Encabezado

diciembre 21, 2020

3a Encuesta Covid-19 GDA-Tendencias Digitales: Pandemia nos aisló y buscamos reunirnos e información en web

Las personas incrementaron la intensidad con la que utilizan internet y las redes; transacciones y el entretenimiento repuntaron en la región, muestra sondeo de GDA y Tendencias Digitales

Guadalupe Galván
El Universal/México/GDA

La pandemia de coronavirus impactó todos los ámbitos de la vida este 2020, e internet no ha sido la excepción. Los usuarios se acercan a la web para buscar más información y noticias, sí, pero también para estudiar, comunicarse más y en busca de entretenimiento que pueda hacer más llevadera la emergencia sanitaria.

Esos son algunos de los hallazgos de la encuesta “El consumidor digital latinoamericano. Internet y comportamiento digital en un entorno de pandemia”, realizado por la encuestadora Tendencias Digitales en alianza con el Grupo de Diarios América (GDA).

Debido a las circunstancias, este año se realizaron tres mediciones: una en mayo, otra en julio y una más en septiembre. Esta última se centró más en el uso que están haciendo los ciudadanos de internet y las redes sociales.

En términos de alcance, internet ha crecido poco, dado que ya existe una penetración de 71% en la región. El cambio, advierte el director de Tendencias Digitales, Carlos Jiménez, en entrevista para el GDA, “es más de lo que la gente está haciendo”, como usa la red.

Aunque enviar y recibir correos electrónicos sigue siendo el uso más común (87%) que dan los usuarios a internet, este año más personas la han utilizado para leer noticias (82%) y buscar información (82%) que para visitar las redes sociales (79%); otro dato que resalta es que se incrementó el uso de internet para hablar por teléfono (64%) y para realizar reuniones sociales (61%), en medio de los confinamientos obligados por el impacto del coronavirus.

La pandemia, sin duda, incrementó la intensidad con que se usa hoy internet. Pero si hasta ahora había sido más un medio para informarse, hoy, indica Jiménez, “se usa más para comunicarse. La tendencia ya venía, pero este año creció. Internet me permite hacer lo de siempre: informarme, entretenerme, pero también hacer transacciones y comunicarme”.

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Entre los países miembros del GDA, Costa Rica y Chile son los que más ocuparon internet para leer noticias (88%, cada uno), seguidos por Perú (86%).

En cuanto a la búsqueda de información, Argentina (89%) y Colombia (87%) son los países donde más lo hacen; México, en cambio, es donde menos (76%).

La pandemia obligó a niños y jóvenes a cambiar las clases presenciales por virtuales, pero también llevó a los adultos a buscar más cursos online. De acuerdo con la encuesta, aplicada a 9 mil 965 internautas mayores de 15 años entre el 1 y el 30 de septiembre, este uso fue el que presentó un mayor crecimiento: 22% de usuarios dijeron usar internet para este fin.

“Los usos que más crecen con respecto al año 2019 responden a las necesidades del entorno causadas por la pandemia y el aislamiento social”, explica en sus conclusiones Tendencias Digitales. “Los cursos en línea que ya venían creciendo se potencian al igual que los videos en streaming, los podcasts y las consultas médicas virtuales.

De la misma forma, usos que no eran tan populares como el hablar por teléfono a través de voz sobre IP, cobran importancia en estas circunstancias en las que la mayoría de las comunicaciones se han vuelto virtuales”.

Medios y Pandemia

La encuesta deja ver también qué medios consideran los internautas que son mejores para mantenerse informado durante la pandemia.

Internet ocupa el primer lugar (83%), seguido por la televisión abierta (42%); la radio (25%); la tv por suscripción (23%) y sólo después están los periódicos impresos (13%). Puerto Rico es donde más gente recurre a periódicos impresos (22%); Uruguay y Venezuela es donde menos lo hacen (6%). En este caso Costa Rica, El Salvador y México se ubican en un punto medio, con 19%, 16% y 14%, respectivamente.

En los medios digitales, los contenidos que más interesan a los internautas no han cambiado respecto de 2019, pero sí se ha vuelto más intensivo su consumo.
Noticias (70%); tecnología (59%) y salud (51%) son los temas más buscados. Los venezolanos son los que más noticias buscan (77%), seguidos por los chilenos y peruanos (74%) y costarricenses (73%). En México, el porcentaje es de 68%.

La lectura de periódicos digitales, de hecho, desplazó a la televisión entre las actividades que más mencionan los usuarios en relación con los medios de comunicación.

Sin embargo, la encuesta muestra que, con respecto a la crisis del coronavirus, la opinión de los internautas sobre cómo lo han hecho los medios no es tan positiva. Un 25% opina que va de mala a muy mala y otro 27% cree que va de regular a mala; 23% considera que va de buena a muy buena y 26% que es de regular a buena.

