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21.12.14

¿EE.UU. y Cuba, el fin de la Guerra Fría en América Latina?

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: ENCUESTA GDA PERSONAJES Y NOTICIAS 2014

Arturo Valenzuela*

            El histórico anuncio de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro de que han acordado emprender un dialogo con vistas a normalizar las relaciones diplomáticas promete acabar con uno de los últimos rezagos de la Guerra Fría y abre camino no sólo para reeditar la relación bilateral, sino para recalibrar el sistema interamericano en búsqueda de un mayor consenso y cooperación en beneficio de todos los habitantes de las Américas. Con ello el presidente Obama reiteró los pilares fundamentales de su política exterior que privilegia el dialogo aún con países con los cuales Estados Unidos puede tener profundas diferencias, que promueve el multilateralismo en la solución de problemas globales, y que busca fortalecer la democracia, los derechos humanos, y la prosperidad con reglas claras y transparentes acordes al estado de derecho.

            Además de anunciar la intención de restablecer sedes diplomáticas, el presidente Obama autorizó una serie de cambios administrativos que profundizan las medidas tomadas en su primer gobierno que permiten una mayor interlocución entre elementos de la sociedad civil y del sector privado estadounidense con sus contrapartes en Cuba en actividades educacionales, culturales, deportivas y comerciales en apoyo del incipiente sector privado cubano.  

            Los defensores del embargo en Washington de inmediato fustigaron al presidente por entregarle premios inmerecidos a un gobierno totalitario cuando precisamente se encuentra frente a una de las peores crisis económicas de su historia.  La Casa Blanca rechaza tajantemente esa critica, subrayando que es Estados Unidos el que se encuentra aislado internacionalmente al mantener un embargo que se considera un anacronismo, cuando el país tiene relaciones diplomáticas con países como Vietnam.  Es precisamente la política de aislamiento que le  ha permitido al régimen cubano ejercer un dominio sobre la ciudadanía.   Una política diferente, que incentiva una mayor interlocución de la sociedad civil cubana con aquella de un enorme país a 150 kilómetros de distancia, inevitablemente ayudaría a incentivar la formación de una sociedad civil más autónoma, capaz de exigir sus derechos frente al estado.

            Curiosamente los ‘duros’ en Washington tienen sus contrapartes en La Habana que entienden muy bien que una política de mayor acercamiento entre las sociedades civiles de ambos países a la larga podría privarles del monopolio que tienen del poder.  Incluso en las conversaciones secretas que precedieron el dramático anuncio del 17 de diciembre, La Habana se resistió a considerar la normalización diplomática como tema de discusión.  Por otro lado es difícil pensar que Obama vaya a poder convencer a un Congreso en manos de Republicanos de levantar el embargo—tema que muchos querrán usar como plataforma de campaña con la esperanza de que les ayude a recuperar la presidencia.  No está claro que esa estrategia les beneficie.  Aun en la Florida una mayoría de los cubano-americanos apoyan un levantamiento del embargo.   

¿Y por ultimo, después de un generalizado apoyo en las capitales de América Latina a la iniciativa anunciada en Washington y en La Habana, habrá una apoyo constructivo por parte de los otros países americanos para que ésta se pueda concretarse y prosperar?  No cabe duda ahora que la próxima Cumbre de las Américas en Panamá (abril 2015) se va a realizar.  Estados Unidos ha señalado claramente que no vetaría la asistencia de Cuba y que está dispuesto a sentarse en la misma mesa con Raúl Castro para discutir los desafíos comunes de las Américas. ¿Pero qué de los compromisos de los países con la democracia y los derechos humanos, valores consagrados en instrumentos ratificados por la OEA y el Mercosur? ¿Podrá normalizarse del todo la relación con un país que no permite elecciones libres, libertad de prensa, y autonomía de la sociedad civil? ¿Al despejarse los remanentes de la Guerra Fría, no habrá que buscar cómo fortalecer aquellos valores que se perdieron durante ese período?.

*Arturo Valenzuela, fue subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental en el primer gobierno del presidente Barak Obama, donde le correspondió entre otros temas la relación con Cuba. Fundador y Director hasta el 2011 del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, ejerce hoy como Asesor Internacional de Covington, una firma global de abogados con sede principal en Washington, D.C.

            

Entrevista GDA a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: ENCUESTA GDA PERSONAJES Y NOTICIAS 2014

Grupo de Diarios América (GDA)

BRASILIA. Dilma Rousseff tomará posesión el día 1 de enero de su segundo mandato al frente de la Presidencia de Brasil con desafíos mayores que cuando asumió por primera vez hace cuatro años. En aquella época, afianzada por el popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ella tenía como función ser la continuidad del gobierno de él. Ahora, quiere dejar una marca propia de su administración para no pasar a la historia como sólo la primera mujer en hacerse presidente.

Dilma llegó al principal cargo mandatario de Brasil en 2010 como consecuencia del ocaso de otros pretendientes y por decisión propia de Lula. Otros militantes del PT (Partido de los Trabajadores), que ocupaban cargos destacados en el gobierno, fueron dejando el poder alcanzados por escándalos. Fue el caso, por ejemplo, de los ex ministros de Hacienda, Antonio Palocci, y de la Casa Civil, José Dirceu. El primero cayó por cuenta de denuncias de que habría contribuido a la quiebra del sigilo bancario, hechas por un conserje que declaró que veía el ministro participar de reuniones en una casa para tratar negocios. El segundo, uno de los más poderosos de la República, vio su nombre hacerse público en el [llamado] escándalo del Mensalão. Él fue denunciado por el diputado Roberto Jeferson, quien de aliado pasó a ser principal opositor del gobierno. Jeferson dijo que Dirceu era el organizador de un esquema para pagar a diputados para que apoyaran la administración del PT. Jeferson y Dirceu fueron condenados por el Supremo Tribunal Federal (STF) en el que fue, hasta entonces, el mayor escándalo político del país.

Sin grandes nombres para sustituirlo, Lula optó por Dilma. Ella era su ministra de la Casa Civil – había sustituido a José Dirceu en el cargo – y, en la visión del presidente, sabía administrar bien.

Minera de Belo Horizonte, Dilma, que cumplió 67 años el 14 de diciembre, comenzó pronto en la militancia política. Ella actuó en dos organizaciones clandestinas que defendían la lucha armada, entre 1967 y 1972, fue arrestada, torturada y pasó 28 meses encarcelada. Se casó dos veces. En la segunda boda, dio a la luz a Paula, su única hija. Hoy separada, es abuela de Gabriel.

