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17.10.10

Encuesta GDA: Radiografía de los "latin lovers"


Una reciente encuesta revela cómo andan los latinoamericanos debajo de las sábanas. Satisfechos, amorosos pero también infieles, hombres y mujeres respondieron por Internet para dar forma a esta radiografía de la sexualidad en América Latina.



RANDALL CORELLA V. rcorella@nacion.com 12:00 A.M. 17/10/2010

Si hay un lugar en el que los hombres y las mujeres de Latinoamérica están felices de verdad, es en la cama. Casi un 90% confiesa estar completamente satisfecho con su vida sexual. Y cómo no estarlo, si la gran mayoría de ellos se reconoce a gusto con su cuerpo, y se admite amoroso y sexy.
Tal parece que la mundialmente reconocida fama dellatin lover está más que ganada.
Al menos así se desprende de una encuesta sobre hábitos sexuales realizada por la firma venezolana Tendencias Digitales para el Grupo de Diarios de América (GDA), que reúne a 11 periódicos del continente, entre ellos, La Nación.
Pero no todo es miel sobre hojuelas: el sondeo realizado a través de las páginas de Internet de cada periódico adscrito a GDA pinta lunares bajo esas felices sábanas blancas y atrapa a algunos en más de una mentirilla.
Seis de cada 10 latinos admite haberle puesto los cuernos a su pareja; a más de la mitad le gustaría tener sexo con mayor frecuencia y, para muchos, en cuestión de orgasmos, es mejor estar solo que mal acompañado.
Estos y otros datos se desprenden de un sondeo en el cual participaron 13.349 personas, entre 18 y 55 años de edad. La información permite dibujar una interesante radiografía de la sexualidad en América Latina.
Para los expertos, aunque los resultados podrían estar sesgados en algunas variantes, son un experimento valioso y sin precedentes en toda la región.
Esa primera vez
La encuesta indaga en cómo los latinoamericanos han vivido su sexualidad desde la adolescencia. Precisamente, un 34,3% de la muestra afirmó que su interés por el tema comenzó cuando tenía entre los 13 y los 15 años.
Si bien el promedio de los hombres es idéntico al general, para la mayoría de las mujeres los primeros deseos sexuales llegaron después de 16 años.
Entre ese despertar y la llegada de la primera experiencia sexual, un 34% de los adolescentes, hombres y mujeres, practicaba la masturbación a solas o con su pareja, pero sin tener relaciones; un 26% se inclinaba por los besos y caricias, y un 20% no tuvo ningún contacto erótico en esa etapa.
Solo un 13,8% reconoció que durante su adolescencia la sexualidad se comunicaba libremente en su casa, pero en el resto de los hogares era obviada, prohibida, negada o menospreciada; de hecho, tres de cada diez encuestados aceptó no haber conversado nunca con sus padres sobre temas sexuales.
Los libros, las revistas, los periódicos y los amigos de la misma edad se convirtieron entonces en la principal fuente de información sexual para los latinoamericanos; seguidos por la madre, los profesores de colegio, la pareja y la televisión o la radio.
En el caso de los muchachos, un 28% aceptó haber conocido de la materia con sus amigos, mientras un 30% de las muchachas tuvo parte de su conocimiento por medio de publicaciones.
Algo sí queda claro, que para un mayor porcentaje de ellas la madre es la principal fuente de información, antes o durante su período de iniciación sexual.
Precisamente, para un 41,5% de los encuestados, la primera relación se dio entre los 16 y los 18 años, mientras un 36,2% la tuvo después de los 19. Si bien la edad promedio de ese debut sexual es de 17 años para los varones y 18 para las mujeres, el 22,5% que aseguró haber tenido su iniciación antes de cumplir los 15 años, podría reforzar la creencia de que en nuestros días los jóvenes comienzan su vida sexual a edades cada vez más tempranas.
En cuanto a las nacionalidades, destacan en este apartado los puertorriqueños y venezolanos, con el mayor porcentaje de personas que tuvo su primera experiencia antes de los 12 años (6%), y los peruanos, cuya mayoría manifestó haber tenido su debut luego de los 19 años (46%).
Ahora bien, cuando se trata de la pareja con quien tuvieron esa primera experiencia sexual, un 13,7% de hombres reconoció que había sido con otro varón y un 3,8% de las mujeres afirmó haberse acostado con alguien de su mismo sexo.
Al contraponer el sexo de la persona con la que tuvieron su primera relación y la orientación sexual declarada, el 75% de las mujeres lesbianas tuvo su primer encuentro con un hombre, mientras que solo el 30% de hombres que afirmaron ser homosexuales debutó con una mujer.
“No estamos ante ninguna mentira, ni ningún error de muestreo, es una situación real de las diferencias que los científicos no entendemos. La mayor parte de los hombres homosexuales descubren su preferencia desde temprano y lo ocultan durante un tiempo.