De los países miembros del GDA, donde peor opinión hay sobre la actuación de los medios es Venezuela, con 19% que cree que es muy mala, aunque la mayoría la considera de regular a mala (27%).

En México, la mayoría opina que es de regular a buena, 28%; aunque 27% la ve de regular a mala, 12% como mala y 9% como muy mala. Sólo 4% la ve como muy buena.

Prevalece la opinión de regular a mala en Colombia (29%), Chile (28%) y Perú (30%).

Donde mejor opinión hay es en Uruguay, con 42% que califica como buena la actuación de los medios.

Jiménez explica que “estamos en un contexto de desconfianza, de ansiedad, de miedo, donde el usuario desconfía de las marcas, los medios, de los gobiernos”. Es en ese contexto, menciona, donde debe entenderse la opinión de los internautas. “Los medios se ven impactados pero, comparados con los gobiernos, están mucho mejor”, dice. Y en términos de lo que deberían hacer para mejorar, considera que “los medios, como empresas, deberían revisar lo que la gente admira de las marcas: la calidad. Los medios tienen que generar contenido de calidad”.

De acuerdo con la encuesta, el uso de las redes sociales también varió, en una muestra quizá de que los usuarios tienen, en medio del aislamiento, una mayor necesidad de comunicarse. Si bien la mayoría sigue ocupando las redes sociales para leer las publicaciones de los demás (76%), creció el porcentaje de internautas que escriben mensajes a sus amigos (70%), ven historias (53%), comparten contenidos de otros (51%). De esta suerte, indica el estudio, las redes se vuelven “más sociales, más comunicativas”, y “las historias o videos cortos se posicionan en casi todos los países de la región como una de las actividades favoritas de los internautas”.

Las redes, dice Jiménez, son cada vez más “redes transaccionales”.

UN IMPULSO “DE OCHO AÑOS” A LA INDUSTRIA DEL COMERCIO ELECTRÓNICO


La encuesta también habla de que este año, debido también a la pandemia, Netflix creció 10% en cuanto a sitios preferidos para ver contenido de video. Costa Rica (59%) y Argentina (49%) son los países que más utilizan ese servicio.

El principal tipo de información que buscan los usuarios, a decir de la encuesta, es de entretenimiento (76%); en segundo lugar, de trabajo (76%); en tercero sobre productos para decidir la compra (73%) y finalmente está la información relacionada con los estudios (67%).

El año pasado, el tipo de información más buscado era en relación con el trabajo; el cambio se explica porque la gente está buscando más formas de entretenerse debido a las restricciones a la vida social; la búsqueda de información para decidirse a hacer una compra o para los estudios aumentó 3% respecto a 2019.

No sólo aumentó, este año, la búsqueda de información noticiosa; los internautas también utilizan la red para informarse a la hora de hacer sus compras, en una región donde la penetración de internet supera 70%, aunque este crecimiento es cada vez más lento.

Un 82% de internautas dijo haber comprado algo por internet en el último año. La cifra representa un incremento de 6% respecto de los resultados de la encuesta 2019. En los últimos siete años el porcentaje de compradores online pasó de 28 a 58, revela Tendencias Digitales.

“Hubo un crecimiento importante motivado por el coronavirus”, subraya Jiménez. “IBM declaró que el impulso que dio el coronavirus a la industria del comercio electrónico equivale a ocho años”.

¿Qué preocupa a los internautas?

Aunque enfocada más en el uso que hacen los internautas de la red, la encuesta también da seguimiento a las consultas de percepción de la pandemia realizadas entre mayo y junio. En conjunto, se hicieron 33 mil 156 encuestas para las tres mediciones, en 14 países.

A nivel de los individuos, lo que la encuesta deja notar es una mayor ansiedad (80% en mayo; 89% en septiembre); a nivel de consumidor, se refleja una creciente adaptación (en mayo era de 52%; en septiembre 66% dijo estar ajustándose).

La última medición indica que ha empeorado la percepción sobre la situación personal de los ciudadanos: si en junio 45% pensaba que era muy buena o buena, para septiembre sólo 36% lo veía de ese modo.

Las principales preocupaciones se mantienen: salud (89%), duración de la crisis (69%) e impacto en la economía 64%.

En Puerto Rico es donde más preocupa el tema de la salud familia (96%), seguido por Venezuela (94%), Costa Rica y México (90%, cada uno). En todos los países del GDA, se mantiene como la inquietud principal.