En su primer mandato, Dilma buscó dar continuidad a programas sociales de Lula, como la Bolsa Familia y Mi Casa, Mi Vida, y creó otros, como Más Médicos y el Pronatec, que da becas de postgrado para que jóvenes cursen escuelas técnicas. Pero, si en el lado social ella mantuvo lo que Lula había comenzado, en la cuestión fiscal dejó el país con dificultades. En su [primer] mandato se hizo famosa la “contabilidad creativa”, donde el Ministerio de Hacienda usó malabarismos contables para poder cerrar las cuentas del gobierno.

En la campaña de 2014, Dilma fue cuestionada varias veces por sus opositores sobre la conducción fiscal de su futuro gobierno. A pesar de haber partido al frente en la carrera electoral, un accidente aéreo, que le quitó la vida del candidato Eduardo Campos [del Partido Socialista Brasileño] (PSB), cambió el escenario e hizo del pleito de este año el más disputado desde 1989, cuando hubo la primera elección directa para presidente después de 20 años de dictadura.

Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente de Lula, que era vice en la pareja con Eduardo Campos, lo sustituyó como candidata y fue quitando los votos de Dilma. Pero, en la recta final del primer turno, Aécio Neves (PSDB), nieto de Tancredo Neves, el presidente electo indirectamente y que murió antes de tomar posesión, dejó a Marina atrás y fue a la disputa con Dilma - protagonizando así una sexta disputa presidencial consecutiva entre el PT y el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) . El resultado de la elección mostró un país dividido: Dilma obtuvo un 51,64% de los votos válidos, y Aécio, un 48,36%.

En el próximo mandato, ella tendrá grandes desafíos: contener la inflación, que amenaza cerrar el año por encima del techo del 6,5%, retomar la credibilidad del país ante los mercados financieros, atraer inversiones, cortar gastos, y, sobre todo, enfrentar los efectos políticos del escándalo que está envolviendo a Petrobras, la mayor empresa del país. La Procuraduría General de la República debe presentar en breve las denuncias que involucran a políticos – se comenta que cerca de 70 estarían envueltos en un esquema de propina. Y entre esos nombres figurarían ministros, senadores y diputados de la base aliada de ella. Aunque no sea candidata en 2018, Dilma tendrá que equilibrarse en los varios desafíos e intentar limpiar la imagen de su partido para pavimentar la vuelta de Lula, que piensa en intentar un tercer mandato.

En entrevista exclusiva por escrito con los periódicos del GDA, cuestionada diversas veces por los casos de corrupción en su gobierno y en el de Lula, Dilma repitió la táctica que utilizó en su campaña. En su defensa, dijo que los gobiernos del PT fueron los que efectivamente investigaron, al contrario de lo que, según ella, acontecía antes. "Brasil no vive una crisis de corrupción. La corrupción siempre existió en Brasil. Brasil vive, en la realidad, un momento impar e inédito de efectivo fin de la impunidad y de combate a la corrupción. Lo que está en crisis en Brasil es la histórica impunidad", dijo.

Cuales son las consequencias de la reaproximación de los EEUU com Cuba para la región?

Los pronunciamientos de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama tienen un significado histórico. Estamos asistiendo a uno de los últimos – si no el último – episódios de Guerra Fría.

Más de cincuenta años de embargo económico impusieron enormes sacrifícios a la sociedad cubana y no produjeron los resultados que buscaban los EEUU, como realisticamente afirmó el própio Presidente de los Estados Unidos. Su declaración tuvo el mérito de reconocer cuan inocua há sido esa medida.

Despues de tantos años, venció la opción por el diálogo y la búsqueda de una solución negociada, en detrimento del uso de medidas unilaterales adoptadas al margen del derecho internacional.

La normalización de las relaciones Cuba-EEUU transciende en mucho el ámbito bilateral. Ese acercamiento tendrá un impacto fuerte y positivo en toda América Latina. Una expresión de eso ya se podrá constatar en la próxima Cumbre de las Américas, que se realizará en abril próximo en Panamá. El encuentro y el apreton de manos entre Castro y Obama serán símbolo de que algo nuevo está ocurriendo en nuestro continente. 

Espero que, en seguimento a las importantes decisiones de los últimos días, tengamos muy pronto el fin del embargo económico que todavía pesa sobre Cuba.

Mi Gobierno se enorgullece de haber desarrollado amplia coorperación con Cuba, que tiene en la financiación del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) al Puerto de Mariel una de sus mas importantes expresiones.

El Mercurio, Chile:

¿Durante su segunda gestión, la política exterior de Brasil desarrollará un mayor apoyo a la democracia?

La promoción de la democracia y la defensa de los derechos humanos son principios de la política externa brasileña inscritos en nuestra Constitución, y seguirán siéndolo en mi segundo gobierno.
La prioridad de la democracia en nuestra política exterior ha sido evidente, en especial con respecto a Sudamérica.

Hemos apoyado activamente la introducción de la cláusula democrática tanto en el marco del MERCOSUR como en el de UNASUR. Todos los gobiernos de la región fueron elegidos en las urnas y legitimados por la voluntad popular. La existencia de divergencias entre nuestros países, así como en el interior de ellos, es natural y es parte intrínseca de los regímenes democráticos.
UNASUR actuó positivamente en crisis como las de Bolivia, en 2008, del Paraguay, en 2012, y de Venezuela, en 2014.

En este último caso, la actuación de UNASUR, a instancias del presidente Maduro, comprobó la eficacia de la entidad para auxiliar a los Estados miembros a buscar soluciones democráticas, pacíficas y negociadas en escenarios de crisis.

Las recientes elecciones en Colombia, Chile, Bolivia, Uruguay y Brasil demostraron el vigor de la democracia en nuestra región, en sufragios caracterizados por la significativa participación popular y por la más amplia libertad de expresión.

En dichas elecciones, ha salido victoriosa la agenda de inclusión social, de desarrollo con distribución de ingresos y, por lo tanto, de lucha contra la desigualdad y de garantía de oportunidades, que ha caracterizado a nuestra región en los últimos años.

¿Qué mecanismos podrán ayudar en la aproximación de Brasil al bloque de la Alianza del Pacífico?

Sudamérica es un continente de diversidad, por lo que es natural que cada país tenga su visión y sus estrategias económicas y comerciales.

Nos complace ver la iniciativa de Chile de promover un encuentro entre los Cancilleres del MERCOSUR y de la Alianza del Pacífico, con el propósito de estudiar mecanismos de convergencia entre estos dos procesos de integración. Este también es uno de los objetivos del nuevo Secretario General de UNASUR, Ernesto Samper. Brasil y el Mercosur, en la práctica, ya ejercen el libre comercio con Chile, Colombia y Perú, por ejemplo.

Brasil también ha firmado varios acuerdos con México. Todo ello ha representado una base concreta para la creación de un área de libre comercio en Sudamérica.

