Encabezado

febrero 16, 2014

Argentina: Una década de hostilidad a medios y periodistas

José Crettaz
La Nación/Argentina, GDA

El 10 de diciembre se cumplieron treinta años del regreso de la democracia a la Argentina. Sin embargo, la libertad de expresión no tiene motivo alguno para celebrar: si se acepta que esta libertad es uno de los pilares del Estado de Derecho y del pluralismo, se podría decir que nuestro sistema tambalea. Desde hace diez años, medios y periodistas argentinos comenzaron a ser víctimas de todo tipo de maniobras políticas y también de agresiones físicas, especialmente en el interior del país. Allí, en las provincias, según el monitoreo de la libertad de expresión del Foro de Periodismo Argentino (Fopea), vienen creciendo en los últimos años los atentados contra la integridad física y los bienes materiales de periodistas y medios de comunicación pequeños.

"El cambio debe hacerse en todos los niveles. En lo inmediato, hay que solucionar los problemas que presentan la ley de medios audiovisuales, pero también los vicios que están muy generalizados, como la manipulación de la publicidad oficial, las presiones, las intimidaciones. Pero esos vicios no son exclusivos del Gobierno nacional, sino que también están arraigados en todas las provincias. Hay que cambiar la cultura política", afirma el ex titular de la Secretaría de Comunicaciones de la Argentina Henoch Aguiar, un jurista especializado en medios y telecomunicaciones.

En efecto, desde hace diez años, el clima de la libertad de expresión se vino enrareciendo hasta volverse bastante asfixiante. Medios y periodistas pasaron a soportar, como algo cotidiano, persecuciones; presiones; escraches; agresiones físicas; cepo oficial para que las grandes cadenas de supermercados no pauten en los diarios críticos; intimidaciones del organismo recaudador (AFIP); falsas denuncias penales; fuerte hostigamiento público por parte de la presidenta Cristina Kirchner o de sus ministros; y, por la aplicación de la ley de medios audiovisuales, la directa posibilidad del desguace del Grupo Clarín o su fractura en unidades más débiles. En fin, una robusta hidra de cien cabezas parece haberse deslizado desde las páginas mitológicas de Jorge Luis Borges para multiplicarse en múltiples estrategias de censura indirecta.

Para la presidenta Cristina Kirchner y sus funcionarios nunca hubo en el país mayor libertad de expresión. "Cualquiera dice lo que quiere, y hasta puede mentir", suele afirmar Martín Sabbatella, presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), organismo encargado de aplicar la controvertida ley de medios, cuya constitucionalidad fue ratificada por una ajustada mayoría en la Corte Suprema. Ante las críticas a su política de comunicación y de relación con los medios (prácticamente no ha dado conferencias de prensa y sólo dio entrevistas acordadas con periodistas seleccionados), el gobierno Kirchner muestra en su defensa la derogación del delito penal de injurias y calumnias (que tenía penas de cárcel), algo que el Estado argentino sancionó luego de un fallo adverso en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, organizaciones como Fopea o la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), reclaman que además se ponga límites a los montos de indemnizaciones que piden los funcionarios en las demandas civiles contra periodistas.

La batalla del gobierno contra los medios que no ajustan su línea editorial al parecer oficial y el intento por dividir a los periodistas entre oficialistas y opositores fue seguido por la sociedad argentina con espíritu deportivo: como un partido que se disputa gol a gol, y que -tras la derrota electoral del kirchnerismo en las elecciones legislativas de este año 2013- parece haber quedado empatado y sin resolución inminente. Así, en los últimos cinco años, el debate, la sanción y la aplicación de la ley de medios (que fija un extremo esquema de desguace de empresas de comunicación) tuvo cierto apoyo popular al principio que fue diluyéndose en los años sucesivos ante el incumplimiento de las promesas de mayor "democratización de los medios" y "multiplicidad de voces".

"La ley de medios es uno de los temas pendientes. La Corte la declaró constitucional, pero en  el futuro habría que reformarla  para que una nueva ley asegure la sustentabilidad de los medios críticos frente al Gobierno. Sin embargo, para mejorar el clima de opresión, hay que corregir otros temas centrales, como suprimir el cepo publicitario que asfixia financieramente a los diarios críticos, establecer reglas equitativas para distribuir publicidad y facilitar el acceso a la información oficial", dice Martin Etchevers, Gerente de Comunicaciones Externas del Grupo Clarín.

"En la Argentina los periodistas tenemos dos problemas muy serios. Uno, personal, porque somos víctimas de persecuciones. Y el otro, profesional, porque es casi imposible acceder a información oficial", apunta Joaquín Morales Sola, columnista del diario La Nación.

Morales Solá, en una de sus habituales notas, acaba de afirmar que la Argentina ocupa "un lugar entre los peores en libertad de expresión" y evaluó que "únicamente se puede decir que esta libertad está bien si sólo se la compara con lo que sucede en Venezuela y Ecuador y, en realidad, tampoco está mucho mejor que en esos países". Su apreciación no es nada exagerada, más teniendo en cuenta que pocos meses atrás expuso en Washington ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como integrante de un grupo de ocho periodistas que, hace dos años, se animaron a planear sus denuncias. Hay cientos que nunca se atrevieron.

Tras aquella exposición en la OEA, Magdalena Ruiz Giñazú, una periodista de muy larga trayectoria que había acompañado a Morales Solá a esa reunión, fue visitada sorpresivamente por inspectores de la agencia impositiva. Y Alfredo Leuco, un periodista de Radio Continental, fue asaltado y golpeado cuando llegaba a la radio donde trabaja. "Fue muy sospechoso. No me parece que haya sido sólo un robo cometido al azar", afirmó.

Ese clima de opresión también es recogido por los organismos internacionales y locales. Así, al concluir aquella audiencia que se celebró el 1 de noviembre, la CIDH,  en un comunicado, expresó su doble "preocupación" por "la situación de la libertad de expresión en la Argentina" y por "las descalificaciones a las que se vieron sometidos los periodistas solicitantes de la audiencia".

Por su parte, la Corte Suprema ya dictó varios fallos en materia de publicidad, en las causas diario Rio Negro y Editorial Perfil, pero el Gobierno sigue desoyéndolas. Así, continuando con la práctica que se inició en 2003, durante 2013 el diario Tiempo Argentino recibió el equivalente a 595 páginas de publicidad oficial; Crónica, 341 y Página 12, 225 páginas, mientras que los diarios más vendidos del país, entre los dos, sumaron apenas 2 páginas: Clarín 1,6 páginas y La Nación se quedó con 0,4 páginas. Y algo similar ocurre con la televisión: mientras que la TV pública (Canal 7) se quedó con 270 millones de pesos y los oficialistas Canal 9, con 143 y, América recibió 126 millones, Canal Trece del Grupo Clarín se queda tan sólo con 1,5 millones.

Pero para alimentar la propaganda política, el Gobierno, en 2009, diseñó otro conducto: el ciclo Futbol para Todos, un espacio que emite publicidad oficialista durante la trasmisión de los partidos de fútbol, que como es natural concitan la mayor audiencia: mientras que ese año el Estado gastó 600 millones, en 2012 superó los 1200 millones, y en 2013 superó los 1500 millones de pesos.