Pero la mayoría de las mujeres había tenido experiencias heterosexuales satisfactorias y fue después que descubrieron su inclinación, incluso teniendo pareja o hijos”, explica el sexólogo costarricense Eduardo Ruiz.
¿Puros dieces?
Según la encuesta, en Latinoamérica, el promedio de parejas sexuales que ha tenido cada entrevistado es de 10.
Los brasileños ocupan el primer lugar de este singular podio con un promedio de 12 parejas, mientras Perú y Ecuador figuran en últimos lugares: 7 parejas.
Por otra parte, el promedio de parejas estables –al menos un año de relación– que manifiestan haber tenido los latinoamericanos, es de tres, a lo largo de su vida. Cabe aclarar que la edad promedio de la región en el estudio es de 35 años.
En este apartado sobresalen los puertorriqueños, uruguayos, ecuatorianos y costarricenses, pues uno de cada tres afirmó haber tenido solo una pareja estable en toda su vida.
Quizá sea esa estabilidad o las buenas experiencias que han tenido con sus parejas, pero lo cierto es que casi el 88% de los latinos se declara “satisfecho” o “muy satisfecho” con su vida sexual.
Mas el positivismo no se queda solo en lo que ellos sienten, un porcentaje un poco menor (84%) se aventura a afirmar que el nivel de satisfacción de su pareja también se ubica en los dos niveles más altos de la escala.
Los ticos no pasan por pesimistas: el 89,4% se siente satisfecho o muy satisfecho con su vida sexual y un 85,4% cree que su pareja también lo está.
De hecho, los mayores niveles de la región los tienen Costa Rica, donde un 49% afirmó estar “muy satisfecho”, y Perú con un 52% de menciones satisfactorias.
“La gente tiende a sobrevalorar su nivel. Nadie se siente menos valorado si le preguntás si tiene algún problema visual o si no sabe cocinar, pero si le preguntás si es buen conductor o buen trabajador, siempre hay tendencia a la que las respuestas tengan un poco a su favor. Igual sucede con la sexualidad, no es que estén mintiendo alevosamente, pero su propia percepción de su vida sexual puede estar más motivada por proteger su autoestima”, afirma el doctor Ruiz.
“Eso sí, hay que ver a qué llamamos ‘satisfactorio’. Posiblemente a que cada vez que lo hacemos tenemos un orgasmo, a que a veces nos sale muy bonito, pero hay una serie de quejas que no se están expresando como insatisfactorias”, añade el especialista.
Y es que, al desgranar esa “felicidad sexual” de los latinos, surgen ciertos datos en sus respuestas que dejan en tela de duda tanta satisfacción.
Por ejemplo, que a muchos les gustaría tener relaciones sexuales más a menudo de lo que lo hacen. El 51% de los encuestados dicen tener sexo entre una y tres veces por semana, pero a la misma proporción le agradaría que esa frecuencia subiera hasta a cinco veces por semana.
Los chilenos figuran como los usuarios con el máximo ideal: a 20,5% le gustaría tener relaciones siete veces a la semana y a un 11,4%, más de una vez por día.
Al desglosarlo por sexo, los hombres destacan como los más “insaciables”: un 43,9% de ellos quisiera aumentar la frecuencia de sus encuentros sexuales, pero solo un 25,6% de las mujeres opina lo mismo.
En Costa Rica, la situación no es muy diferente. A un 77% le gustaría tener más de tres encuentros semanales, pero en la realidad un 80% tiene menos de tres veces por semana.
Si bien casi la mitad de los ticos afirma que requiere mantener relaciones con la misma frecuencia que su pareja, un 10% de los hombres y un 21% de las mujeres preferiría reducir la cantidad de citas bajo las sábanas.
“El hombre tiene una obligación social y cultural: siempre tiene que estar listo, siempre tiene que tener ganas; las mujeres podemos tener dolores de cabeza. Nosotras tenemos todo el asunto del embarazo, la menstruación, la lactancia' Estamos dotadas para no querer siempre”, asegura la sexóloga Carmen Aybar.
Los expertos coinciden que detrás de estas contradicciones posiblemente haya una falta de comunicación entre las parejas, y algunas cifras de la encuesta parecen darles la razón.
Un 50% de los latinos declara comunicarse con su pareja “a veces” y un 6,4%, nunca se han cruzado ni media palabra sobre sexualidad. Los ticos son quienes salen mejor librados en este sentido, pues un 50,4% afirma conversar “siempre” con su pareja.
Fidelidad a prueba
Cuando se trata de fidelidad, los latinoamericanos parecen no tener mucho de qué presumir.
Un 63% de los entrevistados, hombres y mujeres, reconocen haber traicionado a su pareja, aunque no necesariamente lo hagan en la actualidad.
Los colombianos se llevan el título “non-grato” de los más infieles de la región, pues un 66% de los hombres y mujeres admitió haber engañado a su pareja al menos una vez.