Respetamos la opción que hicieron muchos países de establecer tratados de libre comercio, pero los temas referentes a la integración no se nos plantean hoy de la misma manera que en el siglo pasado.
Las distintas estrategias de ingreso en la economía mundial no impiden una cooperación provechosa en el ámbito regional.

Creemos que la integración sudamericana debe priorizar a la vez el lado comercial y la necesidad de una mayor complementariedad productiva, con énfasis en la innovación tecnológica, que permita crear cadenas de valor, y en la construcción de una fuerte infraestructura energética y logística.
Ello nos dará más competitividad respecto al resto del mundo. Para nosotros, el ingreso en las cadenas productivas globales también implica fortalecer las cadenas productivas nacionales y regionales.

El Tiempo, Colombia:

¿Cree usted que las quejas relacionadas con Petrobras pueden afectar a la paz política necesaria para su segundo mandato?

Mi indignación con las denuncias que involucran a Petrobras es la misma que sienten todos brasileños, y quiero, al igual que todos los brasileños, que los culpables sean punidos.
Quienes hayan cometido el crimen, quienes hayan quebrantado la ley deben pagar por ello. En Brasil no hay intocables. Quienquiera que no trate el dinero público con seriedad, honestidad y efectividad, debe pagar por ello. Este es un compromiso de mi gobierno.

Es fundamental resaltar que la población reconoce el esfuerzo de mi gobierno en la lucha contra la corrupción. La encuesta del instituto Datafolha publicada el 6 de diciembre muestra que el 46% de los brasileños considera que mi gobierno es el que más ha investigado casos de corrupción en toda la historia, y el 40% considera que mi gobierno es el que más ha punido a los corruptores. Estos índices de investigación y lucha contra la corrupción son los más elevados de entre los presidentes considerados en la encuesta.

Las investigaciones sobre desviaciones de recursos en Petrobras son conducidas por la Policía Federal de mi gobierno. En mi primer gobierno, la Policía Federal, además de varias otras instituciones de control, fue fortalecida y llevó a cabo 162 [1]*  operaciones de lucha contra la corrupción y delitos financieros. Además, mi gobierno aprobó leyes que ampliaron la transparencia y las penas por corrupción, como las leyes de Acceso a Información, de la Ficha Limpia, de la punición al corruptor y del combate a las organizaciones delictivas.

Antes de nuestros gobiernos, mío y del expresidente Luiz Inácio Lula de la Silva, el Fiscal General de la República tenía el apodo de «Encajonador General de la República», porque olvidaba los expedientes en sus cajones y no los investigaba. Eso ha cambiado con nosotros. En mi gobierno, al contrario de lo que sucedió hasta el 2002, respetamos la autonomía del Ministerio Público nombrando al cargo de Fiscal General de la República siempre al fiscal más votado por sus homólogos. Hoy, ya nada queda olvidado en sus cajones. Todo es objeto de investigación.

Para dar una idea de este gran cambio, en los 8 años de los gobiernos inmediatamente anteriores al PT, se realizaron sólo 48 operaciones de la Policía Federal contra la corrupción. Mientras que en los 12 años de los gobiernos del PT, se han llevado a cabo 2 226 operaciones especiales de la Policía Federal.

El gran fortalecimiento de las instituciones de control y la intensa promoción de la transparencia administrativa durante los gobiernos del PT a veces transmiten la falsa impresión de que los casos de corrupción han aumentado. En realidad, lo que ocurre en el Brasil de hoy es que, por primera vez en la historia, estamos combatiendo efectivamente la secular llaga de la corrupción.
Brasil no vive una crisis de corrupción, como afirman algunos. En los últimos años comenzamos a ponerle fin a un largo período de impunidad.

Esto es un gran avance para la democracia brasileña.

Asimismo, quiero resaltar que tengo el firme propósito de promover, en este segundo gobierno una Reforma Política que, entre otras cosas, luche contra la excesiva influencia del poder económico sobre nuestro sistema de representación, principal fuente de la corrupción política y de las desviaciones administrativas en Brasil.

*[1] Solo en el año 2011, se llevaron a cabo 284 operaciones. En el primer gobierno de Dilma, el número de operaciones debe acercarse a mil. En los ocho años de Fernando Henrique Cardos, solo se realizaron 48 operaciones.

El Comercio, Ecuador:

En países como Venezuela, Bolivia y Ecuador, los triunfos electorales siempre están vinculados a la figura de un líder (y en el primer ejemplo, de su sucesor, Nicolás Maduro), no hay muestras de que se esté preparando un cambio de generaciones para las próximas elecciones. ¿Cómo ve Ud. la postura del Partido de los Trabajadores a este respecto hasta el 2018?

Es natural que las democracias se consoliden en torno a líderes, tanto del partido que gobierna como de la oposición. Eso sucede en países de todo el mundo, no solo en los de Sudamérica.
Cualquier democracia necesita bastante tanto de líderes gubernamentales como de líderes de oposición responsables y constructivos. Naturalmente, cuando hay cambios generacionales se plantean nuevos desafíos históricos y con el Partido de los Trabajadores no es diferente.

Sabemos que cada país tiene sus características, cada sociedad tiene su dinámica política, electoral, social. Quien decide el momento del cambio es la sociedad. Por ejemplo, en su tiempo, Franklin Roosevelt fue elegido cuatro veces presidente de los EE.UU. Después, la sociedad estadounidense adoptó otras reglas electorales que sólo permiten dos mandatos, sin reconducción del presidente.

El PT es un partido tan joven como lo es la democracia brasileña. Cree, como varios ejemplos históricos ponen de manifiesto, que el ejercicio del juego democrático en cada elección permite que más líderes y más ideas innovadoras surjan. Cuando la sociedad está lista, el cambio se produce.

El Universal, México:

¿Ud. cree en un mayor acercamiento entre Brasil y México en su segundo gobierno o los dos países son rivales estratégicos en América Latina?

México y Brasil son dos grandes naciones en desarrollo que enfrentan desafíos comunes, en especial la necesidad imperiosa de luchar contra la pobreza y el hambre, reduciendo las desigualdades sociales.

Somos dos sociedades diversas, ricas y multiétnicas. Tenemos la tarea de incluir plenamente a millones de jóvenes, mujeres, negros e indígenas.

Para construir un camino de desarrollo sostenible que sea capaz de competir internacionalmente, necesitamos realizar amplias inversiones en educación, innovación e infraestructura. Necesitamos coordinarnos en nuestro hemisferio y fortalecernos a través de una cooperación más profunda.
Esta no es una tarea fácil, mucho menos en un contexto de crisis económica internacional persistente. Pero es lo que los brasileños y los mexicanos esperan que sus gobernantes hagan.

