Encabezado

junio 07, 2020

1a Encuesta Covid-19 GDA-Tendencias Digitales: El consumidor digital, en medio de la pandemia

Un estudio que analiza el impacto del covid-19, más allá de la salud, en latinoamérica

Carlos Francisco Fernández
Médico, editor Unidad de Salud de EL TIEMPO/GDA

La pandemia provocada por el nuevo coronavirus ha exigido el cierre de fronteras y la aplicación de medidas inéditas en la mayoría de  los países de la región, lo que ha impactado en todos los sectores económicos, sociales y políticos, al punto  que la población ha tenido que adaptarse con cambios bruscos en su comportamiento, promoviendo nuevas dinámicas  en los mercados insertados en una economía global, que de acuerdo con el Fondo Monetario  Internacional, se contraerá un 3 por ciento en el 2020.

En una situación sin precedentes, en la que el futuro económico depende de la solución de un problema sanitario, las personas sumergidas en la incertidumbre y con los cambios en su cotidianidad, han modificado forzosamente sus hábitos de consumo, con desenlaces aún no predecibles.

En este contexto de cambios individuales y colectivos promovidos por la incertidumbre y mientras la población se enfrenta a diferentes dinámicas de mercados, la encuestadora Tendencias Digitales en alianza con el grupo de Diarios de América (GDA), dio inicio a un estudio de tres fases para conocer los efectos de la pandemia de Covid-19 sobre los consumidores, a la par que analiza los impactos sobre las marcas y su potencialidad, como dinamizadoras de una nueva realidad.

Para el efecto, se realizó una primera muestra en 13 países de la región que abarcó 13.380 encuestas digitales a mayores de 15 años, con representación de todas las generaciones, sobre las que se evaluaron los efectos de la pandemia en las personas, la sociedad, los gobiernos y las políticas de la región, además de analizar cómo la cuarentena ha impactado en los hábitos de compra de los consumidores latinoamericanos.

El Covid-19 y la persona
Bajo la premisa de que la pandemia ha puesto a prueba a todos los individuos, se encontró por ejemplo, que el 65 por ciento de los entrevistados manifestó estar cumpliendo las medidas de aislamiento a cabalidad, saliendo solo para las actividades permitidas. En este sentido, Puerto Rico y Venezuela superaron a la región con un 73 por ciento de adherencia a estas medidas.

Llama la atención que 3 de cada 10 latinoamericanos manifiesta abiertamente no cumplir con las exigencias del aislamiento social y el 1 por ciento dice desconocer las medidas.

A la hora de evaluar con quienes se comparte la cuarentena, la tercera parte de los latinoamericanos (32 por ciento), manifestó estar al lado de su pareja y sus hijos, 1 de cada 4 dice estar con sus padres y hermanos y el 20 por ciento con su pareja. 

El hallazgo más significativo es que el 13 por ciento de los encuestados, aseguró encontrarse solo. Consecuentemente, el 80 por ciento de los latinoamericanos dice tener preocupaciones sobre la salud personal y de la familia y 6 de cada 10, se muestran inquietos por la incertidumbre, frente a la duración de la crisis.

Es importante anotar, que la mitad de los habitantes en casi todas las regiones, dejaron claras sus inquietudes sobre el funcionamiento del sistema de salud en sus países. Por su parte, las preocupaciones sobre los ingresos y estabilidad en el trabajo, apenas fueron manifestadas por el 20 por ciento de los encuestados.

Ansiosos e intranquilos
El psiquiatra Rodrigo Córdoba, profesor de la Universidad del Rosario, manifiesta que estos resultados dejan entrever que si bien la familia sigue siendo el principal refugio en la mayoría de los pobladores del continente, no se puede dejar pasar por alto el hecho de que América Latina avanza hacia comunidades marcadas por la individualidad y consecuentemente por la soledad. “Un 13 por ciento, de pobladores que están solos, en momento en que la compañía se hace necesaria, debe ser motivo de análisis, agrega Córdoba.

En el mismo sentido, el psiquiatra llama la atención en que menos de la mitad de los encuestados manifiestan abiertamente su ansiedad y solo 1 de cada 3 dice estar intranquilo, en unos resultados, que a la postre muestran la capacidad de las personas para adaptarse.

Esto si dejar de lado, que aunque bajas en las cifras, las muestras de irritabilidad, molestias y enojo, pueden ser detonantes de conflictos domésticos, que es necesario prevenir.

La muestra deja ver que los más optimistas del continente son los panameños ( 46 por ciento) en contraste   que se destaca por tener los porcentajes más altos. Para manejar los estados de ánimo, los oficios domésticos y las conversaciones con la familia (presenciales y virtuales); son las actividades que más se referencian, seguidos por las prácticas culinarias, la lectura y el trabajo en casa.

Los mexicanos son los que más se ejercitan y los colombianos los que más leen, mientras que los puertorriqueños y los ecuatorianos, son más dados a la oración y a la meditación que el resto del continente.

Y dado que la crisis ha afectado a todos los latinoamericanos por igual, se evaluó la percepción sobre la situación actual y se encontró que el 46 por ciento, considera que su condición es buena o muy buena y solo un 9 por ciento en el momento de la encuesta, se ubicaba en el extremo negativo, una condición que de acuerdo con la Psicóloga Sandra Herrera, se puede modificar rápidamente, al tenor de la evolución de la pandemia, cuantificada en número de casos y de fallecidos.”Es claro, que en la medida en que estas cifras aumentan en cada país, esta percepción de la situación personal puede cambiar.

Sin embargo, Colombia en este aspecto, presenta unos indicadores superiores al promedio, con un 67 por ciento de su población, que califica su situación personal como buena o muy buena, mientras que Venezuela y Brasil, son los que tienen los porcentajes más bajos, en la escala del optimismo.