En este polémico apartado, los hombres siguen ocupando los primeros lugares: el 70% de ellos aceptó haberlo hecho “una o dos veces” en su vida.
Entre esa buena cantidad de infieles sobresalen los hombres brasileños. Un 26% de ellos aseguran haber sido infieles en más de tres ocasiones y un 16,2 % revela, sin tapujos, que tiene una ficante(amante) por ahí.
Los varones costarricenses tampoco se quedan atrás: un 65,4% reconoció su “pecado”, pero solo un 12% confiesa que sigue por esos “malos caminos”.
Si bien los números masculinos en la casilla de infidelidad son bastantes altos, las mujeres latinas se acercan peligrosamente. La encuesta reveló que un 55% de ellas le ha “puesto los cuernos” a su pareja al menos una vez en la vida, y un 5% tiene un amante escondido.
Las colombianas son quienes más admiten haber sido infieles “una o dos veces”.
Un 59,2% de las encuestadas en ese país expresó su mea culpa, pero no son las más “mal portadas”: un 15% de las chilenas confiesa haberlo hecho “más de tres veces” y un 6,1% de las mexicanas lo hacen en este momento.
“Es posible que el porcentaje de la encuesta se ajuste a la verdad y que la tendencia que se ha visto en los últimos años es que las infidelidades tienden a equipararse. Posiblemente haya una reducción de la infidelidad masculina y un aumento en la femenina”, reconoce el sexólogo Eduardo Ruiz.
Las cifras en Costa Rica parecen confirmar esa tendencia. Un 51% de las ticas admitió haber tenido alguna vez dos parejas al mismo tiempo, y un 4,6% de ellas confiesa que esa vez es hoy.
“Hombres y mujeres estamos muy parejos en el campo de la infidelidad, ese crecimiento en la infidelidad femenina lo comprueba la información en los tribunales de familia, donde ha aumentado como motivo de divorcio”, afirma Carmen Aybar.
Darse una mano
Uno de los aspectos en los que la encuesta reveló una mayor apertura para hablar sobre el tema es la masturbación: 93,5% de los entrevistados reconoce haberlo hecho alguna vez.
Brasil y Paraguay sobresalen como los países con el mayor porcentaje en dicha mención (95% cada uno), mientras en Ecuador y Perú un 15% asegura nunca haberse masturbado.
Al separar las respuestas de hombres y mujeres, se observa que solo el 1% de los varones declara no haberse masturbado nunca, situación que comparte con el 12% de ellas.
La frecuencia de la masturbación también varía según el sexo. La mayoría de los hombres (41%) lo hace semanalmente, al tiempo que el mismo porcentaje de las mujeres lo practica “menos de una vez al mes”.
En nuestro país, según la encuesta, un 86% de los varones reconoce que se masturba, y más de la mitad de ellos lo hace una vez a la semana. De las mujeres ticas, un 65% confirma que se procura placer al menos una vez por mes.
“Tal vez falta un poco de mujeres que lo reconozcan, pero para que Costa Rica se atreva a decir eso, es un avance. Las cifras de masturbación masculina y femenina son casi iguales desde la edad de inicio y hasta la muerte. Incluso en la vejez o en los pacientes terminales es altísima, porque representa un contacto con la vida”, puntualiza Aybar.
Junto con estas revelaciones, esta radiografía de la sexualidad latina también arroja algunos datos curiosos. Por ejemplo, que la “posición del misionero” ya no es la favorita, pues un 24,1% prefiere aquella en la que la mujer está de rodillas con el hombre detrás de ella, y a un 23,9% le gusta hacerlo acostados, con la mujer arriba.
Otro dato: casi la mitad de los latinos está de acuerdo en que la noche sigue siendo el momento ideal para la intimidad, pero un 39% podría ponerse romántico a cualquier hora del día; y que una de cada dos mujeres reconoce tener orgasmos múltiples “a veces”, aunque también acepta que en algunas ocasiones no le ido tan bien y ha terminado simulando haber llegado al clímax.
En cuestiones de dinero, un 65% afirma que no ha gastado un solo cinco en pornografía ni en juguetes eróticos, y un 74% dice que jamás ha pagado por sexo.
Un 80% de los encuestados asegura que nunca ha carecido de motivación ni de placer para el sexo; un 70% de los hombres dice que no ha tenido problemas de erección, y un 48% que no padece de eyaculación precoz.
Esos datos podrían explicar por qué un 79% de los latinos nunca ha buscado ayuda profesional y por qué casi un 90% está satisfecho con su vida sexual.
Aunque la respuesta tal vez no tenga que ver con lo físico: para más del 80% de los latinoamericanos, el sexo es sinónimo de amor, placer y compenetración.

Más información: 

El Tiempo, Colombia:
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8053280

El Nuevo Día, Puerto Rico:
http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/alacamacasininos-795623/