Aun así, aumenta el optimismo de cara al futuro. En junio 44% tenía confianza en que la situación mejoraría; un mes después, la cifra cayó a 42%, pero en septiembre, aumentó a 51%. Los países que expresaron mayor confianza fueron Perú y Costa Rica (68%), seguidos por Chile (65%). En México, 59% se declaró confiado en el futuro.

Cabe mencionar el caso de Argentina, único país de entre los miembros del GDA donde más personas se dijeron preocupadas de cara a lo que se viene (47%), de las que ven con confianza el futuro (38%).

En noviembre pasado, Nielsen, una empresa estadounidense de medición de mercado, ya había advertido que “en Latinoamérica, el poder adquisitivo se ha fragmentado, provocando cambios en el consumo en todos los países de la región. Tras un importante aumento de la población en estado de pobreza y pobreza extrema, más los millones de empleos perdidos, se estima que queden como consumidores limitados casi seis de cada 10 consumidores latinoamericanos”.

Esa tendencia, junto con la experiencia de los usuarios/consumidores en internet, los ha llevado a discriminar más hoy de lo que lo hacían antes. “Los usuarios están madurando, aprendiendo a discriminar, y es una buena noticia para los medios”, opina Jiménez.

La razón: “Al preguntar a la gente dónde se informa, dice que los medios tradicionales de noticias. Van a los sitios de noticias para informarse, porque confían más”.

Los desafíos

La encuesta plantea una serie de desafíos tanto para las plataformas -las principales siguen siendo WhatsApp, YouTube, Facebook y Twitter- como para los medios.

La pandemia ha hecho que la tecnología digital sea clave en las vidas de las personas que, ha tenido que ceder privacidad, información.

Pero los latinos, alerta Jiménez, “desconfían de las plataformas. Es una relación de amor /odio. Por un lado, se utilizan, entretienen, informan, permiten comprar”. Pero por el otro, la gente se siente amenazada “de que su información quede expuesta, sea mal usada”.

Ese es uno de los retos para las plataformas, generar más confianza.

En el caso de los medios, señala, si quieren sobrevivir tiene que cumplir una serie de reglas: “Número uno, empatizar, porque la gente está asustada, ansiosa… Luego hay que ser auténticos, porque eso ayuda a convencer; después, tienen que ser útiles. Y definir su propósito”.

Pero además, los medios pueden usar la tecnología a su favor. “Si se busca informar, se puede recurrir a plataformas para tener más alcance, o que el mensaje sea más eficaz. Algunos medios lo han hecho. Los medios han sido pioneros en el uso de la tecnología de la información”.

Aunque esta encuesta se realizó en el marco de un año extraordinario por la pandemia de coronavirus, Jiménez cree que el consumo en internet llegó para quedarse. “Habrá una nueva normalidad”, dice. Algunas cosas podrán volver a ser como antes; en algún momento la gente podrá regresar a trabajar, ir a centros comerciales y socializar.

Pero esta pandemia también ayudó a mostrar la facilidad de hacer muchas cosas a través de internet. Y esa tendencia continuará.

La competencia, concluye Jiménez, no hará sino seguir aumentando. Tanto para cadenas de autoservicio como para medios de información, plataformas, redes y sitios de ventas por internet. El reto es el mismo: “Cómo competir en un mundo en el que compites con todo el mundo, el nivel de atención es mínimo y una vez que se logra el éxito, puede ser efímero, porque la misma tecnología, el mercado, puede generar otras formas de satisfacer las necesidades”.

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Más Información:

diciembre 20, 2020

Personaje GDA 2020: los trabajadores de la salud

En un año marcado en todos los ámbitos por la pandemia del coronavirus el Grupo de Diarios América (GDA) quiso reconocer la labor de la comunidad médica y de los miles de trabajadores sanitarios que sacrificaron sus intereses personales y sus vidas familiares por atender a los pacientes que llegaban con una enfermedad nueva y, por lo tanto, de consecuencias desconocidas.


Estos testimonios de diez trabajadores del sector de la salud en Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela representan los esfuerzos y la invaluable labor que han realizado durante una crisis sanitaria que ha remecido la economía, la política y la vida en sociedad como la conocíamos.

Argentina

“Acá nadie flaqueó”

Para Alberto Félix Crescenti, de 67 años, director del Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME) de la Ciudad de Buenos Aires, la pandemia ha sido el desafío más complejo de su larga carrera. “Fue algo absolutamente inesperado a nivel mundial”, aunque agrega que el equipo que conduce, tanto en recursos humanos como materiales, estaba listo para hacerle frente al covid-19.

Y aunque los casos mermaron, hubo un gran número de pérdidas humanas.

Pese a las dificultades, Crescenti cree que el equipo se ha fortalecido: “Lo positivo es tener un sistema como este, integrado por profesionales de excelencia. Es un equipo sufrido, con mucha entrega y mucha mística. Cuando te enfrentas a algo desconocido, hay que tener lo que se necesita para enfrentarlo, porque el miedo está, uno piensa en la familia, pero acá nadie flaqueó”.