Veo, por lo tanto, una relación marcada por convergencias, no por divergencias. Veo a México y a Brasil como grandes aliados, no como rivales.

Brasil y México son también dos economías complejas y diversificadas, lo que se refleja en intensas relaciones comerciales y de inversiones. Brasil –y el MERCOSUR en su conjunto– quiere ampliar aún más el intercambio comercial con México.

Además de los negocios, los brasileños y los mexicanos tienen interés por ampliar el conocimiento mutuo, la cooperación educacional y cultural y el turismo. Le dije al presidente Peña Nieto que pretendo visitar a México en los primeros meses de mi segundo gobierno, para discutir estos y otros temas relevantes de la agenda bilateral.

El Comercio, Perú:

¿Cómo puede Ud. liderar una campaña seria anticorrupción en su país si su propio partido es el protagonista del escándalo de Petrobras, empresa de la cual Ud. fue presidente del Consejo Directivo durante los años de las denuncias?

Como dije en la respuesta al diario El Tiempo, es la Policía Federal bajo mi gobierno la que conduce las investigaciones sobre corrupción en Petrobras. Han sido esas investigaciones las que llevaron al desmantelamiento de un esquema del cual se sospecha que tenga décadas de existencia, con anterioridad a los gobiernos del PT.

Quiero resaltar que somos nosotros, mi gobierno, los que hemos liderado el proceso contra la impunidad en Brasil, poniendo fin a la era en que los ilícitos se ocultaban debajo de la alfombra. Yo misma despedí, 3 años antes de esas investigaciones, al director que confesó ante la Justicia la conformación del esquema de desviación de dinero en Petrobras.

Las investigaciones de la Policía Federal y del Ministerio Público en lo que se refiere a la implicación de políticos en el esquema delincuente no han terminado. Resalto que en cualquier partido político puede haber personas que cometan delitos.

Lo que importa es que todos los que estén implicados serán punidos.

El País, Uruguay:

Con las dificultades crecientes en las economías de Argentina y de Brasil, ¿Ud. está dispuesta a recorrer un camino de mayor apertura internacional del MERCOSUR?

El proyecto de integración comercial del MERCOSUR siempre tuvo en cuenta la apertura a otros países, bloques o regiones. Tomemos el caso de la negociación con la Unión Europea: el MERCOSUR ya tiene su propuesta lista en lo que a la Comisión Europea concierne; aun no tiene el apoyo de los Estados Miembros para presentarla.

El MERCOSUR no es, como algunas veces lo acusan, un bloque cerrado. Desde 1991, año de la creación del bloque, hemos negociado innumerables acuerdos comerciales, tanto en el marco de la ALADI como fuera de ella. Si algunas de esas negociaciones no avanzaron, no fue necesariamente culpa del MERCOSUR, como en el ejemplo de la negociación con los europeos.

Otro aspecto que cabe destacar es el hecho de que en el MERCOSUR todas las economías ganan, no solo las más grandes. En 2004, con la creación del FOCEM, el bloque estableció una cartera de proyectos que ha beneficiado especialmente a los socios menores, con un conjunto que hoy asciende a 45 proyectos en áreas como energía, infraestructura, saneamiento y vivienda, y que cuenta con un aporte comunitario de US$ 1 000 millones.

¿Cuál es su posición sobre el hecho de que Uruguay haya reclamado el derecho a celebrar acuerdos fuera del MERCOSUR?

Respuesta: Sobre el formato de las negociaciones comerciales del MERCOSUR y la posibilidad de acuerdos individuales extrabloque, se debe tener presente que, desde el principio, hubo consenso de que el bloque debería realizarlos en forma conjunta, como una manera de proteger los logros ya alcanzados en la integración intrazona, tanto en términos de preferencias arancelarias internas como de arreglos productivos.

Tal exigencia está consagrada en el artículo 1 del Tratado de Asunción. Ello no quiere decir que cuando se negocia un acuerdo no se tengan en cuenta la situación y los intereses distintos de los diferentes países miembros. La conformación de eventuales listas arancelarias del MERCOSUR se logra a través de negociaciones entre los cinco países miembros, los que tienen la facultad de elaborar sus propias listas nacionales o incluso pueden optar por no presentar ninguna lista, como Venezuela en la negociación con la Unión Europea.

El Mercosur es un bloque abierto y flexible, en el que se pueden encontrar intereses distintos y necesidades diversas.

¿La reciente sustitución del ministro de Hacienda por un técnico más centrado en el mercado traerá cambios en la orientación de la política social de su país?

El ministro Joaquim Levy tiene una larga carrera en el servicio público. Fue secretario del Tesoro en el primer gobierno de Lula y secretario de Hacienda del gobierno del Estado de Río de Janeiro. Conviví con el ministro Levy durante años y confío en su competencia para conducir el Ministerio de Hacienda en este momento.

La economía brasileña, así como todas las economías emergentes, atraviesa un momento de transición, en el cual aún sufrimos los efectos externos del lento crecimiento mundial, incluso con la reducción de los precios de las commodities. Todos sabemos que la recuperación de la crisis que tuvo comienzo hace años, en el 2008, aun es tenue. En Europa la situación es difícil; Japón atraviesa una recesión. 

China ha estado creciendo a niveles más bajos en los últimos años, y aun la recuperación en los Estados Unidos no ha mostrado toda su fuerza. Es, pues, una situación que requiere atención.

En mi segundo gobierno, seguirán teniendo prioridad el desarrollo económico, la generación de empleo, la ampliación del poder de compra de los salarios, el incentivo a la inversión y, sobre todo, la continuidad del proceso de eliminación de la pobreza y de reducción de las desigualdades.
La política social no cambiará.

El Nacional, Venezuela:

¿Es conveniente para la integración latinoamericana la existencia de tantos bloques (MERCOSUR, Alianza del Pacífico, UNASUR, Celac, Alba)? ¿Cuál es el papel del Alba, iniciativa creada por Venezuela en 2004, dentro del proceso de integración regional?

Respuesta: La coexistencia de diferentes mecanismos regionales refleja la rica diversidad sociopolítica de nuestros países, pero además comprueba el firme compromiso de todos respecto al ideal de la integración.

El concepto de integración es rico y complejo, y puede abarcar desde un sencillo acuerdo comercial hasta la integración productiva, desde la cooperación económica hasta la concertación política.

Este concepto también puede adoptar distintos formatos y contornos, con la participación de grupos de países diversos, lo que puede ser un reflejo del patrón de relación histórica entre ellos.

Desde la perspectiva brasileña, la coexistencia de tres de estos mecanismos, de los cuales formamos parte, ocurre de manera natural. 