De acuerdo con el investigador Pedro Cifuentes, estos resultados tienen alguna lógica al relacionarlos con las condiciones sociales y económicas previas a la pandemia en algunos países, con lo que queda claro “que una percepción de seguridad en términos de ingresos, trabajo y protección social, brindan mayor soporte, a la hora de enfrentar los momentos críticos”, remata Cifuentes.

Pero también hay un grado de aceptación de la realidad, manifiesta el psiquiatra Rodrigo Córdoba, al ver que el 90 por ciento de los encuestados aplazaron componentes importantes de su vida, con la esperanza de poderlo realizar en poco tiempo.Puerto Rico muestra los porcentajes más altos de aplazamientos, con un 78 por ciento con respecto al aplazamiento de viajes, mientras que Venezuela, presenta sus indicadores más altos en el aplazamiento para el inicio de un negocio propio (  38 por ciento) y el 19 por ciento, manifiesta aplazar la idea de emigrar del país bolivariano.

Frente a la pandemia
Y frente al virus, el 96 por ciento manifiesta no haberse realizado ninguna prueba para detectarlo y casi 4 de cada 10, dice haber estado en contacto con un caso positivo de Covid-19; aspecto en el que Brasil invierte la relación con 6 de cada 10 encuestados, que manifiestan cercanía con el virus.

Virus y educación
Por los lados de la educación, casi 3 de cada 10 encuestados se encontraban realizando algún tipo de estudios antes del inicio de la pandemia  y solo el 70 por ciento de ellos continuaron con sus programas académicos de manera virtual.

Cifuentes manifiesta que el sector educativo en todo el continente, es uno de los más afectados por la pandemia y en este contexto, Colombia y Costa Rica, son los países que muestran mayor continuidad en los procesos de formación por vía virtual, con un 79 por ciento, a pesar de tener promedios muy bajos de personas estudiando (17 y 24 por ciento, respectivamente).

Aquí hay que tener en cuenta dice Cifuentes, que estos porcentajes están relacionados con poblaciones jóvenes, por lo que el porcentaje de estudiantes puede ser bajo, con respecto a la población general.

Y al evaluar la calidad de la educación virtual que se recibe, Colombia presenta los porcentajes más altos de aceptación, con un 66 por ciento de su población, que la califica como buena o muy buena, mientras que Brasil, es el país que la evalúa de la peor forma, con un 15 por ciento que la ubica como mala o muy mala.

Lo cierto es que al mirar las cifras generales, solo el 46 por ciento de quienes reciben educación virtual, la definen como buena o muy buena. “Son modelos que aún están en construcción y que han requerido adaptaciones académicas muy rápidas, frente a las cuales muchas personas no han respondido con las misma velocidad”, dice Cifuentes.

Frente a las perspectivas del futuro, casi la mitad de los latinoamericanos se declara preocupado, en donde Brasil presenta los índices más altos, bajo la concepción de que después de la pandemia nada será igual, en contraste con Uruguay y Costa Rica, en los que el 58 por ciento de los encuestados en esos países, confía en el futuro.

Aquí, dice el Psiquiatra Córdoba, vale la pena referenciar que el 10 por ciento de toda la población latinoamericana, dice estar enfocada en la actualidad, en una inmediatez del pensamiento, que impide cotejar el futuro.
 
Pandemia y ciudadanía
Es natural que el Covid-19 ha impactado en la forma como los latinoamericanos se relacionan con el entorno, al igual que la manera como se informan y los medios en los que confían, dejando entrever que  los espacios digitales se volvieron necesarios, en un contexto en el que la información resulta relevante.

Y en ese sentido, la red es el medio más útil, para mantenerse informado a nivel del continente, tanto que el 87 por ciento de los encuestados, calificaron este medio como la primera opción, para mantenerse al día, seguida por la televisión abierta, con un 45 por ciento, la radio, es seguida por el 23 por ciento y los periódicos impresos, apenas si son preferidos por el 16 por ciento de los encuestados y revistas con el 3 por ciento.

La confianza en los medios tiene una relación casi directa con la preferencia y casi la mitad dice confiar en Internet, solo el 21 por ciento cree en la televisión abierta, los periódicos impresos son confiables para el 11 por ciento, en la radio el 9 por ciento y en las revistas el 1 por ciento.

A la hora de buscar información, más del 60 por ciento acuden a los portales de noticias , 4 de cada 10 se basan en los buscadores de internet y conjuntamente con las páginas de organismos internacionales, configuran la triada preferida en el continente, para buscar información.

Los mexicanos prefieren los institutos académicos, los venezolanos echan mano de Twitter y WhatsApp y en Costa Rica el 62 por ciento de sus pobladores, acude a los sitios de gobierno.

Con respecto a la información de la pandemia, la mitad de los encuestados se declara estar muy informado en este aspecto, siendo Costa Rica, el país con mayor grado de ilustración sobre el nuevo coronavirus y Ecuador (10 por ciento), el menos informado.

Aquí hay que resaltar que los servicios por suscripción han crecido en la región, siendo la televisión por cable y los servicios de streaming los de mayor auge, principalmente en Costa Rica y Venezuela.

Por su parte, los periódicos digitales de suscripción, apenas seducen al 16 por ciento de los latinoamericanos, siendo Costa Rica el más adepto a estos medios con un 43 por ciento.

En este sentido la antropóloga Edith Fernández, manifiesta que es clara la dependencia de los medios electrónicos gratuitos en casi todo el continente, en un contexto cultural que exige a los medios informativos buscar fuentes de financiación diferentes a las del cobro por suscripción, en una tarea que según Fernández, aún está pendiente.

Pandemia y gobiernos
Al pedirle a los entrevistados que comparan el manejo de la crisis por parte de sus gobiernos con la de otros en la región, el 48 por ciento los calificó como peor que los demás, en donde Brasil encabeza esta proporción con un 83 por ciento de descalificación de sus gobiernos. Solo el 31 por ciento consideró que el manejo de la crisis por parte de sus gobiernos, ha sido mejor que sus vecinos, siendo Costa Rica con un 94 por ciento, el que más lo favoreció.

