prensa, aquí no hay nadie que piense que no se ha progresado o que esté perdiendo interés.

-Hay voces en América Latina que piensan que quizá EE.UU. gastó todo su arsenal contra Maduro muy rápidamente y que ahora se han quedado sin munición para seguir presionando. ¿Qué opina?

Eso también lo escucho con frecuencia. Pero no es cierto. Tenemos una lista de sanciones adicionales y es posible que anunciemos nuevas este mismo viernes. Tenemos sanciones de título personal,  y económicas. Hemos alcanzado victorias en la OEA (Organización de los Estados Americanos) y seguiremos buscando otras en otras instancias internacionales. Obviamente la lista de opciones que le hemos dado al secretario es secreta hasta que se adopte. Sigo escuchando historias sobre la pérdida de inercia y que Maduro no se ira. Pero estoy seguro que cuando se vayan saldrán otras diciendo que era inevitable. Por eso no le presto mucha atención a eso.

-¿Pero no vuelve más difícil su trabajo el hecho de que Maduro, por un lado, haya aceptado el ingreso de ayuda humanitaria y, por otro, este recibiendo un respiro dada las labores del grupo de contacto que lideran algunos países europeos para buscar una salida diferente a la crisis?

La ayuda humanitaria que ha ingresado la Cruz Roja, y que respaldamos, solo ha servido para atender a 25.000 mil personas, pero hay más de 30 millones de venezolanos en el país. Lo mejor que se puede decir de la iniciativa de la Cruz Roja es que es un programa piloto, pero no es la solución. Es positivo que hayan aceptado su ingreso y de paso reconocido que la necesitan. Nosotros estamos listos para entregar mucho más. Pero este régimen no tiene capacidad para atender la crisis que existe. Los problemas más graves que existen hoy día son el eléctrico y el del agua potable y este régimen no los puede arreglar, está en bancarrota. Los expertos se fueron del país y desgraciadamente estos problemas se van a agravar mientras este Maduro.

-En el caso del Grupo de Contacto, ¿no cree usted que su efecto ha sido el de ofrecerle un salvavidas a Maduro y su régimen?
  
No creo que le haya ofrecido salida alguna. El régimen no tiene apoyo, no puede enfrentar el desastre económico y humanitario que existe. La gente lo que quiere es que esto se acabe independientemente de si existe o no un Grupo de Contacto. El problema fundamental del régimen es que no tiene capacidad para resolver los problemas. Lo único que ofrece es más represión y con eso no resuelve nada.

-Existe la idea de que Maduro podría convocar elecciones anticipadas con veeduría internacional. ¿Es algo que ustedes apoyarían?

Nosotros queremos elecciones libres, pero no veo cómo puedan darse con Maduro en el poder. Ya vimos cómo se robó unas, las de mayo del 2018. Pero aún si existiera veeduría internacional Maduro sigue en control total con todo el poder de intimidación y castigo. Existen 25.000 agentes cubanos infiltrando los sistemas de inteligencia, Maduro sigue controlando los medios de comunicación. Es imposible tenerlas con ese nivel de control.

-Ustedes insisten en que todas las opciones están sobre la mesa. ¿Pero lo están realmente? He escuchado que el mismo Departamento de Defensa es reticente frente a la posibilidad de una intervención militar.

Por supuesto que lo están. Todos deberíamos estarlo porque cualquier opción militar debe ser la última opción, pero no podemos predecir qué puede pasar más adelante. Nadie puede. Siempre me acuerdo de George H. W. Bush, en 1988, cuando era vicepresidente. Si le hubiesen dicho que terminaría con una intervención militar no lo hubiese creído. Nuestra explicación es que todas esas opciones existen porque tienen que existir. Qué decisiones tome el presidente dependerán de lo que vaya pasando en las semanas y meses que vienen. No podemos decir más.

-¿Pero cómo se imagina usted una intervención humanitaria en Venezuela por razones humanitarias?

Esa es una pregunta que no puedo contestar.

-Antes de concluir quisiera que se refiriera a una idea que sigue surgiendo cuando se habla del rol que viene jugando EE. UU. en la crisis de Venezuela: Que el interés de fondo del presidente Trump es electoral, pues al enfocarse en Venezuela corteja el voto de los hispanos en la Florida, un estado que necesita si quiere ganar la reelección.