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Un continente, varios caminos

Leyes de medios similares en América latina

BRASIL
Ley de televisión paga (2012)
La ley, debatida durante años, impide la propiedad cruzada de firmas que produzcan contenidos y firmas que los distribuyan por suscripción (cable o satélite), pero no fija ningún tipo de topes a la cantidad de licencias, y permite la competencia entre cableoperadores y telefónicas (triple play). Fija exigentes cupos de producción local a todas las señales de TV, incluidas las internacionales.

ECUADOR
Ley orgánica de comunicación (junio de 2013)
La Ley crea un Consejo de Regulación, que define las políticas en la materia, y una Superintendencia de Información con capacidad de aplicar sanciones y multas. La ley abarca no solo la regulación de contenidos sino el manejo del espacio radioeléctrico, e incluye normas para estimular la producción nacional. El debate sobre posibles controles a Internet y redes sociales no ha cesado, dada la ambigüedad del articulado.

CHILE
Ley de televisión digital (2013)
Debatida durante cinco años, la norma fija el apagón analógico para 2018, plazos de duración de las licencias de 20 años (renovables), establece cuotas de contenido cultural, pone el tope de un canal de TV abierta por grupo nacional y extranjero por localidad, incluye subsidios a la inversión en infraestructura y obliga a la TV paga a pedir permiso a canales de TV abierta para incluirlos en su grilla. Se prevé también una dura puja judicial.

URUGUAY
Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (en debate)
A fines del año pasado, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley de medios que este año será considerado por el Senado. Su objetivo principal son los medios audiovisuales y no los medios de prensa. Si bien el proyecto reitera unas diez veces que su objeto no es limitar la libertad de expresión que está amparada constitucionalmente, lo cierto es que se crean diversos organismos que deben supervisar y controlar el respeto a conceptos amplios y de difícil precisión. 

VENEZUELA
Ley resorte (2005, reformada en 2010)
La ley de responsabilidad social de radio y televisión (conocida como Resorte) prohíbe la publicación de contenidos "ofensivos", "violentos" y que "fomenten zozobra en la ciudadanía", "alteren el orden público", "desconozcan a las autoridades" o "induzcan al homicidio", y responsabiliza a los sitios web del contenido de los mensajes. Sin embargo, no restringe la propiedad cruzada de diversos tipos de medios.


Perú: Ahorita no ¿Mañana sí?

Una operación comercial entre dos empresas periodísticas sirvió de pretexto al presidente Ollanta Humala para amenazar a la libertad de expresión en el Perú y ‘sugerir’ al Congreso el debate de una ley de medios


Héctor Villalobos
El Comercio/Perú/GDA

El Comercio/Perú/GDA
El 29 de diciembre del 2013, a menos de un mes de conocerse el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo entre Perú y Chile y cuando los representantes de diversos sectores políticos invocaban a la unidad nacional,  el presidente Ollanta Humala sorprendió a todos al colocar en el debate público un tema que, hasta esos momentos, era solo un diferendo entre privados: la asociación entre las empresas periodísticas El Comercio y Epensa.

Dicha asociación se produjo algunos meses antes, en agosto, cuando el Grupo El Comercio, el principal conglomerado periodístico del país, compró el 54% de las acciones de la Empresa Periodística Nacional (Epensa). Como parte del acuerdo, la familia Agois Banchero, fundadora de Epensa, a través de una empresa 100% de su propiedad mantiene  el control de la línea editorial de sus diarios.

Antes de que esta operación se concrete, el Grupo La República, el tercer conglomerado de diarios más importante del país, había intentado sin éxito adquirir ese paquete de acciones, lo que en la práctica le hubiera dado el control del 68% de diarios de provincias y el manejo de la línea editorial de los diarios de Epensa.

Ni bien se hizo pública esta operación, los diarios del Grupo La República y diversos  periodistas, muchos de ellos vinculados laboralmente a ese grupo, lanzaron una feroz campaña en contra de esta asociación comercial. Para descalificarla, utilizaron un término inexistente en la Constitución Política y en la legislación peruana: la concentración de medios.

El principal argumento de La República y sus aliados para confundir a la opinión pública y atacar la asociación era porque, según decían, El Comercio tendría el control del 78% del mercado de la prensa escrita. En realidad, en el Perú existen 60 diarios a nivel nacional, y el Grupo El Comercio es propietario de solo seis de ellos. Lo que sí es cierto es que el 50%  de los lectores  prefieren comprar los diarios del Grupo El Comercio, mientras que los cuatro diarios de Epensa tienen un 28% de participación adicional en el mercado.
El gobierno se mantuvo ajeno a esta polémica durante algunos meses. Sin embargo, el 29 diciembre, en una entrevista televisiva, el presidente Humala  hizo eco de unas declaraciones del escritor Mario Vargas Llosa -- quien había expresado su preocupación por la asociación entre Epensa y El Comercio-- y dijo: “Es una vergüenza que en el Perú estemos teniendo un grupo que prácticamente sea el dueño de los medios de comunicación. Eso es peligroso”.

A continuación, lanzó una amenaza contra la libertad de expresión. Cuando se le recordó que la asociación no era ilegal, Humala respondió: “No es ilegal. Ahorita no es ilegal”.

El presidente se refería a una acción de amparo que habían presentado ocho periodistas (entre ellos el director, un miembro del consejo directivo y dos columnistas de La República) para que el Poder Judicial anule  la asociación entre El Comercio y Epensa. Cabe indicar que dicho recurso legal que llevaba mes y medio de espera en un despacho judicial fue admitido a trámite tres días después de la intervención presidencial por lo que las expresiones de Humala generaron suspicacias.

Al día siguiente, las declaraciones de Humala provocaron reacciones de rechazo de diversos representantes de la clase política y del sector empresarial.
El ex presidente Alan García  calificó las expresiones de Humala como una amenaza contra la libertad de expresión y dijo que “rompen el necesario clima de unidad nacional que debe existir antes del fallo de la corte de La Haya”. Por su parte, la ex candidata presidencial y lideresa Keiko Fujimori recordó los antecedentes prochavistas de Humala: “Ataca a los medios pero no a la corrupción. Comandante, no queremos parecernos a Venezuela”.

El presidente de Confiep, el principal gremio empresarial del Perú, Alfonso García Miró, declaró: “Si la mayor parte de personas lee determinado medio es porque tiene el derecho de haber elegido […] No debe haber nunca una autoridad que restrinja el libre derecho de las personas a optar por cierto medio en vez de otro”.

LA INTERVENCIÓN DEL CONGRESO

Humala echó más leña al fuego del debate cuando el 2 de enero volvió a arremeter contra la asociación formada por El Comercio y Epensa. “Este tema debe ir al Congreso de la República. Debe ser un espacio deliberativo donde esté la representación directa del pueblo peruano”.

En el Perú, el ‘humalismo’ controla en la práctica el Congreso. Además de Gana Perú, la bancada del partido del presidente, el gobierno cuenta con el apoyo de Acción Popular – Frente Amplio (disidentes de Gana Perú) y Perú Posible (del ex presidente Alejandro Toledo). Sus votos aseguran la aprobación de cualquier proyecto  del oficialismo y el bloqueo de cualquier iniciativa de la oposición.