Pedro Cifuentes manifiesta que esto demuestra la fragilidad en la credibilidad de las instituciones por parte de la población, algo sensiblemente significativo en momentos en que el manejo de la pandemia depende de las estructuras oficiales. Esto se refrenda al observar que solo el 11 por ciento de los latinoamericanos declara que la información oficial es confiable y 1 de cada 5 manifiesta desconfianza por esta fuente.

Sin embargo, en Costa Rica, 8 de cada 10 personas, confían en la información oficial, mientras que en Venezuela y Ecuador, casi la mitad de los encuestados manifiestan desconfianza absoluta de lo que dicen los voceros oficiales. 

Y con respecto a la pandemia, Costa Rica vuelve a creer en sus instituciones en un 97 por ciento, lo mismo que en Uruguay y desconfianza plena experimentan los ecuatorianos y venezolanos, que terminan por no considerar fiable, lo que sus instituciones les informan, sobre el coronavirus.

Y frente a las actuaciones de las medidas tomadas frente a la actuación de los gobiernos locales, para contener el avance de la pandemia, el 36 por ciento de los latinoamericanos consideran que sus gobiernos han sido buenos o muy buenos y un 21 por ciento los descalifica.

Al mirar algunos países, se aprecia que quienes mejor evalúan el actuar gubernamental frente a la pandemia, Costa Rica y Colombia, se destacan con un 61 por ciento de mediciones positivas, lo que contrasta con los venezolanos, que en un 40 por ciento, descalifican completamente las acciones de su gobierno, frente a la pandemia.

La rama legislativa en su comportamiento frente al nuevo coronavirus, fue bien calificada por Costa Rica y cuestionada en altísimo grado en el Ecuador con un 75 por ciento de descalificación. Al mirar el papel de la oposición en el mismo contexto, sus acciones han sido calificadas como negativas en su mayoría.

Y por su parte, las fuerzas del orden tienen buen registro en un 45 por ciento de los entrevistados y el 17 por ciento piensa que es completamente negativo.Y por los lados de la iglesia, 1 de cada 4 entrevistados considera que su papel ha sido bueno en el marco de la pandemia, mientras que el 30 por ciento de la población la evalúa como mala o muy mala.

Medios y pandemia
El estudio demostró que el 42 por ciento de los encuestados consideran que en la presente pandemia, el 42 por ciento de los medios tienen una actitud favorable, mientras que el 13 por ciento, los descalifica.

Las evaluaciones más altas de los medios se obtuvieron en Costa Rica, con un 60 por ciento de respaldo, mientras que en el Ecuador, uno de cada 4 encuestados, considera que su desempeño ha sido muy malo.

Una mirada a los sistemas de salud
Deja ver que los de Costa Rica, Uruguay y Panamá, son los mejor calificados por sus pobladores, en contraste con la percepción de los venezolanos, que en su mayoría calificaron como malo y muy malo, sus sistemas de salud.

El trabajo en la pandemia
El estudio demostró, que el 41 por ciento de los latinoamericanos mantiene la condición laboral que tenían antes del inicio de la pandemia y el 49 por ciento, está realizándolo en la modalidad de teletrabajo, lo que le garantiza a más de la mitad de la población ingresos fijos, que son considerados como la principal fuente de ingreso que según la mitad de la población es fuente principal de ingresos, que no ha tenido ningún tipo de variación, mientras que el resto considera disminuciones significativas en sus ingresos de trabajo, lo que le ha obligado según la encuesta a más del 70 por ciento a reducir gastos y a un 50 por ciento a depender de sus ahorros.

El 46 por ciento hace compras una vez a la semana, en contraste con el 2 por ciento de los encuestados, que las hacen todos los días. 7 de cada 10 latinoamericanos han hecho sus compras a través de plataformas virtuales o mediante una aplicación. Por supuesto que también hay adquisiciones por vía telefónica o a través de las redes sociales, pero el porcentaje es muy bajo. El 86 por ciento hace compras a domicilio.

Una oportunidad
La encuesta analiza las expectativas con respecto a las marcas y encontró que la mayoría espera que sigan siendo vigentes, se mantengan prestando servicios y que comprendan su situación y que se interesen por sus necesidades.

De igual forma, los latinoamericanos consideran que las marcas más útiles y  toman relevancia, si realizan actividades de responsabilidad social, ofrecen promociones y permiten flexibilidad en los pagos, entre otras cosas.

El 75 por ciento ve con buenos ojos, que las marcas continúen haciendo publicidad en la pandemia y mucho más si la forma de publicitarse resulta útil para la población.

A manera de conclusiones
Las evolución de la pandemia en Latinoamérica muestra ciertos grados de uniformidad y a pesar de las diferencias, presentan concepciones similares frente a los gobiernos, las instituciones y la iglesia, lo mismo que en el impacto sociocultural que ha tenido la pandemia sobre las comunidades.

En tiempos en que se globalizan las comunicaciones, los latinoamericanos son ávidos de información, identifican claramente cuales son sus fuentes confiables y han modificado claramente sus afinidades con algunos medios dentro de los cuales la virtualidad gratuita se abre camino a pasos agigantados.

El psiquiatra Rodrigo Córdoba, frente a los resultados de este estudio, es enfático al decir que regionalmente las condiciones plantean el surgimiento de unas nuevas realidades que en términos prácticos, además de plantear retos para todo los sectores, también deben dimensionarse como oportunidades  para desarrollar conceptos que unifiquen realmente a la región. Así lo dejan ver los hallazgos.

Más Información:

abril 19, 2020

ESPECIAL GDA: La lucha contra el coronavirus, una mirada regional

En Latinoamérica la pandemia del COVID-19 se combate en muchos casos en medio de otros graves problemas: un severo brote de dengue, débiles sistemas sanitarios, falencias en salubridad, además de la presencia de otros males como la anemia y la desnutrición. El Grupo de Diarios América (GDA) recopiló la experiencia en sus países miembros.