 Esa una idea que no ha surgido nunca en ninguna de las reuniones que yo he tenido. Esta crisis tiene un efecto terrible en Venezuela, en sus vecinos como Colombia, e invita a los cubanos, a los rusos y los iraníes a que causen más problemas en la región. De eso se trata.

marzo 24, 2019

Grupo de Diarios América trabaja para combatir la desinformación

Desde la organización se busca promover las buenas prácticas periodísticas


El Grupo de Diarios América lanzó una campaña para promover las buenas prácticas del periodismo y combatir las noticias falsas, también llamadas "fake news". Estas se propagan rápidamente por redes sociales, generan desinformación y atentan contra la reputación y credibilidad de los medios.

Para buscar una solución a este problema, editores del Grupo de Diarios América (GDA) se reunieron a principio de año en Lima, Perú. Si bien este fenómeno existe desde hace tiempo se potenció en los últimos años con la revolución de las tecnologías de la información y las redes sociales, lo que despertó la necesidad de establecer regulaciones.

Tal como se explica en una editorial que publicó La Nación de Argentina en julio de 2018, con las noticias falsas, "se hallan en juego tanto la intimidad de las personas y la necesidad de ponerlas a salvo de injurias y calumnias como el anhelo de articular procedimientos que protejan el orden público y el interés social de que las personas estén debidamente informadas".

Por eso, según establece "el mejor antídoto aplicable contra las fake news será siempre el ejercicio de un periodismo serio, riguroso y de calidad". Tal es así que desde Grupo de Diarios América se intenta generar conciencia sobre las buenas prácticas periodísticas, como la herramienta más importante con la que cuentan los medios para hacer frente a la desinformación.



Más información:

La Nación AR:
https://www.lanacion.com.ar/politica/fake-news-grupo-diarios-america-trabaja-combatir-nid2231627

El Comercio PE:
https://elcomercio.pe/mundo/fake-news-noticias-falsas-buenas-practicas-periodismo-619694

El Nuevo Día PR:
https://www.elnuevodia.com/videos/elnuevodaayelgrupodediariosamaricaseunencontralasfakenews-video-253712/

febrero 10, 2019

“La ayuda humanitaria a Venezuela va a entrar, el tema es cuándo”


Entrevista exclusiva para el Grupo de Diarios América (GDA*)

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO/GDA
Washington

A Mauricio Claver-Carone lo describen con frecuencia como el cerebro gris tras la estrategia estadounidense que hoy tiene contra las cuerdas al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Y sin duda lo es. De origen cubano, pero nacido en la Florida, Claver-Carone lleva seis meses como Asesor en Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental del presidente Donald Trump.
Desde entonces ha venido empujando una aproximación de ‘línea dura’ contra Caracas que comenzó con el rápido reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino hace casi tres semanas y que ha dado paso a la imposición de severas sanciones económicas y el despliegue de enormes volúmenes de ayuda humanitaria que hoy está en la frontera con Colombia lista para ser entregada.
Claver-Carone recibió a este corresponsal en la Casa Blanca para una entrevista exclusiva con el Grupo de Diarios América (GDA).
En ella, el funcionario garantiza que la asistencia ingresará a Venezuela y habla de un “cerco humanitario” que terminará por doblegar al gobierno. Vuelve a insistir, también, en que todas las opciones están sobre la mesa y describe el actual momento como uno irreversible que solo concluye con la salida de Maduro del poder.

- El presidente de Colombia, Iván Duque, viene la semana entrante a Washington para reunirse con Donald Trump. Supongo que el tema de Venezuela estará alto en la agenda.
Absolutamente. La relación entre EE. UU. y Colombia tiene una larga historia especialmente en lucha contra las drogas y el terrorismo y en ese sentido el tema de Venezuela es relevante porque el régimen de Maduro y sus secuaces son la causa de múltiples problemas de seguridad por su relación con grupos terroristas y con el narcotráfico. De eso hablarán, al igual que de la situación actual.