La Sociedad Interamericana de Prensa se pronunció en contra de las intenciones del presidente de llevar el tema al debate en el Congreso. “El presidente tiene todo el derecho de opinar sobre un asunto de alto interés público, pero nos parece conveniente que su gobierno se mantenga al margen”, señaló Claudio Paolillo, presidente del Comité de Libertad de Prensa e Informaciones de la entidad internacional. La misma posición fue asumida por el Consejo de la Prensa Peruana, del cual forman parte, paradójicamente, todos los grupos editoriales involucrados en la disputa.

De cualquier manera fue justamente la bancada satélite del gobierno, Acción Popular-Frente Amplio, la que recogió la ‘sugerencia’ del mandatario. El congresista Manuel Dammert, miembro de ese grupo, anunció que  viene trabajando un proyecto de ley para regular no solo lo que él llama la “concentración de medios”, sino también el contenido de lo que estos publican. También anunció la realización de debates públicos para recoger la opinión de la ciudadanía sobre este tema.

Pero Dammert y su bancada se quedaron sin piso. Los tres vicepresidentes del Congreso consideraron impertinente que el Parlamento debata un diferendo empresarial entre medios. El presidente de la Comisión de Constitución, Omar Chehade, deploró que se tergiverse la discusión y que se hable de regulación de contenidos. Mario Vargas Llosa, quien critica la asociación de las empresas periodística, también se opone a una ley de medios.

Por ahora, el debate sobre el tema ha pasado a segundo plano, mientras se espera la lectura del fallo de La Haya. Queda aún pendiente la decisión del Poder Judicial sobre la asociación entre El Comercio y Epensa. En tanto, el proyecto de Dammert parece haberse desacelerado o capaz para utilizar las expresiones de Humala, “ahorita no”(es el momento).


Las declaraciones de Humala han sido una clara amenaza a la libertad de expresión. Pero, así como la amenaza, el presidente sabe muy bien cómo utilizarla. En enero, el diferendo entre las empresas periodísticas se convirtió en el principal tema de debate público. Durante las últimas semanas, el caso López Meneses, el principal escándalo de corrupción destapado durante el gobierno de Humala, desapareció de las portadas de los diarios.

febrero 09, 2014

La prensa venezolana en cuenta regresiva

El Nacional/Venezuela/GDA
Edgar López
El Nacional/Venezuela/GDA

Desde septiembre de 2013, siete diarios regionales venezolanos dejaron de circular por la imposibilidad de obtener divisas para la importación del papel prensa que requieren, y a la fecha cinco de ellos se mantienen fuera de circulación, según los registros del Instituto Prensa y Sociedad.
La organización no gubernamental precisó que los medios que han desaparecido son El Sol de Maturín (estado Monagas) y Antorcha (estado Anzoátegui), mientras que El Oriental y La Verdad (estado Monagas) no están circulando los fines de semana. El Nacional pudo verificar esta semana que también han dejado de circular El Guayanés, El Expreso y el Venezolano (estado Bolívar).
Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa, advierte que otros 15 de los 80 rotativos del país pueden correr la misma suerte a corto plazo si el gobierno nacional -que monopoliza la administración de divisas a través de un férreo control de cambio impuesto desde hace once años- no libera de inmediato los dólares para la compra de papel.
Ante esta asfixia, 17 medios impresos se han visto obligados a disminuir su paginación y el tiraje de sus ediciones. Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional, señala que el diario tiene disponibilidad de papel hasta mayo. El Impulso, otro diario de larga tradición en el país, tiene insumos para aproximadamente dos semanas. 

Premio y castigo. VEA, un tabloide afecto al gobierno, ha publicado en su primera página que por falta de divisas no pueden publicar la revista que acompaña la edición dominical. Sin embargo, hay otros medios vinculados al oficialismo, como El Correo del Orinoco y Ciudad Caracas, que por estar adscritos a organismos del Estado no tienen que cumplir los engorrosos trámites de importación que se les exige a las empresas privadas y por lo tanto disponen de los insumos para operar.
Carlos Correa, director de la organización no gubernamental Espacio Público, señala que no solo están amenazados los periódicos y más de 30.000 puestos de trabajo que estos generan, sino que la crisis que atraviesa la prensa venezolana afecta la libertad de expresión y el derecho a la información de todos los ciudadanos.
Voceros de distintos gremios, expertos en comunicación y los trabajadores de la prensa han señalado que el gobierno presidido por Nicolás Maduro concede o niega divisas para la importación de papel con la lógica del premio y castigo: se les facilita a los medios afectos al oficialismo y se les dificulta a los que abren espacios para la crítica a la gestión gubernamental.
Luisa Torrealba, representante del Instituto Prensa y Sociedad, recuerda que la discrecionalidad y el abuso en el suministro de insumos imprescindibles para el funcionamiento de los medios de comunicación es un clásico mecanismo de censura indirecta que suelen aplicar los regímenes autoritarios e intolerantes.

La televisión silenciada. Pero no sólo la prensa escrita ha sido castigada. El sociólogo y estudioso de la comunicación Tulio Hernández está convencido de que, por primera vez en la historia venezolana, un gobierno logra controlar plenamente la televisión: “Es una televisión monocorde, uniformada, no conflictiva en temas políticos. Se logró a través de dos mecanismos: la creación de un aparato televisivo estatal, compuesto por nueve emisoras nacionales y 120 comunitarias; y la neutralización de las más grandes televisoras: el gobierno cerró RCTV, convirtió en eunucos informativos a Venevisión y Televén y Globovisión”.
Para Hernández, el control gubernamental de la televisión venezolana puede extenderse a la prensa escrita. “A través de la compra directa de medios, el manejo arbitrario de la publicidad oficial y los obstáculos para la adquisición de papel, los diarios venezolanos están amenazados”, advierte.
El 25 de octubre de 2013, se concretó la venta de la Cadena Capriles al holding Latam Media, propiedad de la transnacional Hanson Group, y se afianzó su vinculación con el grupo financiero BOD que preside el banquero Victor Vargas. La dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Desirée Santos, se incorporó como asesora editorial para fiscalizar los contenidos de los diarios Últimas Noticias, El Mundo y Líder. El 19 de noviembre, cuatro días después de que el presidente Nicolás Maduro fustigó un reportaje sobre el Banco Central de Venezuela publicado en El Mundo, el director Omar Lugo fue despedido.

Aumentan los ataques. A los problemas que afronta la prensa venezolana, hay que sumarle la persecución judicial ordenada por el Ejecutivo. En noviembre del año pasado se abrieron investigaciones penales contra los diarios 2001, El Propio y El Universal por divulgar en sus primeras páginas información que el gobierno considera inconveniente, como la escasez de bienes de consumo masivo y el auge delictivo. Ese mismo mes, un tribunal ratificó la multa que tres meses antes se había impuesto a El Nacional por la publicación de una fotografía que mostraba el estado en que se encontraban los cadáveres en la principal morgue del país.
El informe sobre la situación de la libertad de expresión en Venezuela de Espacio Público correspondiente a 2013 indica que el país ha retrocedido en el cumplimiento de los estándares del derecho internacional de los derechos humanos. “Cada vez hay menos pluralismo en la esfera mediática con una mayor concentración gubernamental discursiva y de los contenidos. Aumentaron los casos de persecución judicial de opiniones o informaciones o la prohibición expresa de hacerlo, lo cual indica un patrón restrictivo del ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Estos casos contribuyen a la inhibición o autocensura y desmienten a los funcionarios gubernamentales que hablan de una amplia garantía para la libertad de expresión en Venezuela”.
El año pasado, indica el informe, se registraron 219 casos de violaciones a la libertad de expresión e información, que incluyen ataques a periodistas y medios de comunicación, censura, intimidación, hostigamiento judicial y verbal, amenazas, restricciones administrativas, opacidad en el acceso a la información pública y abuso de poder en la campaña electoral. El número de casos aumentó 1,8% con respecto a 2012.