El nuevo coronavirus ha significado un duro golpe para todos los países del mundo, aunque no todas las naciones han recibido el impacto en las mismas condiciones. En Latinoamérica, la lucha contra la pandemia del COVID-19 se libra en muchos casos en medio de otros graves problemas: un severo brote de dengue, débiles sistemas sanitarios, falencias en salubridad, además de la presencia de otros males como la anemia y la desnutrición.

En este escenario, nuestra región ha debido crear protocolos para hacer frente al virus, preparar y potenciar sus sistemas de salud, así como establecer planes económicos de emergencia y gestionar sus recursos en tiempo récord. Todo esto mientras los ciudadanos son bombardeados con noticias falsas sobre el COVID-19.

Por ello, el Grupo de Diarios América (GDA) ha preparado un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra la región ante la pandemia, a partir de las experiencias recogidas por los diarios que integran el grupo de medios en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

Antes que nada, se debe entender que el brote de coronavirus encontró a los países de la región en una situación dispar en cuanto a salubridad, un hecho preocupante si se considera que este virus no puede combatirse sin higiene.

Casi todos los países mencionados en esta nota cuentan con hospitales con un servicio adecuado de agua potable o afirman que se ha procurado garantizar los mínimos insumos de higiene a estas entidades ante la pandemia. Sin embargo, una realidad muy diferente se vive en Venezuela. El diario “El Nacional” afirma que tras la confirmación de los primeros dos casos de coronavirus en Venezuela, personal médico denunció que los hospitales del país no están preparados para atender la pandemia.

“El médico cirujano Carlos Prosperi aseguró que en los centros de salud venezolanos no hay servicio de agua constante, no se realiza la limpieza adecuada, no cuentan con insumos y tampoco con el personal necesario. En la capital, los hospitales pueden recibir el servicio de agua cada dos o tres días. Mientras que el interior del país la crisis de los servicios públicos es mucho más aguda”, señala el medio.

Asimismo, países como Uruguay, Puerto Rico, México destacan en que el virus provocó una demanda excepcional de bienes como alcohol en gel y mascarillas a nivel general. En el caso de México, el diario “El Universal” afirma que semanas previas a la confirmación del primer caso positivo de COVID-19, durante una visita al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, personal de salud advirtió que no contaban con insumos como jabón y gel antibacterial.

En Argentina, el diario “La Nación” señala que los ministerios de Salud de las provincias del país reforzaron la provisión de elementos de higiene para el personal y los pacientes. Sin embargo, indica que es difícil confirmar si hay o no material faltante en algunos casos.
El acceso al agua potable en las viviendas también es un grave problema en muchos países de la región. Solo Uruguay, Puerto Rico, Chile y México afirman tener un servicio de agua eficiente en la mayoría de su territorio.

El panorama en los hogares de Venezuela en cuanto al acceso al agua no es mejor que en sus hospitales. En Caracas, los venezolanos deben pasar esta crisis con su servicio de agua potable intermitente, situación que empeora en otras partes del país.

En tanto, 6 de los 50 millones de colombianos no cuentan con agua potable suministrado directamente a sus hogares, mientras que la falta de saneamiento básico en Brasil deja a 35 millones de personas sin agua tratada y 100 millones sin recolección de aguas residuales.

En Argentina, más del 15% de las viviendas no tienen conexión domiciliaria a la red pública de suministro de agua y en El Salvador el abastecimiento es un grave problema que afecta sobre todo al área metropolitana, donde hay colonias que han pasado hasta 15 días sin el servicio. La situación es todavía más crítica en lugares como Soyapango e Ilopango, al oriente de San Salvador.

En el Perú, el diario “El Comercio” afirma que la falta de una cobertura adecuada en la red de agua en todo el país está pasando factura en épocas de pandemia.

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática, al 2017, el 89% de las viviendas peruanas a nivel nacional cuenta con acceso a agua potable y el 73% a la red pública de alcantarillado. Más aún, se observa un notable retraso en la cobertura de las zonas rurales. La cobertura de agua potable en el Perú asciende a 94% en el área urbana y a 72% en el rural, mientras que la del alcantarillado es de 72% en la zona urbana y apenas 18% en el ámbito rural.

Una situación particular vive Costa Rica, donde la emergencia sanitaria por el coronavirus coincide con la estación seca en el país, en momentos en que se estaba aplicando un programa de racionamientos.

Ante los insistentes llamados de las autoridades a lavarse las manos, algunas comunidades del país centroamericano que estaban sufriendo cortes realizaron protestas para exigir que se normalizara el servicio. Esto hizo que las autoridades redujeran el plan de racionamientos y agilizaran la construcción de varios pozos para abastecer al área metropolitana.

Recursos insuficientes

Los reportes de todos los países consultados reflejan que el número actual de camas de hospital, infectólogos, respiradores, mascarillas y personal médico en la región es insuficiente para hacer frente a la pandemia. Así, los sistemas de salud han emprendido su preparación y contención ante el COVID-19 en medio un déficit de recursos médicos, que hoy luchan por mejorar en tiempo récord.

En Uruguay, el diario “El País” afirma que “pese a que los más optimistas piensan que los focos de coronavirus están controlados, el sistema de salud se preparara para lo peor”. Según los datos del Ministerio de Salud Pública, hay 650 camas de cuidados intensivos disponibles en Uruguay, de las cuales 150 pertenecen al sector público. “La idea es llevar este número al menos a 900, además de comprar 400 respiradores y crear centros especializados”, señala el medio.

En la misma línea, “O Globo” de Brasil apunta que los datos sobre la disponibilidad de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en el país son preocupantes: de las 16 mil camas para adultos en el Sistema Único de Salud (SUS), el 95%, o 15.200, están ocupadas. Para satisfacer la creciente demanda en un escenario de avance de la epidemia en el país, la capacidad debería aumentar en un 20%, es decir, se necesitarían al menos 3.200 nuevas camas de UCI.