Para nosotros, el MERCOSUR representa el mecanismo de integración más profunda, que engloba a los diferentes campos de coordinación política, económica y comercial. En cambio, UNASUR y CELAC son principalmente instancias de convergencia política entre países sudamericanos (UNASUR), además de los caribeños y centroamericanos (CELAC), lo que las hace instancias complementarias en muchos aspectos. Cabe resaltar que, en los últimos años, UNASUR ha asumido funciones importantes tanto en materia de mediación de crisis políticas en la región, como en el caso de Venezuela, como de cooperación en temas como seguridad, defensa e infraestructura.

Como tuve la oportunidad de resaltar en un discurso reciente, con ocasión de la inauguración de la nueva sede de UNASUR, en Quito, esta convivencia entre mecanismos complementarios de integración es la mayor prueba de que en nuestra región vivimos a diario una situación de creciente “unidad en la diversidad”.

O Globo, Brasil

La alianza internacional más visible en la que hoy participa Brasil son los BRICS, con países de otros continentes. ¿Por qué no avanza la integración regional?

La participación de Brasil en los BRICS, en el G20 y en otros grupos no excluye, de ninguna manera, nuestro continuo compromiso y participación en los foros de integración regional, uno de los ejes prioritarios de la inserción internacional brasileña. Desde el punto de vista de mi país, son procesos complementarios.

La integración regional ha avanzado, y mucho. El MERCOSUR avanza como instancia de integración económica, tanto comercial como productiva.

Acabo de regresar de la Cumbre de UNASUR, en Ecuador, donde inauguramos la sede de la organización y discutimos temas fundamentales, como los proyectos prioritarios de infraestructura regional.

En junio de este año, con ocasión de la reunión de los BRICS en Brasil, promovimos un productivo encuentro BRICS-UNASUR para tratar el tema del financiamiento de proyectos de integración en los países de UNASUR. Fue evidente el interés recíproco en la construcción de relaciones entre Sudamérica y los BRICS, así como la importancia de Brasil como eslabón entre estos países. Ello demuestra la relevancia de nuestra región en la arena global.

Desde el punto de vista de Sudamérica, la integración regional se ha consolidado como instrumento de preservación de la estabilidad y de la democracia en la región ―recuerden que las recientes elecciones en Colombia, Chile, Bolivia, Uruguay y Brasil se celebraron en un marco de participación popular y plena libertad de expresión.

En el ámbito de América Latina, hemos avanzado en la cooperación por medio de la CELAC.
Nuestro lema de convivencia democrática es la unidad en la diversidad y el respeto a las características de cada país.

Es más, fue justamente gracias a los procesos de integración regional que América Latina ascendió como protagonista e interlocutora en la comunidad internacional.

Durante la campaña electoral, Ud. Hizo muchas críticas a sus adversarios porque tenían como aliados a personas del sistema financiero. No obstante, el primer nombre indicado por Ud. para el nuevo ministerio proviene de un gran banco. ¿No le parece una incoherencia? ¿Qué línea pretende seguir en la política económica en su próxima gestión, más de izquierda o más de derecha? ¿El nuevo equipo tendrá efectivamente libertad para seguir un rumbo más ortodoxo?

Como respondí anteriormente, el ministro Levy fue un funcionario importante en el gobierno Lula. El que haya trabajado en un banco no le resta valía, sino más bien amplía su experiencia profesional.
El nuevo equipo económico trabajará en medidas de elevación gradual, pero estructural, del resultado primario de la Unión, para estabilizar y luego reducir la deuda bruta del sector público respecto al PIB. También seguiremos mejorando nuestra política de incremento de inversiones y de ampliación de la productividad, pues esto es lo que sostiene un crecimiento más rápido del PIB y de los salarios reales, con estabilidad macroeconómica.

Para los próximos años, nuestra prioridad es recuperar la capacidad de crecimiento de la economía, con un riguroso control de la inflación y el fortalecimiento de las cuentas públicas, para, de esta manera, asegurar el empleo y los ingresos.

Los ajustes que se realizarán, inevitables frente a la persistencia de un panorama económico internacional difícil, no se harán, sin embargo, en detrimento de los empleos y de los salarios de los brasileños, en especial de los más vulnerables, como ya ocurrió en Brasil y ocurre actualmente en otros países del mundo.

Brasil vive una crisis de corrupción en la que están implicadas compañías de construcción privadas, empresas públicas y políticos. ¿El gobierno sabrá mantenerse alejado y llevar a cabo los procesos de investigación, imputación y sanción de los implicados? ¿Brasil vive una especie de proceso "manos limpias"?

Como ya resalté en la respuesta al diario El Tiempo, Brasil no vive una crisis de corrupción. La corrupción siempre existió en Brasil. En realidad, Brasil vive un momento impar e inédito de efectivo fin de la impunidad y de combate a la corrupción. Lo que está en crisis en Brasil es la histórica impunidad.

Mi gobierno tiene el compromiso de luchar contra la corrupción y de apoyar al Ministerio Público, asegurando, por nuestra parte, que cuente con todo lo que necesite para presentar una denuncia sólida a la Justicia.

Repito: en lo que de mí dependa, no quedará piedra sobre piedra, caiga quien caiga.
Durante la campaña electoral, fui la única candidata que propuso medidas concretas contra la corrupción y la impunidad. A saber:
1.         Convertir en delito el uso de recursos extracontables en las elecciones.
2.         Juicios más rápidos, penas más severas y decomiso de los bienes de quienes se enriquecen ilícitamente en cargos públicos.
3.         Crear una nueva estructura en las cortes superiores para agilizar investigaciones y juicios a imputados que gocen de foro privilegiado.

Eso es fundamental para poner fin a la corrupción, porque la impunidad es un mal del cual se alimentan la corrupción y los delitos financieros. Vamos a enviar estas propuestas al Congreso y a intensificar la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Putin, el hombre que desafía a Occidente

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: ENCUESTA GDA PERSONAJES Y NOTICIAS 2014

En 2014, el Presidente demostró estar resuelto a llevar adelante su proyecto para Rusia. Y ni las sanciones occidentales ni la crisis económica en ciernes parecen frenar sus ímpetus. 
El presidente ruso, Vladimir Putin.
Crédito: Francisco Javier Olea.

Tamara Avetikian Bosaans
El Mercurio / Chile / GDA

El protagonista del año no necesariamente es un superhéroe al que todos admiran. Tampoco su selección equivale a la de un Premio Nobel de la Paz. El elegido de 2014, el Presidente ruso Vladimir Putin, no es ni Superman, ni Mahatma Gandhi, pero sí un hombre de una férrea voluntad que quiere devolver a su país al lugar que perdió con el fin de la Guerra Fría, sin temor de poner a prueba la solidez del sistema internacional o la voluntad de los dirigentes mundiales de oponerse a sus desafíos.