Ciudadanos en ‘blackout’. Flor Albujas, una jubilada de 76 años de edad, experimenta una mezcla de frustración y rabia luego de haber “perdido” a Globovisión, la única televisora del país que transmitía información las 24 horas del día y que se había consolidado como espacio para la crítica de la gestión del gobierno venezolano: “Ahora sólo me quedan unos pocos programas de radio para poder nutrirme con información y análisis independientes sobre la situación del país. Después de que el gobierno compró Globovisión, perdimos ese canal, pues allí se cerraron las puertas a cualquiera que pudiera denunciar errores y excesos en la gestión pública”. 



Catalina Botero: “La violencia es probablemente el riesgo más grave en la región para los periodistas”

Catalina Botero
El Universal/Mexico/GDA
Gaspar Ramírez
El Mercurio / Chile / GDA

Catalina Botero tuvo un 2013 movido, y el 2014 se viene parecido. La oficina que dirige, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha debido afrontar amenazas a periodistas, escándalos de espionaje, leyes cada vez más duras contra la prensa en algunos países, y fuertes presiones directas. La abogada colombiana, que deja el puesto este año, repasa en entrevista con “El Mercurio” los principales desafíos de su despacho.

Consultada sobre los grandes riesgos para la libertad de expresión en América Latina, Botero, relatora desde 2008, responde: “Hay varios, entre ellos la violencia, sobre todo —aunque no exclusivamente— proveniente del crimen organizado; el abuso del poder de algunos Estados para criminalizar a periodistas y selectivamente castigar a medios críticos, y problemas nuevos como algunas regulaciones desafortunadas de internet o la recolección de inteligencia que afecta el derecho a la libertad de expresión y la privacidad de las comunicaciones”.

VIOLENCIA CONTRA PERIODISTAS

-Hay distintos factores que generan la violencia contra los periodistas. ¿Cuál es el más peligroso?

“La violencia es probablemente el riesgo más grave en la región para los periodistas. La violencia más brutal proviene del crimen organizado que busca imponer su agenda informativa. Las investigaciones periodísticas sobre corrupción o violaciones a los DD.HH. de funcionarios muchas veces tienen consecuencias similares. Pero el peor de los escenarios es la violencia generada por el crimen organizado coludido con funcionarios corruptos. En estos casos, las autoridades que deben proteger a los periodistas se convierten en sus agresoras”.

-¿Por qué la violencia contra los periodistas requiere atención especial?

“Porque además de atentar contra la vida de periodistas de gran valentía, la democracia se debilita cuando la sociedad pierde la posibilidad de informarse y con ello, la capacidad de reaccionar y adoptar a tiempo las medidas necesarias para corregir el rumbo. No es ocioso recordar que muchas veces investigaciones periodísticas han revelado la captura de instituciones locales por parte de las mafias, abusos en el ejercicio del poder, graves violaciones a DD.HH. y escándalos de corrupción. Muchos de estos hechos no se hubieran conocido si no fuera por la prensa y por periodistas que han arriesgado su vida”.

-¿Qué se puede hacer cuando se trata de organizaciones criminales?

“Primero, reconocer el problema a tiempo, condenar la violencia, capacitar a funcionarios que tengan a su cargo proteger a los periodistas en riesgo e investigar judicialmente estos atentados. En la región, pese a la gravedad de la situación, hay experiencias exitosas que dejan importantes lecciones que hay que aprender para salvar la vida de quienes arriesgan todo para que podamos estar adecuadamente informados”.

CONCENTRACIÓN DE MEDIOS Y EL CASO DE PERÚ

-El Presidente peruano Ollanta Humala dijo el mes pasado que la concentración de medios era una “vergüenza” y que era un peligro para la libertad de expresión. ¿Qué opina del debate en Perú sobre la supuesta concentración de la prensa escrita?

“Viajo a Perú en un par de semanas invitada por organizaciones de la sociedad civil y espero poder comprender mucho mejor el asunto que se está discutiendo. Hasta donde entiendo, el gobierno anunció que no presentará una ley de regulación de la prensa escrita, lo cual resulta muy satisfactorio”.

-Usted ha dicho que la “concentración de medios conspira contra la democracia”.

“Es fundamental que la deliberación pública pueda contar con la mayor cantidad de voces posibles y, especialmente, que los sectores que han sido tradicionalmente marginados de los debates públicos puedan participar de manera activa y vigorosa en la deliberación. Por esta razón, la Relatoría ha defendido la existencia de medios alternativos, como las radios comunitarias, que deben ser asignadas, mediante procesos transparentes, a grupos tradicionalmente marginados como los pueblos indígenas”.

-Algunos Estados han alegado que para defender la diversidad deben adoptar leyes que regulan los contenidos de los medios.

“Lo que resulta inadmisible es que, en nombre del pluralismo y la diversidad, se intente controlar o intimidar a medios de comunicación independientes y que los periodistas terminen sobreviviendo en una especie de libertad condicionada al humor de los gobernantes. Eso no es pluralismo sino autoritarismo”.

ESCASEZ EN VENEZUELA

-La libertad de expresión ha sido un tema complejo en los últimos 15 años en Venezuela y actualmente los medios escritos de línea opositora enfrentan el problema de escasez de papel. ¿Cómo ve la situación en ese país?

“Como lo ha señalado la CIDH, en Venezuela existe un problema serio de falta de independencia del Poder Judicial, lo cual compromete la garantía más importante para el ejercicio de la libertad de expresión. A lo anterior se suma un marco jurídico que establece prohibiciones muy amplias y ambiguas, y ello da lugar a la apertura de procesos penales, disciplinarios y administrativos contra medios y periodistas críticos sin que estos puedan contar con garantías suficientes que los amparen en el ejercicio de su derecho.

Además, los periódicos se encuentran al borde de enfrentar una gravísima escasez de papel prensa, y hemos registrado graves agresiones contra periodistas en ejercicio de su labor, sin que existan investigaciones que conduzcan a la sanción de los responsables. Todo esto acompañado de una aguda polarización y un discurso muy agresivo que incluso ha sido cuestionado por la Corte Interamericana en sus sentencias sobre el tema”.

RELATORÍA FUERTE

-¿Por qué es importante tener una Relatoría para la libertad de expresión?

“La libertad de expresión se protege de manera reforzada no solo en el sistema interamericano sino en la mayoría de las constituciones del mundo democrático, no porque sea más importante que otros derechos, sino porque es el instrumento más poderoso para proteger otros derechos y para controlar los abusos. Claro que es mucho más difícil ser corrupto o abusar del poder cuando se está bajo el escrutinio público.

En este sentido no es difícil constatar que en aquellos lugares donde no hay garantías para un debate desinhibido y plural, donde la gente tiene miedo a pensar distinto y a decir lo que piensa y no hay garantías para el periodismo de investigación, existen mayores abusos, más corrupción y mayor exclusión. A la larga, los gobiernos que controlan a los medios y periodistas terminan siendo víctimas de la falta de control y finalmente pasan a la historia con un récord lamentable.