En tanto, según el diario “El Nuevo Día”, se estima que en Puerto Rico hay unas 10,000 camas hospitalarias y 500 unidades o camas de cuidados intensivos, mientras que en toda la red hospitalaria de El Salvador hay aproximadamente 5,000 camas, que incluyen el sistema privado y el Seguro Social, en muchos lugares algunas ya en malas condiciones.

Por su parte, Colombia tiene un índice de camas hospitalarias de 1,7 por cada 1000 habitantes y específicamente en los servicios de cuidados intensivos, este índice varía, dependiendo de las regiones.

En tanto, Chile cuenta con 214,34 camas por cada 100.000 habitantes.

En el Perú, hay en total 820 camas de cuidados intensivos y 900 ventiladores mecánicos. De esta cifra, 504 camas UCI están disponibles para la emergencia del COVI-19. En promedio, el país tiene 2 camas UCI por cada 100 mil habitantes. “Lo ideal es tener 10 camas UCI por cada 100 mil habitantes”, indica “El Comercio”.

El diario “La Nación” de Argentina señala que en el país hay 5 camas de hospital por cada 1000 habitantes (cifras del 2019), además de entre 3 y 4,5 camas de terapia intensiva por cada 1000 habitantes.

En México, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, informó en enero pasado que el país debería tener 18 camas hospitalarias por cada 10 mil habitantes pero solo cuenta con ocho. Sin embargo, el funcionario afirmó que para atender el COVID-19, el país tiene un protocolo de reacción inmediata que consiste en habilitar 2 mil 187 camas de terapia intensiva y poner a disposición 3 mil 11 ventiladores.

La situación más dramática está una vez más en Venezuela, donde el Ministerio de Salud ni siquiera emite información oficial sobre la situación de los hospitales del país. Sin embargo, se ha constatado que en cuanto a las mascarillas y guantes, en la mayoría de hospitales que disponen del material solo lo usan para emergencias y áreas críticas. En otros, el personal optó por elaborar topabocas de tela y material de uso quirúrgico. En varios hospitales no disponen de mascarillas.

En cuanto a los protocolos adoptados ante la pandemia, los países siguen, en general, lineamientos muy similares que incluyen medidas de prevención con cierre de fronteras y aeropuertos, confinamiento obligatorio en casa, medidas de higiene tanto a nivel personal, como laboral y en el hogar (lavado de manos, uso de mascarillas y desinfección de objetos y prendas de vestir), además de estrategias específicas de distanciamiento social, higiene y aislamiento para casos sospechosos y asintomáticos.

Asimismo, las prioridades para realizar la prueba de descarte son para pacientes hospitalizados con signos y síntomas compatibles con COVID-19, personas sintomáticas, como adultos mayores de 65 años o más y personas con condiciones crónicas y/o un sistema inmunológico comprometido y cualquier persona, incluyendo personal de cuidado de la salud, que dentro de los 14 días del comienzo de síntomas tuvo contacto cercano con un paciente sospechoso o confirmado por laboratorio de COVID-19 o que tiene un historial de viaje desde las áreas geográficas afectadas dentro de los 14 días de su aparición de síntomas.

Golpe económico

El impacto negativo del nuevo coronavirus en las economías de la región es evidente e inevitable, por lo que varios países han emprendido políticas de ayudas a los ciudadanos y otras medidas económicas para mitigar el impacto del brote.

“El golpe está siendo muy duro. Desde ya, se sabe que el sector público deberá enfrentar nuevos gastos en políticas de salud, en asistencia a poblaciones específicas (personas en situación de calle, por ejemplo) y en seguros de desempleo (especialmente), al tiempo que recaudará mucho menos. También se sabe que mientras dure esta incertidumbre, habrá caídas en las exportaciones a otros mercados y nosotros mismos retrasaremos el consumo de bienes durables y en categorías como restaurantes, entretenimiento, ocio y turismo”, afirma “El País” de Uruguay.

“O Globo” afirma que la crisis del coronavirus derribó las proyecciones de crecimiento de la economía brasileña y varios bancos ya predicen una recesión. “El gobierno originalmente pronosticó una expansión del 2.4%. El número ya ha sido revisado a 2.1%, y la proyección oficial debería reducirse nuevamente”, apunta.

El 12 de marzo, el Ministerio de Economía brasileño estableció un grupo de crisis para monitorear los efectos del coronavirus en la economía. El gabinete reúne a los principales asesores del ministro Paulo Guedes. El Ministerio de Economía ya ha lanzado cuatro conjuntos de acciones para enfrentar la crisis. En valores actualizados, representan una inyección de R $ 179,6 mil millones.

En Chile, “El Mercurio” explica que el coronavirus comenzó a impactar cuando China (primer socio comercial para un país cuya economía está orientada al libre comercio) cerró sus puertos. La llegada de la pandemia a Chile implicará un mayor deterioro de las cuentas fiscales del país este año y la Dirección de Presupuestos (Dipres) del Ministerio de Hacienda ha estimado que, producto de la paralización de la actividad económica y la baja en el precio del cobre, el fisco vería una merma de ingresos previstos para este año de entre US$ 4.500 y US$ 5.000 millones.

El medio apunta que ante la difícil situación, en Chile está en desarrollo un plan de estímulo y ayudas por casi 11.750 millones de dólares, que representa 4,7 puntos del PIB. El plan tiene tres ejes: la protección de los empleos, la inyección de liquidez para las empresas con especial énfasis en las pymes, y apoyar los ingresos de los más vulnerables. Entre las medidas destacan la protección de los trabajadores que no podrán acudir a sus lugares de trabajo, un bono de $50 mil por carga familiar y postergaciones de pagos de impuestos y contribuciones.