- ¿Qué rol han jugado Colombia y Brasil en la resolución de esta crisis en Venezuela? Se lo pregunto porque ambos son gobiernos de derecha que acaban de ascender al poder y cuya postura ha sido más agresiva que la de sus antecesores.
Tanto Duque como Jair Bolsonaro han sido aliados claves de EE. UU. en este tema. Sin el liderazgo de ellos estaríamos ante una situación muy diferente. Además son dos países que están sufriendo de primera mano la crisis de los refugiados y la crisis de seguridad en las fronteras. Están expuestos al mal manejo que ya lleva años en Venezuela y al apoyo a grupos terroristas de parte de Maduro y sus allegados.

- La ayuda humanitaria que ustedes prometieron está llegando. Pero persiste el mismo dilema. ¿Cómo hacer que entre y les llegue a los que la necesitan si el gobierno de Maduro continúa bloqueándola?
Vamos a continuar llevando la ayuda y de hecho la vamos a incrementar. No solo en Cúcuta sino alrededor de Venezuela en muchos puntos. La ayuda va a entrar. No es un tema de si podrá ingresar sino de cuándo. Y cuando eso pase estaremos listos para distribuirla de inmediato. Lo que hizo Maduro al poner esos obstáculos en el puente ha sido un desastre desde el punto de vista de relaciones públicas porque está impidiendo que ingrese lo que más necesitan los venezolanos. Las mismas fuerzas armadas, sus miembros, son familias que necesitan esa ayuda.

- ¿Qué está sugiriendo cuando dice que la ayuda terminará ingresando sí o sí?
No voy a entrar en detalles. Lo que sí le digo es que va a entrar y se lo digo porque estamos avanzando por un camino que es irreversible. No solo Juan Guaidó tiene el apoyo en las calles sino que se están cerrando los espacios financieros a nivel internacional para este régimen. Cuando usted tiene a 30 personas bloqueando el ingreso de la comida y las medicinas que necesitan 30 millones, pues es una pelea perdida. Por eso digo que es cuestión de tiempo.

- Hay gente en Washington que ya habla de establecer por la fuerza un corredor humanitario para entregar la ayuda si Maduro insiste en bloquearla. ¿Es algo en lo que están pensando?
No me corresponde entrar en detalles sobre estrategias. Lo que se viene ahora es que vamos a rodear a Venezuela con ayuda humanitaria. Es decir, una especie de cerco humanitario en el que estamos trabajando con Brasil, Colombia y el Caribe. Esa es la etapa en la que estamos ahora. Luego entraremos a otra etapa en la que definiremos qué hacer para que ingrese.

- Ya van casi tres semanas desde que comenzó está arremetida contra Maduro y aún sigue en el poder. ¿Tienen ya un plan B en caso de que no caiga y se atornille en la presidencia?
El camino por el que vamos es irreversible. No hay un solo escenario en el que Maduro y los que se aferran en el poder puedan gobernar en Venezuela y puedan sobre vivir a la crisis económica y social que ellos mismos crearon y que ahora se acentúa por las sanciones de EE.UU. y la presión internacional de Europa y América Latina. El reconocimiento internacional de Guaidó sigue creciendo y eso también es irreversible. Lo misma pasa con la opinión pública. Según las encuestas, el 85 por ciento de los venezolanos quiere que se vaya y eso no va a cambiar.

Venezuela ya comenzó una transición constitucional pacífica y la pregunta ya no es si Maduro acepta esta realidad o no, sino de cuánto tiempo demorará en aceptarlo.

- ¿Y qué pasa si Maduro decide convocar a elecciones presidenciales? ¿Ustedes apoyarían esa salida?
Maduro, como un ciudadano más de Venezuela, podría hacer esa oferta al gobierno interino. Pero esa es una decisión que le corresponde a Juan Guaidó, que es quien debe definir los términos de una elección. Nosotros no reconocemos a Maduro como presidente y desde nuestra perspectiva no tiene la autoridad para convocar nada.

- El mundo entiende que cuándo ustedes dicen que “todas las opciones están sobre la mesa” es porque también están considerando una salida militar a esta encrucijada. ¿Es así?
Eso es lo que ha dicho el Presidente (Trump) y la frase habla por sí sola. No ayuda entrar en situaciones hipotéticas. Esto es un ejercicio que hacemos con seriedad todos los días y estamos listos para responder ante cualquier circunstancia.