Y al contrario, allí donde se garantiza el ejercicio incluyente, robusto y abierto de la libertad de expresión, hay menos corrupción, menos autoritarismo y mayores y mejores garantías para el ejercicio de los restantes derechos, incluyendo los derechos sociales de los sectores más vulnerables. Cuando la gente no tiene miedo de expresarse y puede hacerlo libremente y tiene la posibilidad de acceder a ideas y pensamientos de toda índole, entonces podemos comenzar a hablar de democracia”.

ECUADOR, LAS LEYES MÁS DURAS

-Finalmente no prosperó el intento de reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que pretendían algunos gobiernos ¿Cree que esa idea pueda ser retomada?

“Creo que esa discusión quedó saldada. Algunos estados fueron muy fuertes y firmes, entre ellos Chile, defendiendo al sistema interamericano y a la Relatoría de Libertad de Expresión”.

-El proceso contra su oficina fue impulsado por Ecuador, el país con ley de prensa más dura en la región.

“En la región no hay otra ley de comunicación más restrictiva que la ecuatoriana, con excepción de las normas cubanas. Hemos escrito varios informes dirigidos a las autoridades para exponerles nuestras preocupaciones y esperamos que las mismas sean tenidas en cuenta para corregir la situación”.

-¿En qué consisten dichas restricciones?

“Algunos ejemplos: la ley de comunicaciones les ordena a los medios publicar información que el gobierno considere que es de interés público y sanciona a los medios que publiquen información que al gobierno le parezca que no es de interés público. En esos términos, el público solo podrá leer aquello que el gobierno encuentre que merece ser informado.

Según la ley, cualquier información u opinión que pueda ofender a cualquier persona puede dar lugar a una sanción, incluso las caricaturas, que son la expresión por excelencia de las opiniones. Por esta razón, hay diarios que han debido 'rectificar' caricaturas que ofendieron a importantes servidores públicos.

Los medios deben abrir un espacio para que en sus sedes puedan operar funcionarios elegidos por agencias estatales que tienen, según la ley, la función de 'defender a las audiencias'. Los periodistas que incomodan a las autoridades con sus críticas e investigaciones son usualmente estigmatizados por los más altos funcionarios públicos, valiéndose de un poderoso conglomerado de medios administrados por el Ejecutivo e incluso pueden terminar condenados penalmente a varios años de cárcel o a indemnizaciones millonarias a favor de los funcionarios que se sintieron ofendidos.

La ley sanciona duramente a los medios que publiquen información reservada como, por ejemplo la que se conoció gracias a las filtraciones de Snowden o Assange. En fin, comprenderá que en esas condiciones el ejercicio libre del periodismo en Ecuador es realmente muy difícil. Esperamos que las autoridades atiendan nuestras recomendaciones”.
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Vea el especial completo GDA: Amenazas a la Libertad de Prensa en América Latina aquí:

enero 10, 2014

ElComercio.pe se renueva

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diciembre 22, 2013

Reflexiones sobre las noticias GDA del 2013 / Análisis


El problema en Venezuela no es un autoritarismo plebiscitario, sino el deterioro de la autoridad.

ARTURO VALENZUELA* para GDA
La encuesta del GDA destaca tres hechos importantes que lideran las noticias del año: la muerte de Hugo Chávez y la llegada de Nicolás Maduro al poder en Venezuela; el proceso de paz con las Farc en Colombia; y la elección del papa Francisco.
La muerte de Chávez, sin lugar a duda, marca un hito importante, no solo para Venezuela sino para todo el continente. Por su autoridad carismática y capacidad de doblegar a sus adversarios Chávez logró hegemonizar el poder en Venezuela al tiempo que, con la ayuda de la diplomacia petrolera, pudo establecer un liderazgo regional basado en una fuerte corriente de nacionalismo antinorteamericano.
Su desaparición, cuando el modelo económico Venezolano daba señales de crisis, abrió la oportunidad para un giro en el país hacia una política más moderada y de apertura en busca de un proceso de reconciliación nacional, al tiempo que la oposición política asentaba una postura más realista en búsqueda de una participación en el proceso político, en vez de privilegiar una estrategia de cambio de régimen por vías de la desobediencia civil o el golpe de Estado.
Desgraciadamente, Maduro, reflejando su propia debilidad política en las esferas del chavismo, y las incoherencias de un régimen que había perdido el liderazgo personalista, optó más por la confrontación que por la reconciliación, agravando la polarización y agudizando las contradicciones de una economía en franco deterioro y una autoridad política que no ha podido darle respuesta a la creciente inseguridad ciudadana provocada por la criminalidad y los altos niveles de corrupción.
La embestida en contra del sector privado –al tiempo que las ganancias del petróleo han bajado en forma dramática– deja al país en una situación de gran vulnerabilidad. El problema en Venezuela no es el peligro de un autoritarismo plebiscitario, sino el deterioro de la autoridad. En este cuadro, su liderazgo regional ha caído en forma dramática, sembrando serias dudas sobre el futuro del socialismo del siglo XXI para la región.
Es una ironía histórica, por la difícil relación bilateral entre Venezuela y Colombia y el abierto apoyo a la insurgencia colombiana que marcó la gestión chavista, que sea este último país el que haya establecido un prometedor proceso de paz que busca terminar con los remanentes del conflicto histórico que lo ha marcado desde el comienzo de la Guerra Fría, con antecedentes de aun más larga data.
Al buscar ponerle fin a ese conflicto, al tiempo que intenta darle una solución al problema de la tenencia de tierra y reparaciones para las víctimas, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha mostrado una altura de mira que es un loable ejemplo para la región.
Aunque sea difícil lograr la plena reconciliación, el país solo puede avanzar si las recriminaciones históricas dan paso a un proceso que permita la convivencia en bien de la construcción de un país donde todos puedan aportar.
Es justamente ese espíritu basado en la búsqueda de la reconciliación y la paz, el reconocimiento de las persistentes injusticias en el mundo y la necesidad de acercar a la Iglesia a los más desposeídos lo que ha animado la labor pastoral del nuevo pontífice, marcando distancia con una Iglesia excesivamente burocrática y jerárquica que a veces buscaba defender a ultranza dogmas y actitudes que tienen poco que ver con la vivencia de gran parte de la humanidad hoy.
Al tiempo que el papa Francisco intenta reivindicar la opción por los pobres y una mayor tolerancia social, puede también dar la pauta de que los países que progresan son los que buscan cómo profundizar las instituciones apegadas al estado de derecho y la solución pacífica y consensuada de los diferendos nacionales.
La tarea del nuevo papa es inmensa, no solo con relación a la labor evangelizadora de la Iglesia y en bien de la comunidad, sino también en la búsqueda de una reforma de la propia Iglesia, donde temas tan difíciles como el del celibato eclesiástico y el papel de la mujer son fundamentales para adecuar una institución que mantiene elementos que a la luz del siglo XXI son medievales.

* Profesor titular de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Georgetown University y asesor para América Latina de la firma de abogados Covington & Burling.

Muerte de Chávez y diálogos de paz en Colombia, entre los hechos del año en la región, según sondeo GDA


La encuesta anual del Grupo de Diarios de América destacó al Papa como el personaje del 2013.