Se confiesa ansioso por la llegada de una vacuna, mientras alerta que la pandemia no ha terminado y que sería difícil volver a implementar una cuarentena estricta en un contexto de mucho cansancio psicológico y económico. “El equipo médico va a ser de los primeros en vacunarse. Estamos expectantes a la información que nos entregue nuestro ministro de Salud para definir qué vacuna nos damos, debe ser segura, este equipo no puede caer”.

Alejandro Horvat, La Nación


Brasil

“Es necesario demostrar cómo funciona el proceso científico”

La microbióloga Natalia Pasternak se volvió una de las voces centrales de la campaña de la comunidad científica brasileña contra la desinformación sobre la pandemia que salía del gobierno de Jair Bolsonaro. Durante el año fue una comunicadora científica de inaudita intensidad, con la urgencia de alguien que sabe que ese trabajo salva vidas.

“La principal dificultad de difundir ciencia durante la pandemia fue la avalancha de desinformación generada por fuentes oficiales y que justo por ello tienen credibilidad, como el gobierno federal y el Ministerio de Salud”, cuenta Pasternak.

Escribió posts y grabó videos destacando la importancia de medidas básicas para impedir la propagación del coronavirus, al tiempo que creó eventos virtuales de información científica sobre el Sars-CoV-2 que reunieron algunas de las mentes científicas más brillantes de Brasil. “No es suficiente refutar a las autoridades. Es necesario demostrar cómo funciona el proceso científico, es decir, como se hace la ciencia”, aclara.

Pasternak, de 44 años, es directora-presidente del Instituto Questão de Ciência, que maneja la educación científica centrada en la formulación de políticas públicas. En octubre, fue la primera brasileña elegida para integrar el Comité para la Investigación Escéptica, organización que combate la pseudociencia internacionalmente.

También es investigadora en la Universidade de São Paulo (USP) y miembro del Equipo Halo, iniciativa de Naciones Unidas que reúne a profesionales que trabajan en el combate a la pandemia. “Cada persona que lleva la mascarilla puesta, que ha dejado de creer en la cloroquina y confía en las vacunas me hace pensar que ha merecido la pena”, dice.

Renato Grandelle, O Globo


Chile

“Hasta su último suspiro”

Astrid Jerez Pinilla es una enfermera clínica especialista en alivio del dolor y cuidados paliativos que pasó de tener pacientes ambulatorios a trabajar tiempo completo con hospitalizados por covid-19 en el Hospital Barros Luco Trudeau (San Miguel, Santiago de Chile). En ese centro médico de alta complejidad, que atiende a 1,3 millones de personas, se instaló la primera Unidad de Cuidados Proporcionales (UCP) para este tipo de pacientes en el sistema público chileno.

“Esto marcó un desafío personal enorme, porque además de recibir las capacitaciones a nivel institucional, volví a estudiar y repasar protocolos. Todo esto, con una sensación de miedo y angustia, porque no sabía a lo que me iba a enfrentar y por mis hijos, de 2 y 4 años”, dice.

Una vez que pudieron poner en pleno funcionamiento la UCP pudo “interiorizar a mis colegas en el mundo de los cuidados de fin de vida”.

“En este período fue donde empecé a ver lo más duro de la pandemia: la soledad de la muerte. En nuestro equipo, para humanizar la atención y acompañar a quienes se encontraban en su fase final, establecimos —mediante el uso de tecnología y llamadas diarias a los familiares—, un puente con ellos, entregándoles información oportuna. Incluso se permitió que los más cercanos —bajo estrictas medidas de seguridad y siempre que se pudiese— visitaran a los pacientes”, relata Astrid.

“Esto creo que ha sido lo más agradecido por las familias y, en lo personal, uno de los aspectos más positivos de esta pandemia, porque sentí que efectivamente era un aporte en ese servicio y porque acompañamos a las personas, desde su llegada al hospital, hasta su último suspiro”.

Max Chávez, El Mercurio



Costa Rica

“A ninguno nos pasaba covid por la cabeza”

Era un miércoles de marzo. La especialista costarricense en Medicina Interna e Inmunología, María Paz León Bratti, recibió en su consultorio privado a un colega suyo, por un problema alérgico. “Venía febril y cuando lo examiné tenía una franca neumonía”, recuerda. Ni la mascarilla era obligatoria, ni se hablaba del distanciamiento físico y las noticias de la enfermedad eran solo del extranjero.

“Me contó que venía llegando al país. Estaba desaturado, le recomendé antibióticos y que se vigilara, pero a ninguno nos pasaba covid por la cabeza”, recuerda.