Putin no es el clásico líder carismático. Nada más distinto a Hugo Chávez, Castro o incluso Hitler. Se ríe poco, no hace bromas, es directo y algo brusco. Más bien bajo de estatura, muy erguido. Parece tener siempre puesto su chaleco antibalas, pero —al parecer— según las fotos que el Kremlin distribuye de tiempo en tiempo, no es eso, sino una musculatura trabajada a fuerza de gimnasio y actividad física. Es cinturón negro de judo, un deporte que usa la fuerza del adversario en su beneficio, y que necesita paciencia y reflexión, pero también reacciones rápidas, algo que le ha servido en política.

Según Peter Baker y Susan Glasser, autores de “Kremlin Rising: Vladimir Putin’s Russia and the end of revolution”, Putin es poco empático, y ni cuando saluda enfermos en un hospital infantil es cálido, por eso los niños no lo quieren. No es alguien que sonríe cuando habla a la multitud, ni siquiera cuando da la mano al inicio de una entrevista. No es fácil entablar una conversación de esas que muchas veces un periodista logra incluso con un personaje con quien no comparte las ideas. Por el contrario, es frío y distante, y si tiene sentido del humor, no lo muestra. Imposible verle el alma a través de sus ojos azules, como lo hizo George W. Bush.

Sin embargo, la popularidad de Vladimir ha crecido con los años, llegando a puntos increíbles del 80%, solo comparable con la de José “Pepe” Mujica. Apela al nacionalismo más feroz, al chauvinismo endémico en la sociedad rusa, y a la amenaza de un enemigo externo que pretende doblegar a la “Madre Patria”, como le gusta referirse a Rusia. Aceptó ser el sucesor de Boris Yeltsin, en diciembre de 1999, porque, según sus palabras, quería ayudar a “salvar a Rusia, para que no se desmembrara. Eso sería algo para sentirse orgulloso”. Sigue pensando que el derrumbe de la URSS es el peor desastre geopolítico del siglo XX, y probablemente que él es el único capaz de restablecer el equilibrio.

Los acontecimientos de este año demuestran que no ha perdido esa resolución para empujar a Rusia. No ha temido hacer tambalear los cimientos del sistema internacional para cumplir su meta, que no es la de resucitar la Unión Soviética, sino más bien la de recomponer el imperio ruso, ese que tenía no solo Crimea y Ucrania, sino Bielorrusia, el transcáucaso y los países musulmanes de Asia Central. Por ahora, las repúblicas Bálticas no parecen estar en su periscopio.

“El oso es el amo de la taiga (bosque boreal), y no se la cederá a nadie (...) (tampoco) se molestará en pedir permiso”, dijo en octubre en el Club Valdai, un foro organizado por Moscú para discutir sobre el rol de Rusia en el mundo. Frase clave para entender por qué no acepta que la Unión Europea sea más influyente que Rusia en Kiev, o que los georgianos quieran incorporarse a la OTAN. Parece ser más que una declaración amenazadora. Encierra la forma en cómo Putin ve la escena global y el rol de su país en ese entorno.

En el Club Valdai, Putin acusó directamente a Estados Unidos de destruir el orden y la legalidad mundiales, y de tratar de imponer —como ganador de la Guerra Fría, sin tratados— un mundo conveniente a sus necesidades e intereses. Se quejó de que EE.UU. interviene en todo el mundo, impunemente, y no permite que Rusia haga lo mismo. “Este periodo de dominio unipolar ha demostrado convincentemente que tener un solo centro de poder no hace que los procesos globales sean manejables”. Para Putin, la hegemonía norteamericana demostró “incapacidad para luchar contra los verdaderos peligros como los conflictos regionales, el terrorismo, el narcotráfico o el fanatismo religioso”.

Visto así el papel de EE.UU., Putin justifica cualquier acción de Rusia en el exterior, especialmente en su entorno inmediato, pero también en Siria o Irán. Y, habiendo roto innumerables veces las reglas, plantea que para evitar “la expansión del caos global”, es necesario un orden global en el que prime el derecho internacional, y las normas instauradas tras la Segunda Guerra “con nuevo contenido”.

Si Putin es el personaje del año, es porque no se amilana ante la oposición de todos, no le asustan las sanciones que le impusieron tras la crisis de Crimea y Ucrania, ni le teme al desastre económico que puede sufrir Rusia con la fuerte caída del precio del petróleo, que ya se ha notado con el colapso del rublo.

Cuando Yeltsin cedió su cargo al ex agente del KGB, dijo que “el siglo debía comenzar con una era política nueva, la era de Putin”. Ahora, la pregunta es por cuánto tiempo más podrá mantener firme su posición ante Occidente.

En la Argentina, una dura batalla electoral en 2015

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: ENCUESTA GDA PERSONAJES Y NOTICIAS 2014

Mariano de Vedia
La Nación/Argentina/GDA

Una dura batalla se espera para dirimir la sucesión presidencial en las elecciones que se harán el 25 de octubre de 2015 en la Argentina, luego de 12 años de kirchnerismo en el poder. Sin posibilidades de reelección, la presidenta Cristina Kirchner aspira a bendecir al candidato del Frente para la Victoria (FPV), la nueva versión del peronismo creada por Néstor Kirchner en 2003, y a blindar su figura para evitar una eventual rendición de cuentas ante la Justicia. 

El oficialismo competirá con una oposición que se perfila fragmentada, aunque dos fuerzas principales asoman en los principales sondeos: el Frente Renovador, liderado por Sergio Massa (peronismo disidente) y el Pro, de Mauricio Macri, que gobierna la ciudad de Buenos Aires desde hace siete años. Un paso atrás está el Frente Amplio-UNEN, la alianza de centroizquierda que definirá su candidato presidencial entre el socialista Hermes Binner, los radicales Julio Cobos y Ernesto Sanz y el senador y cineasta Fernando “Pino” Solanas (Proyecto Sur).

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, concentra las mayores posibilidades de ser ungido como el candidato del FPV, aunque le han salido al ruedo postulantes con algún respaldo en sectores de la Casa Rosada, como el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri; los ministros del Interior, Florencio Randazzo, y de Defensa, Agustín Rossi, y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Todos definirán su suerte en las elecciones primarias, abiertas y obligatorias (PASO), programas para el 9 de agosto en todo el país. Además de las candidaturas presidenciales se definirán allí las listas que competirán para los cargos legislativos.

Alineado con el eje predominante en la Unasur, el bloque regional que sustenta sus políticas en el fuerte intervencionismo estatal y la proclamada inclusión social, el gobierno de Cristina Kirchner llega a la elección de 2015 golpeado por escándalos de corrupción y funcionarios citados por la Justicia, especialmente el vicepresidente Amado Boudou, procesado en dos causas judiciales. 