En un año en el que el continente americano fue foco de especial atención por distintos hechos que marcaron la actualidad mundial, el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc estuvo entre las tres noticias más importantes de la región, según la encuesta anual del Grupo de Diarios de América (GDA), que por tercer año consecutivo consultó a más de 70 líderes de opinión, analistas y periodistas sobre los acontecimientos y personajes más relevantes de estos 12 meses.
De acuerdo con el sondeo, la noticia del año en el continente fue la muerte del mandatario venezolano Hugo Chávez, el 5 de marzo, y la posterior llegada al poder de su sucesor, Nicolás Maduro.
El fallecimiento del líder bolivariano fue objeto de especial atención no solo por la profunda transformación política y económica que impulsó durante sus 14 años de Gobierno en Venezuela –y que dejó polarización, una economía frágil y descontento social en algunos sectores–, sino también su influencia en otros países de la región.
Su muerte, asimismo, puso en jaque la permanencia de la revolución bolivariana, lo que centró toda la atención en el papel de Maduro.
El segundo hecho relevante del año –según la encuesta– fue la designación el 13 de marzo, tras la renuncia de Benedicto XVI, del primer papa latinoamericano de la historia, el argentino Francisco, quien desde el minuto uno de su llegada al Vaticano ha cambiado el tono, la percepción y el enfoque de la Iglesia católica.
Los diálogos entre el Gobierno y las Farc, en La Habana, se ubicaron en el tercer lugar del escalafón. Y es que aunque para muchos –sobre todo en Colombia– el ritmo de las negociaciones no ha sido el deseado, es innegable que en el 2013 se lograron dos acuerdos históricos: uno sobre la distribución y el uso de la tierra y otro sobre las garantías para los movimientos políticos que surjan tras un eventual acuerdo final de paz.
Los expertos eligieron también la crisis generada por el cierre del Gobierno en EE. UU.; el espionaje de la Agencia de Inteligencia estadounidense NSA a distintos gobiernos latinoamericanos; las elecciones chilenas en las que fue reelecta la socialista Michelle Bachelet y la ola de protestas callejeras que sacudió a Brasil, como otros hechos que ocuparon un lugar relevante en la agenda americana.
El sondeo también les pidió a los expertos que eligieran los personajes más importantes en el mundo y en Latinoamérica este año, y, por primera vez, un nombre, el del papa Francisco, lideró ambas categorías.
Otros que entraron en la clasificación mundial fueron, en su orden, el exagente de la NSA Edward Snowden, quien hizo las explosivas revelaciones sobre el espionaje de EE. UU.; el presidente ruso, Vladimir Putin, quien ha recuperado para Rusia su papel de potencia influyente en la geopolítica mundial; y la joven paquistaní Malala Yousafzai, quien alcanzó notoriedad por defender el derecho a la educación de las mujeres en su país.
En el plano latinoamericano, la encuesta consideró como segunda figura destacada –después del papa– al presidente uruguayo, José Mujica, cuya agenda de Gobierno ha incluido temas de impacto global, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización del aborto y la regulación del mercado de la marihuana.
Otros personajes que se destacaron en la región –según la encuesta– fueron el candidato opositor venezolano Henrique Capriles; el influyente periodista y escritor argentino Jorge Lanata, reconocido por sus críticas a los Kirchner, y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien se ha posicionado como uno de los principales líderes latinoamericanos por impulsar varias reformas de calado en su país, y la colombiana Catalina Botero, relatora especial para la Libertad de Expresión de la CIDH.
Más información:

"El papa del fin del mundo", el personaje del año del GDA

La Nación/Argentina/GDA

Los primeros nueve meses de su pontificado mostraron el "sello" de Jorge Bergoglio: un papa sencillo, sonriente, próximo a la gente, de extraordinaria sensibilidad, pero también el valiente vicario de Cristo que encara sin dilaciones las cuestiones que inquietan a la Iglesia y a la sociedad de hoy.
Ese sello, que le valió la genuina admiración universal, se tradujo en una serie de reconocimientos en el año que termina, a la que se suma ahora haber sido elegido la personalidad más importante a nivel mundial y regional de 2013 para el Grupo de Diarios América (GDA), la alianza periodística fundada en 1991 que reúne a 11 periódicos líderes en la región: LA NACION (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Comercio (Ecuador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela).
Es la tercera oportunidad en la que se realiza esta encuesta regional. Previamente habían resultado elegidos la canciller de Alemania, Angela Merkel, en 2011, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en 2012.
En el sondeo sobre las personalidades del año a nivel mundial y regional -realizado entre el 4 y el 25 de noviembre- participaron directores, editores y subeditores de los medios que integran el GDA. "El papa del fin del mundo" reunió 121 votos y superó ampliamente en el sondeo al ex analista de la CIA Edward Snowden (24); al presidente de Rusia, Vladimir Putin (9); a la joven activista paquistaní Malala Yousafzai (9); al presidente de China, Xi Jinping (2); al creador de Amazon.com, Jeff Bezos (2); al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy (1), y al presidente de Irán, Hassan Rohani (1).
Francisco también se impuso en la categoría de personalidad más destacada de la región, primer destino elegido por el Papa para un viaje al exterior, en julio, en ocasión de la multitudinaria XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro. En este caso obtuvo 54 votos y superó al presidente de Uruguay, José Mujica (44 votos); al candidato opositor venezolano Henrique Capriles (21); al periodista argentino Jorge Lanata (13); al presidente de México, Enrique Peña Nieto (9), y a la relatora especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Catalina Botero (9). El año pasado, el personaje del año en la región fue Hugo Chávez.
La distinción del GDA a Francisco se añade a otras tantas que ya recibió el Papa en el año que culmina, entre ellas, "personaje del año" de la revista Time, que lo calificó como "el papa de la gente". La prestigiosa publicación norteamericana resaltó la rapidez con la que cautivó al mundo y su disposición a pronunciarse sobre los retos actuales, desde las luchas internas de la Iglesia -como las finanzas del Vaticano, los casos de pedofilia en muchas diócesis, la ordenación sacerdotal femenina o el celibato- hasta su embate frontal contra la corrupción o las más polémicas cuestiones sociales, como el matrimonio gay o la comunión de quienes se divorciaron.
Bergoglio también fue "hombre del año" para la edición italiana de la revista Vanity Fair, que tituló en la tapa "Francisco, papa coraje", y que recordó especialmente su primer viaje a la isla de Lampedusa, al sur de Sicilia, destino y muchas veces tumba de miles de inmigrantes africanos que buscan un destino mejor en el continente europeo. Y pocos días atrás fue tapa, además, de la revista The New Yorker, que le dedicó un extenso artículo.
Las redes sociales tampoco estuvieron ajenas al extraordinario poder de seducción del papa argentino, protagonista excluyente de Facebook, donde fue la figura más mencionada; superó al término "election", que aglutinó a los procesos electorales realizados durante 2013, y a la expresión "royal baby", en referencia el primer hijo del príncipe Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton.
Todos ellos son reconocimientos inapelables sobre una figura que, en poco tiempo, ya comenzó a hacer historia.