A los pocos días ese paciente sería identificado como el “caso cero” en Costa Rica y después como un “super diseminador” porque en el hospital donde trabajaba como ginecoobstetra contagió, sin saber que tenía la enfermedad, a decenas de personas.

León Bratti también se contagió en la primera atención al “paciente cero”. Se autoconfinó durante cuatro semanas y no desarrolló una enfermedad grave.

Su paciente y colega falleció en abril. Fue de las primeras víctimas mortales por causas relacionadas a la covid.

Nueve meses después, León Bratti sigue vinculada al combate a la pandemia y coordina las unidades que atienden a estos enfermos en el Hospital México, donde llegó el “paciente cero”.

La especialista, quien ha trabajado durante varias décadas con personas infectadas con VIH, considera que esta pandemia ha enseñado la importancia de la responsabilidad en el cuidado personal. “Aquí le aconsejamos a los pacientes: aunque estén mal crean que van a salir. Hay que ser muy positivos y enfrentar la enfermedad con optimismo”.

Angela Avalos, La Nación


El Salvador

“Tuvimos que ingeniarnos en coordinación con otras disciplinas”

Lo más doloroso de la pandemia, dice el infectólogo Jorge Panameño, ha sido “ver pacientes que fallecían, otros que estaban en el suelo esperando una cama. Ver a los colegas clamar por equipo para protegerse, saber de los trabajadores de la salud muertos en el cumplimiento de su deber porque les faltó equipo para protegerse, o atención una vez enfermos”. El médico salvadoreño recuerda también el costo emocional que significó la muerte de familiares y colegas.

Habla de las dificultades que el personal de la salud ha tenido en El Salvador, donde “no pudimos unir esfuerzos, por más que intentamos, con el sistema de salud estatal, para poder aportar la experiencia que los años de ejercer nos han permitido acumular” a lo que se sumó la falta de camas hospitalarias, tanto en el ámbito público como en el privado. “Tuvimos que ingeniarnos en coordinación con otras disciplinas como la enfermería y la terapia respiratoria para dar atención a domicilio”.

Pese a las carencias y al sacrificio de postergar a su propia familia para poder atender, reconoce algo positivo en la atención a sus pacientes, al ver que “se recuperan después de pasar periodos especialmente críticos, y vuelven con sus familias”. Y destaca que hoy la experiencia acumulada “nos ha servido mucho para colaborar aún más”. “Con esta enfermedad cada día aprendemos algo nuevo, pasarán muchos años antes de poder manejar todos los aspectos que involucra”, sostiene.

Mariana Belloso, La Prensa Gráfica


México

“Uno es el medio de comunicación” entre los pacientes y su familia

Ivalu Arcelia Carmona Campos es médico urgencióloga y está orgullosa de pertenecer al personal de salud que combate la pandemia. Y su entrega en estos nueve meses de batalla sanitaria en México le valió la condecoración con la medalla Miguel Hidalgo, en Grado Cruz. La urgencióloga no se ha contagiado, aunque sí padeció un trastorno de angustia. Su esposo, de la misma profesión, sí se contagió, y estuvo delicado.

Para ella, la mejor parte es cuando un paciente con coronavirus mejora, sobre todo en los casos más graves. Pero también está el otro lado de la moneda: “Es triste y te sientes frustrado porque no puedes hacer más, ya la enfermedad está tan avanzada que aunque los intubes sus pulmones están fibróticos y no tienen capacidad para recibir el volumen adecuado de aire del ventilador”, explica.

La doctora Carmona, madre de una niña de 10 años, comenta que entre las cosas más difíciles está el impedimento de visita de los familiares a los enfermos, porque las personas no se pueden despedir de sus seres queridos. Por eso celebra que se hayan implementado medidas de las que ella fue promotora, como las llamadas telefónicas o videollamadas.

“Uno es el medio de comunicación. Muchas veces presto mi teléfono y si el paciente está estable me retiro… pero cuando están graves estoy presente, ante cualquier duda de un familiar. Es cuando me ha costado mucho trabajo porque hablando con el familiar se me quiebra la voz, es muy difícil explicarles enfrente del paciente que está grave, pero a veces es lo que uno quiere, lo pide, hablar con un familiar porque no sé si después de intubarme voy a salir adelante o no”, dice.

Perla Miranda, El Universal


Perú

“No tomarnos nuestro tiempo nos ha hecho mucho daño”

Un video recorrió WhatsApp y Facebook. Tenía información real, verificada. Era el infectólogo Juan Carlos Celis, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional de Loreto, compartiendo las lecciones aprendidas en Iquitos y señalando cómo la estrategia dictada desde el Ministerio de Salud no era la más adecuada, menos para localidades tan lejanas como las de la Amazonía.