- La apuesta desde el comienzo ha sido tratar de que las fuerzas armadas le den la espalda a Maduro. ¿Por qué cree que aún no sucede,  pese a las ofertas de amnistía que se les han hecho?
La apuesta es que todos acepten la transición pacífica y democrática que se ha presentado en Venezuela y eso incluye a los militares. Yo creo que las tropas ya tomaron esa decisión. Hay individuos que quisieran tomar esa decisión, pero se quieren asegurar de que su futuro y el de sus familias esté seguro. Hemos dejado claro, y eso lo dijo el asesor (de Seguridad Nacional, John) Bolton esta semana, que los militares que acepten la transición no serán perseguidos por EE. UU. Nuestro negocio no es la venganza, ni los estamos buscando para cobrar cuentas. Lo que queremos ver es una transición democrática para que el país vuelva a ser próspero.

- ¿Eso quiere decir que EE. UU. incluso les perdonaría los cargos por narcotráfico y otros delitos que algunos puedan tener con la justicia de su país?
No podemos hablar por el sistema judicial (en EE. UU.). Pero cuando hemos designado a estas personas para sanciones a través del Departamento del Tesoro se entiende que lo que se busca es que cambien su comportamiento. Y si cambian el comportamiento entonces podemos considerar levantar esas sanciones financieras que fueron impuestos a través de órdenes ejecutivas.

- Maduro les dio 30 días para evacuar el personal diplomático de Venezuela. ¿Piensan ustedes cumplir cuando expire ese plazo a finales de este semana que comienza?
Cuando Maduro habla lo hace un ciudadano más de Venezuela y no su presidente. Nuestras decisiones están basadas en lo que decida el gobierno de Juan Guaidó.

- ¿Qué les dice usted a los países de Europa y algunos de la región que insisten en el diálogo y aún no respaldan la aproximación de EE. UU. para solucionar esta crisis?
En realidad estamos hablando de una minorías de países, pues la gran mayoría ha reconocido al gobierno de Guaidó. Y a ellos les diría que acepten esta transición hacia la democracia y que apoyen a Guaidó. Que al no hacerlo se están quedado del lado de gente que está involucrada en actividades ilegales, que ha robado, que ha causado una crisis humanitaria masiva y que están en el lado incorrecto de la historia.

- ¿No le preocupa que el activo rol que ha jugado EE. UU. termine por revivir el fantasma del intervencionismo estadounidense en la región y termine fortaleciendo a movimientos de extrema izquierda?
La posición de EE. UU. es la misma que la de la mayoría de países en la región y por eso no comparto esa presunción. Adicionalmente, la tendencia que se ve en la región es completamente opuesta. Los días del socialismo del Siglo XXl están contados. El ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, que empujó Hugo Chávez) pende de un hilo. Y lo vimos en las elecciones recientes en El Salvador, donde la gente rechazó de manera categórica al candidato del (Frente) Farabundo Martí. Lo que vemos es una tendencia regional de apoyo a la democracia, a la prosperidad, a los mercados libres. Es una alianza que está creciendo, de la que estamos orgullosos de pertenecer y que ahora quiere ver un cambio democrático en Venezuela.

- Este viernes circuló una historia de un avión que al parecer lleva varias semanas haciendo viajes entre Miami, Venezuela y Colombia y que, según Maduro, estaría transportando armas. Se lo pregunto de frente: ¿Está EE. UU. armando a la oposición en Venezuela?
EE. UU. ni estimula, ni apoya este tipo de conducta por parte de particulares y no tenemos nada que ver con ello. Es más, le diría que a mí me parece que esto es fake news. Típica estrategia de rusos o cubanos para desinformar. No hay evidencias de nada.

*El GDA está integrado por La Nación de Argentina, O Globo de Brasil, El Mercurio de Chile, El Tiempo de Colombia, La Nación de Costa Rica, El Universal de México, La Prensa Gráfica de El Salvador, El Comercio de Perú, El Nuevo Día de Puerto Rico, El País de Uruguay y El Nacional de Venezuela.