Un papa distinto para un mundo distinto


Por   | LA NACION/GDA
ROMA.- Seis y media de la mañana del 4 de diciembre. Todavía es de noche en Roma y el frío húmedo cala los huesos, pero hay movimiento en el Vaticano. Es miércoles y la Via della Conciliazione ya está cerrada al tránsito, totalmente vallada. Algo que antes no sucedía, salvo para megaeventos, como la beatificación de Juan Pablo II o la Madre Teresa de Calcuta. La madrugada es gélida. Pero empiezan a aparecer grupos de peregrinos de distintas partes del mundo, que van tomando posición en la Plaza San Pedro.
En invierno las audiencias papales solían ser en el Aula Pablo VI, que ahora no da abasto: el flujo de gente se ha multiplicado y por eso el encuentro es a la intemperie. El frío es intenso, pero no importa. Lo único que importa es verlo y escucharlo a él, a Francisco. Ese papa "que es uno de nosotros", que desde su elección, el 13 de marzo, provocó un milagro: revitalizó a una Iglesia Católica en crisis. Y, al poner en marcha una revolución moral, de humildad y de austeridad en el Vaticano, inspiró al mundo.
El ex arzobispo de Buenos Aires había comenzado el año convencido de que iba a jubilarse y retirarse a vivir en la habitación número 13 del Hogar Sacerdotal de la calle Condarco, en Flores. Pero cierra este 2013 (marcado por la valiente renuncia de Benedicto XVI al trono de Pedro, el 11 de febrero) no sólo como el "personaje del año" de la prestigiosa revista Time y de 11 de los principales diarios de América latina, sino con multitudes fascinadas que invaden la Plaza San Pedro para escuchar su catequesis todos los miércoles, y su Ángelus, todos los domingos. Y con jefes de Estado y de gobierno que forman fila para ser recibidos en audiencia e invitarlo a visitar sus países.
No son sólo católicos los que quieren ver y escuchar al Papa. Entre esa multitud colorida, en la que hay ancianos y chicos, jóvenes con carteles, centenares de enfermos en busca de una caricia, también se ven algunas mujeres musulmanas con la cabeza envuelta en un pañuelo, además de simples curiosos o turistas. Están ahí porque saben que las catequesis de Francisco son distintas. No es porque empieza diciendo con total normalidad "Buongiorno, fratelli e sorelle" y se despide los domingos con un familiar "buen almuerzo y arrivederci".
Es porque su mensaje es claro, comprensible, directo, optimista, alegre. Porque su mensaje -que es el del Evangelio, un Evangelio que llama a acompañar a los heridos de este mundo, no a condenarlos- le llega a la gente. Toca a diario la realidad de hoy, en un mundo muy distinto al que debieron enfrentar sus predecesores, con su desempleo, sus injusticias, las guerras, la exclusión de millones de personas, jóvenes y ancianas. Con el "escándalo" del hambre, el drama de los migrantes que buscan un futuro mejor, la corrupción, la trata de personas, el tráfico de droga y otros flagelos.
Y él predica con el ejemplo: por eso es que su mensaje caló tan profundo, por eso es que llamó tanto la atención, en América latina, en Europa, en Estados Unidos y hasta en Asia.
"Los gestos y las palabras del Papa consiguen el apoyo masivo de los que se definen como católicos practicantes. En tiempos de crisis, lo más probable es que éstos echen en falta que sus obispos no hayan prestado suficiente atención, como ahora sí hace el Papa, a temas como la pobreza o la condena al enriquecimiento abusivo", dice el sociólogo José Juan Toharia, director de la consultora española Metroscopia.
La multiplicación de fieles en el Vaticano, el regreso de miles y miles de católicos a la misa y al confesionario ("que no debe ser una sala de tortura") son algunos de los tantos cambios provocados por Jorge Bergoglio.
Ya desde la noche del "habemus papam", al elegir el nombre "Francisco", inspirándose en el poverello de Asís, que se despojó de toda su riqueza para abrazar a los leprosos, el cardenal jesuita de Buenos Aires dejó en claro que ya nada sería como antes en el Vaticano.
"Bergoglio es un hombre libre, que nunca estudió en Roma y que no tiene una mentalidad «romana». Ha traído una nueva visión del Sur, basada en su experiencia como jesuita y como sacerdote callejero", subraya el vaticanista Gerard O'Connell.
O, en palabras del semanario Time: "Sin cambiar la letra, logró cambiar la música" en el Vaticano.
Desde la noche misma de su elección, Bergoglio prefirió llamarse a sí mismo "obispo de Roma", algo que marca un cambio profundo en la relación con las demás Iglesias cristianas que no reconocen la supremacía del Papa y con los episcopados de todo el mundo. Además, borró de un plumazo antiguas tradiciones y prefirió presentarse al mundo sin pompa: apareció con su cruz de plata de siempre, su anillo de siempre, sus zapatos negros y gastados, sin la muceta roja. Terminaba una era y comenzaba otra.
El Papa, que reconoce ser "indisciplinado" y dice estar acostumbrado a vivir en comunidad, desde el principio se quedó a vivir en la Casa Santa Marta, todo un cambio.
Inauguró una nueva forma de ejercer el papado con otro cambio crucial, que habla de colegialidad, al crear un consejo de cardenales (el denominado G-8 del Papa), para que lo ayude a reformar a la curia romana, marcada por intrigas y escándalos durante el fin del pontificado de Benedicto XVI, y en el gobierno universal de la Iglesia.
Consciente de que la credibilidad de la Iglesia se vio minada también por el escándalo del Banco del Vaticano (IOR), bajo sospecha de lavado de dinero, el Papa creó una comisión que está analizando qué hacer: ¿cerrarlo, transformarlo, convertirlo en un fondo de ayuda? En todo caso, quiere una entidad transparente.
También puso en marcha una comisión que está revisando todas las finanzas del Vaticano y otra para aumentar sus controles. Para atacar el escándalo por los abusos sexuales de chicos por parte de sacerdotes, acaba de crear una novedosa comisión para la protección de niños.
Pero hay más. A fines de agosto nombró secretario de Estado a Pietro Parolin, ex nuncio en Venezuela y diplomático de gran prestigio, con quien tiene gran sintonía por su estilo similar, humilde, sencillo, de pastor, ajeno a las internas de poder. Y, consciente de que en los últimos años muchos se alejaron de la Iglesia Católica porque no supo acompañar a quienes estaban en sus periferias (los pobres, los heridos, los divorciados vueltos a casar), Francisco llamó a una suerte de revolución moral.
"¿Cómo estamos tratando al pueblo de Dios? Yo sueño con una Iglesia Madre y Pastora. Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Esto es Evangelio puro. Dios es más grande que el pecado. Las reformas organizativas y estructurales son secundarias; vienen después. La primera reforma debe ser la de las actitudes. Los ministros del Evangelio deben ser capaces de encender el corazón de las personas, caminar con ellas en la noche, saber dialogar e incluso descender en su noche y su oscuridad sin perderse", dijo el Papa en su entrevista con la revista jesuita Civiltá Cattolica.
Esa entrevista fue el anticipo de su primer gran documento, la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" (La alegría del Evangelio), según los expertos una verdadera encíclica en la que presentó su programa de acción. Francisco habló allí de la conversión del papado, de descentralización, de la Iglesia en estado de misión permanente. Por todo esto, si bien pasaron poco más de nueve meses, la sensación en el Vaticano (donde ya no se ven cardenales con autos de lujo ni con cruces de oro y piedras preciosas) es que pasaron años.
El cambio llamó la atención de los medios de todo el mundo, que nunca le dieron tanto espacio a un papa. Francisco es noticia casi a diario: además de Time y varias otras revistas prestigiosas, fue tapa de The New Yorker y Vanity Fair porque su protagonismo va más allá de su papel como líder de la Iglesia Católica: es cada vez más un actor político central.
Incluso en China, que no tiene relaciones diplomáticas con el Vaticano, en la prensa oficial suelen aparecer fotos de Francisco besando a enfermos. El día de su asunción, la agencia oficial Xinhua tituló: "El nuevo papa Francisco es cercano a los pobres" y destacó: "Es un sacerdote alejado de los círculos de poder; con enorme frecuencia se lo podía encontrar recorriendo asentamientos precarios en la periferia de Buenos Aires".
Si Juan Pablo II tuvo un papel esencial en la caída del comunismo, Francisco, un papa del fin del mundo, lucha ahora por derribar la brecha Norte-Sur. En sus palabras, derrumbar "el muro de la globalización de la indiferencia", de la "cultura del descarte", que dominan un mundo agobiado por el desempleo, las guerras y las secuelas de una crisis financiera que sigue haciendo estragos.