“Respondimos lento, tarde y, muchas veces, mal. Es una crisis de salud pública que ha puesto en crisis todo lo demás, incluida la ciencia (…) Nos hemos sometido a una especie de miedo, susto y desesperación que nos ha hecho flexibilizar el rigor del que normalmente alardeamos en la ciencia. No hemos vivido epidemias como esta en muchos años y supongo que eso es lo que hace que en muchas partes se esté sintiendo lo mismo”, dice.

Reconoce que en esta pandemia se pudo hacer mucho más. “Por desesperación y premura me dediqué solo a atender y no a sacar, más rápido de lo que yo hubiera querido, una enseñanza. Ese mes y medio que demoré en darme cuenta de los errores que estábamos cometiendo, creo que pudieron haber sido solo dos semanas si hacía un estudio simple, dividiendo a los pacientes en dos grupos, viendo a quién le doy y a quién no (un tratamiento). Era una situación nueva y no nos dimos cuenta de que no estábamos haciendo bien en administrar medicamentos con desesperación. Por eso mi posición es firme: no estoy de acuerdo con quienes dicen que no hay tiempo. Por el contrario, creo que no tomarnos nuestro tiempo nos ha hecho mucho daño”, reflexiona.

¿Si llega una segunda ola hoy estarían preparados? Celis le tiene miedo a esa palabra, pero reconoce que están mucho mejor que a mediados de año. Sin embargo, sabe que no se puede bajar los brazos y que la amenaza sigue dando vueltas.

Bruno Ortiz Bisso, El Comercio


Puerto Rico

“Vale más una onza de prevención que una tonelada de tratamiento”

Todo comenzó en abril con unos vehículos con altoparlantes educando sobre el covid-19 en Villalba, un pueblo cerca del centro de Puerto Rico. Pero para la epidemióloga Fabiola Cruz (28 años) no era suficiente: el mejor plan para enfrentar la enfermedad era identificar a los infectados, rastrear contactos y hacer pruebas.

“Leí la respuesta de Singapur a la pandemia y comencé a buscar el protocolo de rastreo de contactos y el protocolo del ébola. Lo adopté a los períodos de incubación y al período infeccioso del coronavirus y se lo presenté al alcalde”, relató Cruz, candidata a un doctorado en Microbiología Médica.

El Sistema de Rastreo de Contactos Municipal arrancó un jueves y 24 horas después identificó al primer contagiado. Ante la ineficiencia del gobierno estatal para rastrear a los contactos, la iniciativa de Cruz se replicó en los 78 pueblos de la isla y ahora cuenta con sobre 600 empleados y un presupuesto de casi US$30 millones.

La epidemióloga de 28 años confesó que lo más doloroso de la pandemia ha sido no poder ver a su familia por tres meses. A eso se sumó el día cuando supo que su marido se infectó y presentó síntomas; de inmediato, ella se aisló y no se contagió.

Lo positivo de la pandemia, según la experta, es que Puerto Rico y el mundo reconoció la importancia de la salud pública. “Como dicen, vale más una onza de prevención que una tonelada de tratamiento”, acotó.

José Orlando Delgado Rivera, El Nuevo Día


Uruguay

“Ayudar es un deber”

A fines de marzo Uruguay daba los primeros pasos en su lucha contra el coronavirus, con la ventaja de haber tenido su primer caso con cierto retraso y haber podido aprender de las experiencias de otros países.

A nivel local la situación estaba bajo control pero un crucero con más de 200 personas anunció que muchos de sus pasajeros tenían síntomas de covid-19. El “Greg Mortimer,” un barco turístico con pasajeros de más de 10 nacionalidades, navegaba desde Argentina buscando un puerto en el que le brindaran asistencia.

Tras fondear a 20 km del puerto de Montevideo, comenzó el operativo para realizar un corredor humanitario que permitiera a los pasajeros volver a su país. Pero antes se necesitaba un informe sanitario y la única forma era subir médicos a bordo.

“Ayudar es un deber, nuestra formación lleva a que sea algo natural. Es nuestro deber ético y moral ayudar”, asegura Cibeles Franchi, una de las médicas intensivistas que aceptó el desafío y junto a una delegación uruguaya navegó hasta el crucero y subió a atenderlos y dar un reporte.

Los médicos realizaron su análisis, atendieron y desembarcaron a los necesitados y días después el barco pudo llegar al puerto. Un tripulante fue internado y falleció. Los demás retornaron a sus países.

“Gracias Uruguay”, pintaron en una sábana dos de los pasajeros cuando el Greg Mortimer llegó al puerto de Montevideo.