El oficialismo fue derrotado en las últimas elecciones legislativas, en 2013, pese a lo cual la Presidenta mantuvo su estilo confrontativo, con fuertes llamados a sus candidatos a alinearse con el modelo, orientado más a buscar acuerdos con Rusia y China, distanciándose de Estados Unidos y Europa. Enfrascado, además, en una fuerte disputa con los holdouts, en los tribunales norteamericanos, el kirchnerismo pone en juego en las elecciones su mayoría en las dos cámaras del Congreso. 

De aquí a las elecciones de octubre –con una escala intermedia en las primarias abiertas de agosto- queda un largo camino por recorrer. Según el analista político Joaquín Morales Solá, el “cristinismo”, que reúne a las expresiones del kirchnerismo más incondicionales a la Presidenta, tiene “una admirable habilidad” para complicar la vida del resto de los sectores políticos, “pero es incapaz de resolver ninguno de los problemas que afligen a la sociedad. Ni la economía ni la inseguridad. Ni, mucho menos, la catástrofe política y social del narcotráfico”.

Más de 30 millones de personas votarán, así, en agosto y en octubre, para elegir a los futuros presidente y vicepresidente de la República, con mandato por cuatro años, además de 24 senadores nacionales –se renueva un tercio de la Cámara alta- y 130 diputados nacionales, la mitad de la Cámara baja. Si bien Scioli, Massa y Macri encabezan las encuestas, ninguno tiene asegurado el triunfo en la primera vuelta, para lo que se requiere lograr el 45% de los votos, o el 40%, con una distancia de por lo menos el 10% respecto del segundo. El eventual ballotage está previsto para el 22 de noviembre.

A lo largo del año también se elegirán gobernadores en 22 de las 24 provincias, de las cuales 18 son gobernadas por el FPV y sus aliados .Sólo Corrientes y Santiago del Estero no elegirán sus autoridades provinciales en 2015.

Estados Unidos y China hacen contrición y ahora lideran compromisos para mitigar el cambio climático

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: ENCUESTA GDA PERSONAJES Y NOTICIAS 2014

Javier Silva Herrera
El Tiempo/Colombia/GDA 

Uno de los anuncios más gratos, optimistas y a la vez históricos de este año, frente a lo que puede llegar a ser el combate decisivo de la humanidad frente al cambio climático, lo hicieron los gobiernos de China y Estados Unidos en junio pasado.

De un lado, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anunció que, para el 2025, el país más poderoso del mundo intentará reducir entre un 26 y el 28 por ciento las emisiones de dióxido de carbono, con respecto a los niveles que se producían y lanzaban a la atmósfera en el 2005. La propuesta está sujeta a que los 52 estados de la unión presenten planes hasta el 2017, en los que demuestren cómo cumplirían este objetivo, principalmente para cambiar la producción de electricidad con alternativas renovables, dejando a un lado, y poco a poco, el uso del carbón. 

Por su parte, China quiso ir más allá. Según voceros gubernamentales, la nación más poblada del mundo limitará a cero el crecimiento de su contaminación para el 2030. Ese mismo año, además, generará al menos un 20 por ciento de su energía con alternativas renovables como la eólica o la solar.

Como entre las dos naciones emiten casi la mitad de los gases de efecto invernadero del globo, según lo explica el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU (IPCC) el anuncio, oficializado en noviembre durante la cumbre Asia-Pacífico celebrada en Beijing, adquiere una comprensiva trascendencia .

"El diablo se esconde muchas veces entre los números", como lo explica el analista colombiano de la Universidad del Rosario y experto en cambio climático, Manuel Guzmán Hennessey, al analizar esta decisión. Según él, poner el año 2005 como referencia para bajar la contaminación no es justo, en el caso de Estados Unidos. No solo porque en ese momento era de 7 mil gigatoneladas y al proponer reducirla en un 28 por ciento es como regresar a los compromisos de 1992. Sino porque esas metas podrían ser mucho mayores. 

"La proposición china tampoco es ambiciosa, ya que en 2030 este país generará el triple de las emisiones actuales, de manera que anunciar hoy que producirá un 20 por ciento de su energía con renovables, el intento termina siendo menor, decepcionante y poco impactante", dice Guzmán Hennessey. 

Sin embargo, y a pesar del escepticismo que muchos ven frente a sus propuestas, en ambos casos, y así sean planes en ejecución y muestren una buena dosis de eventualidad (principalmente en el caso estadounidense, ya que estas sobrevivirán solo si el sucesor de Obama resulta ser otro demócrata), al menos plantean un giro optimista, de cara al reto de domar un clima asentado en la hostilidad. 

Los dos países más poderosos comienzan a darle ejemplo al mundo con pactos llamativos. Insensatos en otras épocas, cuando se negaban a firmar cualquier compromiso (el Congreso de Estados Unidos nunca ratificó el Protocolo de Kioto, por ejemplo) y destacados por su indiferencia ante un fenómeno climático sin objeciones, según la comunidad científica, ahora son naciones que lanzan planes de mitigación con los que, además, envían dos mensajes claros. 

"De un lado, que las negociaciones internacionales sobre cambio climático, que lidera la Organización de las Naciones Unidas y que buscan que se firme un acuerdo global definitivo contra este fenómeno en París (Francia), en el 2015 –para que entre a regir en el 2020 y el aumento de la temperatura promedio de la Tierra no supere los dos grados– podrían comenzar a ver resultados concretos y un puerto seguro, esto después de las múltiples tormentas, fracasos y decepciones que se tomaron las reuniones anuales de Copenhague (Dinamarca), Cancún (México), Durban (Sudáfrica), Doha (Catar) y Varsovia (Polonia), por nombrar las más recientes", dice Mauro Fernández, coordinador de la campaña de clima y energía de Greenpeace.

Y por otro lado, dan señales de que si por alguna razón ese consenso global no se logra, una buena vía será la aplicación de esfuerzos individuales, o al menos regionales, para que, como en un efecto dominó, las buenas intenciones se reproduzcan para encarar los niveles del mar más elevados o las ya frecuentes lluvias desatadas. "Porque el hecho de que China, que hoy lidera el ranking de emisiones contaminantes; y Estados Unidos, el segundo mayor emisor de dióxido de carbono a la atmósfera (y donde una cuarta parte de la población cree que el cambio climático no es real, según la Universidad de Yale) se muevan a ser más ‘verdes’, debe impulsar a más de un Estado a seguir el ejemplo", agregó por su parte Ricardo Lozano, exdirector del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (ideam).