RESISTENCIA

Pero no son todos elogios. Las palabras de Francisco descolocan a muchos en Wall Street, y, sobre todo, a sectores conservadores de la Iglesia Católica misma y de la curia romana.
"La clave de lo que está consiguiendo Francisco es ofrecer una Iglesia que cura, más que una Iglesia que regaña. Un papa que habla de ternura, de misericordia, del amor a los que están sufriendo. Es un cambio que llega a la gente, aunque a muchos grupos pueda molestarles", admite Juan Rubio, sacerdote y director del semanario religioso español Vida Nueva.
Si en tan sólo nueve meses consiguió entusiasmar a quienes están fuera de la Iglesia, también logró inquietar a los "catos" tradicionales, que se sintieron muy cómodos con Benedicto. Estos denuncian un proceso de "desacralización" del papado.
Los sectores conservadores de la Iglesia española, por ejemplo, no ocultan su perplejidad. Ahora esperan que promueva cambios en la cúpula: el presidente del Episcopado español y arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, dejará su cargo en breve.
La voz del papa argentino alienta también a los sectores eclesiásticos de base, muy críticos de la jerarquía. "Estamos ante un momento muy especial, que puede hacer posible un cambio de orientación hacia la solidaridad y la esperanza en medio de la crisis que vivimos. El mensaje de Francisco da relevancia al pobre y alienta una iglesia más democrática, más evangélica", sostiene el sacerdote Evaristo Villar, vocero de la organización española Redes Cristianas.
Pese a que los católicos son apenas el 10% de la población en Gran Bretaña, también allí se nota un "efecto Francisco". Según una encuesta reciente publicada por el conservador The Times, el 17% de los consultados mejoró su percepción de la Iglesia Católica en los últimos meses.
"El candidato obvio a ser el nuevo héroe de la izquierda es el Papa", escribió el periodista y escritor Jonathan Freedman en el progresista The Guardian, al sintetizar la "revolución" de Bergoglio. "El póster de Francisco puede reemplazar al de Obama en las paredes de todo izquierdista", agregó, al mencionar el compromiso con los pobres que ha hecho sonar una música distinta desde el Vaticano.
¿Cuándo antes un papa había desayunado junto a un grupo de sin techo en el día de su cumpleaños, como hizo Francisco el martes pasado?
También Francia, otrora considerada la "hija mayor de la Iglesia" y hoy entre los países más ateos del planeta, mira con fascinación al descontracturado pontífice argentino. Para los católicos practicantes, ha conseguido "estimular" la fe.
"Mi orgullo de ser católico es más fuerte que hace un año", dice Alexandre, un parisino de 35 años. "Las palabras de Francisco corresponden, por fin, a lo que yo vivo en mi parroquia: una Iglesia abierta", añade. Son palabras similares a las que se escuchan en las calles de muchos otros países.
Excepto algunos sectores ultra-conservadores, la mayoría de los católicos practicantes en Francia percibe a Francisco como un factor de unidad. "Quiero creer en la inteligencia del Papa para reconciliar a todos los franceses", apunta Matthieu Floucaud. Prudente, la mayoría de los especialistas aplaude el cambio "de estilo" de Francisco, pero espera las primeras medidas concretas.
El cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, coordinador del G-8, afirmó que hay que tener paciencia en cuanto a una reforma de la curia romana. El tema está en pleno análisis y "discernimiento", por lo que no se pueden esperar cambios de la noche a la mañana, dijo.
El francés Jean-François Colosimo, experto en religiones, sin embargo, no tiene dudas. Francisco conseguirá sus objetivos: "Este nuevo papa es mucho más abierto que sus predecesores. Juan Pablo II tenía el mismo carisma, pero nunca le interesó reformar. Benedicto XVI nunca pudo hacerlo. Francisco quiere y tiene la energía necesaria", resume.
Más allá de haber sido el personaje del año de la revista Time (que, además, le dedicó otras dos portadas), para Estados Unidos la clave fue el primer viaje internacional de Francisco a Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
La prensa se mostró fascinada por su "liderazgo desde la humildad", en palabras del influyente The Washington Post, y conmovida por la recordada frase "¿Quién soy yo para juzgar a un gay?", con la que rompió un tabú.
"Desde entonces, las cosas han cambiado. Las cadenas y los periodistas siguen a Francisco no porque sea el Papa, sino porque saben que allí hay una noticia. Y eso es una forma totalmente distinta de abordaje", dijo el padre Javier Dolesville, de la iglesia de la Santa Cruz, en Maryland, Estados Unidos.
El paso por Brasil de Francisco fue como un tsunami, con impacto no sólo en el mismo continente, sino también en el resto del planeta.
"Fue un éxito comunicacional frente a los jóvenes. Fue espontáneo, auténtico, gracias a su carismática presencia y a la sencillez de sus actos", opinó Paulo Fernando Carneiro de Andrade, decano del Centro de Teología y Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. "En un tiempo corto, Francisco consiguió cambiar la cara de la Iglesia, modificar su agenda y renovar la fe de millones de católicos alrededor del mundo. Y su participación en la JMJ fue fundamental. Aquí reafirmó sus ideas de que la Iglesia tiene que regresar a sus comunidades de base, al trabajo en las calles, a estar más cerca de la gente", agregó.
"Un cambio ya visible es que a través del Papa, un enorme número de personas percibe en su corazón un llamado divino a una comunión en el amor. Es el mensaje de siempre, que él ha sabido transmitir con un estilo testimonial comprensible a un mundo descreído por el eufemismo, la mentira y la hipocresía. El tiempo irá delineando la real dimensión de este acontecimiento, que se extiende más allá de la propia Iglesia", dijo Roberto Bosca, docente de la Universidad Austral e integrante del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa.
Chiara, monja oriunda de la Polinesia, que desde hace ocho años vive y trabaja en la Casa Pablo VI, el hotel de la Via della Scrofa donde solía alojarse Bergoglio cuando venía a Roma, no tiene dudas. "Él es el hombre justo, en el momento justo".
Con la colaboración de Luisa Corradini, Alberto Armendáriz, Silvia Pisani, Martín Rodríguez Yebra, Jana Beris, Ricard González, Natalia Tobón y Daniel Lozano..