Faustina Bartaburu y Mateo Vázquez, El País


Venezuela

“Es imposible olvidarla”

María Graciela López, infectólogo pediatra, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología y profesora de postgrado de Infectología Pediátrica, dice que pese a las carencias –reforzadas por la crisis interna que Venezuela arrastra hace años– la pandemia consolidó su vocación. “El haber tenido la oportunidad de estar aquí y atender a los pacientes venezolanos en esta pandemia ha sido una bendición. Yo no cambiaría estar en ninguna parte del mundo”.

“Nuestro sistema de salud está desmantelado, con una capacidad de respuesta disminuida; hay desabastecimiento en varios rubros importantes, que no son solo medicamentos; sin hablar del personal de salud, que es cada vez menor en el sector público y con unos sueldos que no permiten la subsistencia; con una infraestructura deteriorada y sin servicios básicos”, comenta.

Para la doctora López, ha sido muy doloroso ver familias que se hospitalizaron y no salieron completas porque falleció alguno de sus miembros e insistió en la afectación en el aspecto psicológico y psiquiátrico: “El aislamiento estricto del paciente y la falta de contacto con sus familiares fueron muy duros. Nos tocó tratar a los pacientes emocionalmente”. Agregó que fue muy triste palpar la soledad de muchos adultos mayores ya que sus “hijos y familiares cercanos están fuera del país”.

López destaca el trabajo de las agencias internacionales y de ONGs que han facilitado muchos de los equipos de protección de los trabajadores de la salud, y resalta lo satisfactorio que ha sido el trabajo en equipo, ayudado por la tecnología.

Y aunque por momentos parezca que hay una salida pide no bajar la guardia. “Hemos vivido el impacto de esta enfermedad. Es imposible olvidarla”, subraya.

José Gregorio Meza, El Nacional


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noviembre 30, 2020

Especial GDA: América Latina podría enfrentar la mayor desigualdad en décadas

Se estima que al finalizar el año, la región retrocederá 14 años en los niveles de pobreza.

Ana María Montoya y María Teresa Santos - Especial para el GDA

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del planeta. Según cifras del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), siete de los 20 países más desiguales del mundo se encuentran en este territorio.

Superar la desigualdad no solo implica disminuir las brechas en el acceso al ingreso que tienen las diferentes poblaciones de un país, también cuenta el acceso a la salud, la educación y a una vivienda digna, entre otros factores. Y si bien se debe reconocer que la adopción de políticas sociales y económicas ha contribuido a mejorar estos índices, ha habido un estancamiento desde principio de siglo, al que se sumó el impacto del covid-19.

Para Luis Felipe López Calva, subsecretario general de la ONU y director regional para América Latina y el Caribe, el análisis debe hacerse desde una perspectiva histórica. “La historia de Latinoamérica y el Caribe es, lamentablemente, de desigualdad desde su inicio en la Colonia y la Independencia, porque se dio en un contexto de desigualdad de poderes, de distribución de activos, de tierras, por ejemplo”, explicó el director.

Y de manera persistente, estas desigualdades se han mantenido con el tiempo; por dar un ejemplo, en la región, el 10 % más rico captura el 54 % de los ingresos nacionales de cada país, indicador que se convierte en una de las principales razones de la desigualdad.

Conocer las desigualdades y ponerlas en la agenda de los países de América Latina es un paso para enfrentarlas. Esa es, precisamente, la invitación que les hizo la Fundación Pvblic a los 11 medios de comunicación del Grupo de Diarios de América (GDA), a los influenciadores, gobiernos, multilaterales y empresas privadas y ciudadanos en general, en el marco del proyecto #LatinosUnidos.

Clase media sin consolidar

Aunque desde 2003 hasta 2008, 72 millones de personas ingresaron a la clase media (la pobreza se redujo casi a la mitad), no todos los que salieron de esta situación alcanzaron seguridad económica, y como resultado uno de cada tres latinoamericanos es vulnerable a caer en la pobreza.“Somos una región de ingreso medio, pero no hemos podido consolidar naciones de clase media”, enfatizó López Calva.

Como si fuera poco, la sorpresiva pandemia va a aumentar las desigualdades. Por ejemplo, parte del problema está en la educación si se tiene en cuenta que en América Latina, menos del 30 % de los estudiantes más vulnerables de secundaria tienen acceso a un computador en el hogar. Y precisamente en la educación está la base para poder tener empleos formales.

En ese sentido, en tiempos de covid-19, la mayoría de los trabajos que se pueden desarrollar desde la casa requieren ciertos niveles de formación. De modo que quienes no tienen acceso a la conectividad y a la educación podrían quedar a expensas de la informalidad. Precisamente, según datos del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) y del Pnud, en la mayoría de los países de la región más del 70 % de los trabajadores que están en el quintil más pobre (Q1) trabajan en el sector informal.