El gobierno chileno anunció el 8 de abril un segundo paquete económico, con un fondo de 2.000 millones de dólares para las familias más pobres – lo que beneficiaría a unos 2,6 millones de trabajadores informales y sin acceso al seguro de desempleo–  y una línea de crédito para micro, pequeñas y medianas empresas con garantía estatal por 24.000 millones de dólares (20 veces el crédito actualmente disponible según el gobierno). En este plan, los bancos privados comprometidos entregarán los recursos con tasas de intereses preferenciales, un plazo de pago de hasta 48 meses y un periodo de gracia de hasta 6 meses.

En Argentina, “La Nación” indica que las consultoras locales ya estiman que el PBI argentino –de unos 450.000 millones de dólares– caerá este año un 2%, agravado por el impacto del nuevo coronavirus. Esto profundizaría la crisis económica. Se podrían perder unos 5000 millones de dólares en la generación de bienes y servicios. Sólo en enero de 2020, las exportaciones de carne cayeron un 38,2% con respecto del último cuatrimestre de 2019, principalmente por una disminución de los envíos a China.

Asimismo, “La Nación” de Costa Rica destaca que “sectores como turismo, restaurantes, bares, casinos, transporte, entretenimiento y deporte han sufrido un durísimo impacto debido al cierre de las fronteras y a la cancelación total de eventos masivos”.

Por su parte, el Perú ha puesto en marcha un plan económico que busca mitigar el impacto de esta crisis. Serán, de momento, más de US$25.000 millones, el equivalente a un 12% del Producto Interno Bruto del país. En la primera etapa de reactivación se han destinado S/ 30.000 millones (US$8.500 millones) y en la segunda etapa se destinará una cantidad similar.

En Venezuela, el experto petrolero Orlando Ochoa alertó que el país tiene una enorme vulnerabilidad social y económica ante el virus. Recalcó que la capacidad de respuesta está restringida a razón de la crisis política y sanciones estadounidenses.

Por otro lado, la mayoría de países afirma que sus gobiernos conformaron una especie de comisión de crisis para coordinar todas las acciones para atender la crisis desde el punto de vista sanitario y socioeconómico. Asimismo, en casi la totalidad de los casos las autoridades brindan conferencias de prensa diarias para dar actualizaciones del estado de la crisis.

El diario “La Prensa Gráfica” de El Salvador indica que en el país hay una campaña pública de esclarecimiento “permanente intensificada por la desinformación que también lanzan. Desde febrero el gobierno creo el Gabinete de Salud Ampliado y destinó $8.5 millones para tratar la pandemia, se han hecho esfuerzos entre el Ministerio de Salud y los alcaldes, así como las Direcciones de Protección Civil Municipales. La declaratoria de emergencia nacional unifica todas las medidas”

En Brasil, las medidas son impulsadas y notificadas por los gobiernos federal, estatal y municipal.

====

Más información aquí:

La Nación AR:



El Nuevo Día PR:


El Nacional VE:


mayo 05, 2019

Radiografía de los jóvenes latinoamericanos: solidarios, escépticos y discriminados


Carlos Francisco Fernández y Ronny Suárez
El Tiempo/GDA

Los jóvenes de América Latina son escépticos con respecto a sus gobiernos, tienen una visión del mundo basada en el equilibrio y un nivel mayor de conciencia social que, aunque contrasta con sus escasas habilidades para relacionarse personalmente por su inherencia con la era digital, les facilita la interacción para comprometerse a favor de un mundo mejor.

Esta es una gruesa conclusión de la Encuesta Intergeneracional sobre Actualidad Latinoamericana realizada por Tendencias Digitales para el Grupo de Diarios América (GDA), que analizó 4.447 sondeos digitales hechos en los 11 países que conforman la red de medios de esta organización, La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile),EL TIEMPO (Colombia), La Nación (Costa Rica), Prensa Gráfica (El Salvador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela), con el objetivo de conocer la opinión de la región sobre temas políticos, sociales, de igualdad, religión, información y economía, entre otros, en este segmento de la población. El estudio (con un nivel de confianza del 95%) contó con el apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Para el efecto, se tomaron como referencia grupos sociales enmarcados en las llamadas Generación Z (menores de 23 años), Generación Y (entre 24 y 36 años), Generación X (entre 37 y 51 años) y Generación ‘Baby boomers’ o más (mayores de 52 años).

Vale aclarar que, si bien aquí se incluyeron todos los grupos de edad, el análisis se centra en los jóvenes de las generaciones Y (‘millennials’) y Z (‘centennials’), que conformaron el 64 por ciento de la muestra, por lo que los grupos de mayor edad fueron tomados como referencias y elementos de contraste.

Con excepción de los ‘Baby boomers’ y la Generación Z, que tuvieron una relación de seis hombres por cada cuatro mujeres, en los demás grupos hubo un equilibrio entre géneros.

Una de las primeras conclusiones está relacionada con la orientación sexual, donde se encontró que en todas las generaciones, la mayoría se declara heterosexual; sin embargo, al detallar porcentajes, la Generación Y tiene el mayor número de homosexuales (12 por ciento) y las mayores concentraciones de bisexualidad están en la Generación Z (18 por ciento).

En nivel educativo, los mayores niveles de educación formal están entre los ‘millennials’; mientras que más de la mitad de los más jóvenes (Generación Z), declaran haber terminado su secundaria, una condición definida más por procesos propios de la edad y no por rezagos académicos.


Situación personal y ciclo de vida

Los menores (la Generación Z) dicen estar solos en el campo afectivo y el 50 por ciento se declaran solteros y sin pareja; mientras que los de la Generación Y son los más proclives a las uniones libres: el 39 por ciento de ellos manifiestan tener pareja y mantenerse solteros.

Aunque podría parecer curiosa esa tendencia, la psicóloga clínica Sandra Herrera manifiesta que el escepticismo de los jóvenes frente a las instituciones abarca también al matrimonio formal, porque tienen una mente más abierta a la libertad y a la autonomía y no a los condicionantes sociales, por eso tienen relaciones más flexibles y un poco menos duraderas, lo que no significa que no tengan pareja sino que son dados a las uniones libres incluso en el mismo sexo.

Volviendo a la encuesta, los ‘centennials’ son los que tienen menos hijos, al punto que solo el 4 por ciento de sus integrantes dicen tenerlos, en comparación con el 20 por ciento de los integrantes de la Generación Y.

Los jóvenes que tienen hijos fueron padres en su mayoría entre los 20 y los 30 años, siendo los ‘millennials’ los que ostentan el porcentaje más alto de paternidad o maternidad en dichas edades.


Escépticos e insatisfechos

En temas de país, gobierno y ciudadanía, más de la mitad de los jóvenes considera que la situación de sus países es mala y la tercera parte la califica de muy mala. Una calificación que relacionan específicamente con limitaciones en la libertad de prensa, violaciones a los derechos humanos, descuido por el medio ambiente y graves problemas de comunicación, lo que deriva que casi la mitad de ellos (Generaciones Z y Y) se declaren abiertamente insatisfechos con el gobierno, siendo los más jóvenes los más inconformes.

Resulta llamativo que en todos los grupos etarios la corrupción de los gobiernos, la indolencia con el medio ambiente y la violencia de todo tipo son los temas de mayor preocupación, mientras que entre los más jóvenes, la violación de los derechos humanos, el acoso sexual y el futuro de la humanidad son relevantes y, de acuerdo con la encuesta, deberían ser tratados con prioridad.

Juli Altieri tiene 24 años, es internacionalista y la representante para Argentina de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (LAC), fundada en el 2014 y compuesta por miembros en 20 países de la región. Al tratar de explicar estas posturas, afirma que existe una crisis de representatividad de los partidos políticos que no han podido interpretar las necesidades de los jóvenes, que siguen reacios a la política tradicional.  

Prueba de ello es que para la misma Generación Z, los partidos políticos no son necesarios para el funcionamiento de un país, a pesar de que junto a los Y presentan los porcentajes más bajos de participación en agrupaciones políticas o movimientos estudiantiles, comparados con las generaciones de mayor edad.

“No es que seamos escépticos a la democracia sino que al estar orientada por políticos vetustos que se mantienen en el poder no dejan lugar a las nuevas caras y a las nuevas ideas. Eso es algo que queremos cambiar, buscando espacios de manera autónoma para llenar estos vacíos e incluso arriesgándonos a proponer nuestros nombres en los procesos electorales, en pro de la democracia y de cambios que recojan las inquietudes de los más jóvenes”, enfatiza. 

“No podemos seguir siendo manejados por personas de 80 años que nacieron en un mundo distinto al actual”, remata.

La encuesta revela que para la juventud ser ciudadano es tener derechos, pero a su vez cumplir deberes, y en este sentido, la generación Z considera los derechos como lo más importante, mientras que los ‘millennials’ se inclinan un poco más por los deberes.

Frente a esta ardua defensa de los derechos humanos que han asumido los jóvenes, Altieri afirma que es la respuesta natural a posturas extremas tanto de derecha como de izquierda que tienden a manifestarse en contextos autoritarios, negando cosas fundamentales para los jóvenes y, en general, para toda la población.

Justamente el respeto, la honestidad y la libertad son los valores con los que se identifican todos los grupos de población, pero resulta significativo ver que temas como la libertad, la solidaridad, la productividad y la diversidad impactan de manera decisiva en la percepción de los más jóvenes (Generación Z); mientras que dichos tópicos en poblaciones un poco mayores (Generación Y y Generación X) son equiparables al promedio regional.

Aquí vale decir que vivir en armonía es el concepto que los jóvenes asocian con el concepto de felicidad y en esto los ‘millennials’ y la Generación Z comparten la misma opinión.

Pese a esta calificación, es llamativo que más de la mitad de los representantes de la Generación Z considera que los ciudadanos poco o nada pueden influir con las decisiones de los gobiernos.


Sexualidad amplia y discriminación

La Encuesta es generosa en datos relacionados con la sexualidad: la mayoría inician su vida sexual entre los 16 y los 18 años, la fuente preferida para informarse en estos temas  es internet, el 85 por ciento de los jóvenes utiliza anticonceptivos y los condones son el método más usado en todas las generaciones (un poco más en la Z). Y destaca que entre ellos hay mayor apertura en temas tradicionalmente polémicos, al punto que la mayoría de la generación Z (85 por ciento) considera que las personas del mismo sexo pueden casarse con todos sus derechos y más de la mitad considera que el aborto y la marihuana deben ser legales en cualquier circunstancia.

Sin embargo, las Generaciones Y y Z manifiestan haberse sentido más discriminados, principalmente en las instituciones educativas, a la par que se encuentran más de acuerdo con equiparar oportunidades para todas las personas, independientemente de cualquier condición.

Catalina Martínez Coral, directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, considera muy positivo que las personas más jóvenes del continente estén de manera tan generalizada a favor del aborto y de los derechos de las parejas del mismo sexo.

“Esto quiere decir que el trabajo que han hecho las organizaciones sociales ha tenido un impacto en la forma como las personas entienden y promueven los derechos sexuales y reproductivos, pero a la vez es un reto para los Estados, que deberán responder en todo el continente con políticas que se encaminen a garantizar la igualdad y equidad de género, y sobre todo, el fin de la discriminación”, sostiene.


Poco religiosos

En este aspecto vale resaltar que los jóvenes de la generación Z se consideran menos religiosos, tanto que el 35 por ciento de ellos se declara poco religioso o nada religioso, seguidos muy de cerca por los ‘millennials’ (Generación Y), con un 29 por ciento bajo la misma condición.

Y aunque la religión católica es la que más se profesa en todas las generaciones, vale aclarar que entre los ‘millennials’ y la Generación Z hay una tendencia decreciente frente a esta religión, en contraste con un aumento en sus preferencias por otro tipo de cultos.