Según António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, el ‘Informe de políticas sobre el impacto en América Latina y el Caribe’ prevé la mayor contracción económica de la región en un siglo.

Mujeres con más cargas

Aunque se esperaba que la tasa de pobreza de las mujeres disminuyera en un 2,7 % entre 2019 y 2021, las proyecciones apuntan a lo contrario: aumento del 9,1 %.
A esto se suma que con la pandemia, las labores de cuidado, que por años han hecho las mujeres de la región, se triplicaron, lo cual provoca que tengan que abandonar sus trabajos o dedicarse a actividades informales.

Según ONU Mujeres, el covid-19 ha hecho que la participación femenina en el mercado laboral esté volviendo a niveles de hace más de una década, sumado a que las mujeres están sobrerrepresentadas en el sector informal en todos los países de la región.

Y, como si fuera poco, según datos del Pnud, en los países de la región hubo un aumento de entre el 20 y el 50 % en las llamadas a las líneas de ayuda y denuncia por violencia de género durante la pandemia.

Pero estas no son las únicas brechas en el ámbito de la desigualdad de género, la pobreza también afectará más a las mujeres; para el 2021, por cada 100 hombres jóvenes que vivan en pobreza extrema habrá 118 mujeres en esta condición.

Algunos desafíos de la región

En contraste, América Latina y el Caribe ostentan la tierra con mayor biodiversidad, riqueza hídrica, cultural, gastronómica y turística, entre otros aspectos. Esos activos, sumados a la resistencia propia de los habitantes de los países que conforman la región, serán ese escudo para sortear desafíos como el de la pobreza, raíz de las desigualdades.

Así, la tasa de pobreza podría subir hasta un 7 %, lo que haría que el 37,2 % de la población de la región, 230 millones de personas, quedara en esta situación, que es uno de los desenlaces de la crisis del mercado laboral.

Datos de la Cepal indican que el cierre de 2,7 millones de empresas formales terminó en la pérdida de 8,5 millones de empleos en la región.

“La pandemia ha hecho muy evidente la desigualdad en general; políticamente, la desigualdad se debe poner en el centro”, enfatiza López Calva, y asegura que lo que viene de aquí en adelante son los retos para salir de la crisis y cerrar las brechas aprovechando las potencialidades de la región.

“Se debe recuperar el empleo, hacer énfasis en las poblaciones vulnerables, formar capital humano vía sistema educativo. También es muy importante hacer una gran inversión en el área digital que permita cerrar brechas y garantizar la inclusión financiera. Tratar de hacer que esta crisis no debilite más la confianza de los ciudadanos en las instituciones y pensar en lo público como lo colectivo”, advirtió el alto funcionario de Naciones Unidas.

Entre los desafíos, es urgente recuperar y fortalecer el mercado laboral. Según los indicadores del Consejo de Empresarios Iberoamericanos (Ceib), uno de cada cinco trabajadores podría encontrarse en situación de desempleo por la pandemia. “Para poder superar esta crisis con garantías, debemos recuperar la agenda de la integración, potenciando las cadenas regionales de valor y fortaleciendo el comercio intrarregional”, señala Narciso Casado, secretario permanente de la Ceib.

Y precisamente esa integración, que es una de las únicas salidas para superar la desigualdad, debe hacerse con todos los actores, especialmente con los jóvenes, pues se estima que el 16 % de esta población, en el mundo, quedó sin empleo por la pandemia.

El camino es la innovación, la tecnología y la solidaridad. “Los jóvenes son creativos e innovadores, y tienen la capacidad de imaginar soluciones diferentes a problemas que la región tiene de tiempo atrás”, concluyó David Gereda, director de One Young World para América Latina.

Un proyecto que invita a la unión

Ante los desafíos de desigualdad que enfrenta América Latina y el Caribe, relacionados con desempleo, hambre, equidad de género, salud y educación, ahora más que nunca se hace necesario propiciar espacios de unión en la región para avanzar como comunidad.

Por eso nace el proyecto #LatinosUnidos por la Igualdad, que une a líderes, medios de comunicación, organizaciones de todos los sectores y a la ciudadanía para generar conciencia y contribuir, a través de acciones concretas, a la reducción de la desigualdad.

Hoy, #LatinosUnidos da un primer paso inspirando este informe que invita a la reflexión sobre los desafíos que tendrá la región para enfrentar las desigualdades, en alianza con el Grupo de Diarios de América (GDA).

Este es un abrebocas para una serie de actividades que se realizarán durante el año 2021 y que buscan dar a conocer iniciativas privadas y públicas que son ejemplo e invitan a trabajar en unión por la equidad de la región.

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