Y si de espiritualidad se trata, los más jóvenes son los que menos aceptación tienen en este sentido, algo que deja en evidencia la generación Z en la que el 48 por ciento de los encuestados se declara poco o nada espiritual, en comparación con el 29 por ciento de la Generación Y y el 32 por ciento de los ‘Baby boomers’, clasificados en la misma escala.

María Camila González, periodista especializada en temas de religión, de 25 años, asegura que la juventud está más interesada en llevar cualquier relación con la espiritualidad a la acción, más que cualquier acto de pertenecer a un dogma o a una religión.

Esteban Lemus, joven de 23 años, coordinador de Misión País en Colombia, un voluntariado universitario fundamentado en la espiritualidad ignaciana, de carácter católico, agrega que si bien es claro que hoy en día muchos jóvenes no se encuentran dentro de una iglesia, sí están “en una búsqueda constante de esa fuente de vida y el sentido trascendental que permita reconstruir la realidad”. 

“Los jóvenes se han alejado de la Iglesia Católica debido a los malos preceptos que se han construido alrededor de ella, algunos de estos infundados por eventos históricos que cada vez tienen más repercusión, como corrupción en el Vaticano y los casos de pedofilia dentro de las congregaciones religiosas. Pero precisamente veo a la espiritualidad como una búsqueda por la misericordia y un método de reconciliación”, apunta.


Redes, hábitat natural

Aunque es una verdad sabida, la encuesta demuestra que a la hora de relacionarse con el mundo digital los jóvenes le llevan una ventaja considerable a las generaciones mayores. De hecho, son los mayores compradores por internet, los que buscan por esta vía mayor información política, los que declaran usar más Youtube y los que permiten mayor acceso a la información, a través de las redes sociales en las cuales tienen su perfil, lo que no les impide manifestar que sus cuentas en dichas redes deben ser siempre privadas y piden sancionar cualquier alteración a esta privacidad.

La psicóloga Herrera explica en este punto que la posibilidad de estar conectados de manera virtual ha tornado a los jóvenes menos gregarios, de ahí que para ellos es muy importante el peso que se mide en número de seguidores y en la difusión universal de las ideas en redes sociales, así como proyectarse a favor de causas populares, distantes incluso de su propio entorno.

Contrario a lo que se piensa, la Generación Z es la que manifiesta que más ha pensado en ahorrar para un plan de retiro, son los que más subsidios o ayuda reciben de sus gobiernos y es la que se encuentra menos bancarizada.


Capaces de cambiar el mundo

Julián de Zubiría es un experto en educación a nivel latinoamericano. En Bogotá es el director del Instituto Alberto Merani, que ofrece educación personalizada de alto nivel. Sobre la encuesta comentó sus resultados dejan ver tres cambios fundamentales de las Generaciones Z y Y frente a las anteriores: “Viven en un mundo de pantallas interconectadas, provienen de familias más diversas, más pequeñas y flexibles, y tienen mayores niveles educativos”.

Y argumenta: “Como han vivido en un mundo tan flexible, respetan y valoran la diversidad. Como tienen amplio acceso la información y mayor educación, tienden a ser más independientes y a rechazar en mayor medida la corrupción, que es mucho más visible en estos tiempos y medios. Así mismo, se han desencantado un poco de la clase política y los gobiernos, y parcialmente, de la iglesia que ha estado cerca del poder”. 

Pero estas influencias no implican el riesgo de caer más fácilmente en posturas populistas de derecha y de izquierda, “porque creen menos en las instituciones y eso lo aprovechan los extremos en la política”, a juicio del experto.

Por su parte, Olga Albornoz, profesora de la Universidad del Rosario y ex presidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, es clara en decir que estos resultados ratifican que las generaciones jóvenes, al estar inmersas en un mundo digital, interconectado y funcional, tienen un pensamiento más universal, lo que les permite proyectarse más en términos de sociedad, de valores universales y de un sentido de servicio.

Albornoz insiste en que no hay que equivocarse con falsas ideas que relacionan a los jóvenes con la carencia de información, la falta de compromiso participar y la incapacidad para realizar actividades de corte sociocultural, en razón a que a las nuevas generaciones les interesa estar conectadas y, a través de esas tecnologías, buscar soluciones a problemas generales y no tanto personales y particulares.

“Si las antiguas generaciones no han encontrado la forma de cambiar el mundo, los muchachos de hoy, tienen la capacidad de hacerlo bajo tres premisas: concebir al mundo como un lugar en el que tienen que caber todos, el respeto por los elementos del planeta de uso común y el desdén por las instituciones atávicas y de proyección local”, dice Albornoz.

Para la muestra, insiste la especialista, está que lo hecho por generaciones de mayor edad, apenas sirve como referencia para que los jóvenes busquen, de verdad, las respuestas que requiere el mundo de hoy.

Más Información:

La Nación AR:
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/solidarios-y-escepticos-el-denominador-comun-de-la-region-nid2244545
http://www.lanacion.com.ar/2244544-sello-generacional-generar-pequenos-cambios-la-meta-de-los-jovenes-del-pais

O Globo BR:
https://oglobo.globo.com/mundo/jovens-na-america-latina-sao-mais-solidarios-ceticos-23640708

El Mercurio CL:
https://digital.elmercurio.com/2019/05/05/C/UA3JDCDB#zoom=page-width

El Tiempo CO:

La Nación CR:

El Universal MX:

El País UY:

El Nuevo Día PR:

El Comercio PE:
https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/jovenes-latinoamericanos-encuesta-gda-radiografia-solidarios-escepticos-discriminados-noticia-640445

La Prensa Gráfica SV:
https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Radiografia-de-los-jovenes-latinoamericanos-solidarios-escepticos-y-discriminados-20190505-0392.html

El Nacional VE:
http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/los-menores-anos-edad-ven-negativa-situacion-venezuela_281336