Lo que sí llama la atención es que el reciente acuerdo de la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas que terminó el sábado en Lima, la capital peruana (COP 20), parece haber sido construido para complacer a ambas potencias: porque ‘La llamada a la acción de Lima’, como fue bautizado el texto aprobado, definió que para el primero de octubre del próximo año todos los países deberán presentar compromisos de reducción de gases invernadero "cuantificables  y ambiciosos", que sean a su vez la base del acuerdo parisino. Pareciera que Estados Unidos y China se sabían las preguntas del 'examen limeño' y se anticiparon a responderlo, o presionaron para que los compromisos adquiridos, entre otras cosas de afán y dejando por fuera muchos temas sensibles, se ajustaran a sus pretensiones. En todo caso, la humanidad queda a la espera de que estos propósitos sean sólo la base y no el techo de sus acciones conjuntas. 

La amenaza terrorista del Estado Islámico

ESPECIAL DE FIN DE AÑO: ENCUESTA GDA PERSONAJES Y NOTICIAS 2014

Eduardo Mora Tavares
El Universal/México/GDA

El movimiento militar sunita Estado Islámico (EI), que ha tenido un impacto desestabilizador en Medio Oriente, amenaza con tras-nacionalizarse aún más en 2015, ya que tiene el potencial para redibujar el mapa regional, con la posible desaparición de Siria y de Irak como los conocemos, estima la doctora Camila Pastor de María Campos, especialista mexicana en asuntos de Medio Oriente.
El EI “preocupa a la región pues el surgimiento de una administración radical, acusada ya de enormes abusos y violencias, amenaza con transnacionalizarse, aún más en un momento en el que las administraciones centrales han sido y son cuestionadas por movimientos de protesta que se han llevado a cabo desde el 2011”, de acuerdo con Pastor, profesora-investigadora de la División de Historia del  Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
“Este panorama es complicado por los enfrentamientos entre el EI y los varios movimientos nacionalistas kurdos contra los que combaten, compitiendo por el control de los mismos territorios en el sur de Turquía, norte de Irak y Siria”, explicó Pastor al ser consultada por EL UNIVERSAL.
Además, de acuerdo con la especialista, el EI --un movimiento militar que busca controlar un territorio y administrarlo según una interpretación particular de la tradición jurídica islámica sunita--, considera que los Estados históricamente defensores de esa rama del Islam, como Arabia Saudita, no lo hacen de manera adecuada y por lo mismo se constituye en una amenaza para ellos también”.
Para Pastor, hay varios escenarios posibles para el EI en 2015. “La opinión de expertos coincide en que siendo una amenaza para todos los Estados establecidos de la región y dado el interés de Estados Unidos en contener al movimiento, el despliegue militar coordinado y la retirada de apoyo económico y militar a los insurgentes en Siria lograrán contener al movimiento”, argumenta. Hace notar la importancia dela no afiliación de la mayoría de la población regional, pues “facilita el éxito de las campañas de contención”. Debido a que Turquía “no participa de la campaña contra el EI, es posible que los combatientes se replieguen hacia el sur de Turquía y que el movimiento siga operando en ese espacio reducido”.

Brutalidad en video

La decapitación de los periodistas estadounidense James Foley (19 de agosto) y Steven Sotloff (2 de septiembre) por parte del EI, colocada en YouTube, mostró al mundo la brutalidad y crueldad de la nueva organización terrorista de Medio Oriente, descrita por EU y el Reino Unido, como una amenaza mayor que la de Al-Qaeda, el grupo responsable de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
El EI o grupos asociados asesinaron este año, mediante el mismo método bestial, a otro estadounidense, dos cooperantes británicos, varios soldados libaneses, decenas de civiles y militares sirios, kurdos, un ciudadano francés y decenas de afganos. Las atrocidades del EI, que incluyen también secuestros, tortura, esclavización y ataques sexuales contra grupos como los yazidíes, cristianos o turcomanos, han sido condenadas por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, como crímenes contra la humanidad. Condenas similares fueron hechas por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
Encabezado por el iraquí Abu Bakr al-Baghdadi, que se unió a la resistencia contra la invasión estadounidense de Irak en 2003, el EI cuenta con 50 mil combatientes en Siria y 30 mil en Irak, mil de ellos extranjeros venidos de Europa y EU, para sumarse a su lucha por establecer un califato, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres. En el pasado, Baghdadi, por quien EU ofrece una recompensa de 10 millones de dólares, intentó infructuosamente unir su grupo con la rama de Al-Qaeda que opera en Siria, el Frente Al-Nusra. Además, desafió al líder de Al-Qaeda y heredero de Osama bin Laden, el teólogo islámico egipcio Ayman al-Zawahiri, quien le había reclamado concentrar sus operaciones armadas en Irak y dejar Siria para Al-Nusra.
Pastor destaca que el EI “no se parece tanto a Al-Qaeda, que es una organización que funciona a base de células de combate, sino al Talibán, que efectivamente controló población y territorio, formando un gobierno”.
El EI es una de las consecuencias de la guerra que derrocó al dictador iraquí Saddam Hussein (2003). Aunque allí no operaba Al-Qaeda, como argumentaba la administración de George W. Bush para justificar, entre otras razones, la ofensiva estadounidense y aliada contra ese país árabe, la destrucción del régimen secular iraquí dio paso a una resistencia armada que llevó a la creación de Al-Qaeda en Irak (AQI), de donde proviene el EI. Nuevos grupos terroristas buscaron desde entonces resistir la ocupación estadounidense que se prolongó hasta diciembre de 2011.
“El EI nace de la reorganización sectaria de Irak en 2003. Con la intervención estadounidense en Irak que derroca el gobierno del partido Baath encabezado por Saddam Hussein, una política de reconstrucción que fragmenta a la población en términos sectarios desplaza el frágil equilibrio que había construido el Estado iraquí. El EI es una protesta por parte de poblaciones sunitas que rechazan una reconfiguración regional que los margina”, detalla Pastor.
La situación regional se agravó cuando empezó la guerra civil siria y comenzaron a organizarse milicias que luchan contra el Estado laico del Baath, encabezado por Bashar al-Assad. Esta oposición recibió apoyo de algunos de los Estados del Golfo y de EU, ante la protección internacional que dieron al gobierno de Al-Assad China, Rusia, Irán y que impidió una intervención militar como la que vivió Libia.

Un grupo bien organizado

Aunque existen controversias sobre el territorio que realmente controla el EI, ya que diferentes medios presentan mapas distintos de su dominio, según el análisis de Katahy Gilsinan (The Atlantic, agosto de 2014), el avance del grupo yihadista quita el sueño a EU y sus aliados.  El Pentágono asegura que el EI es un grupo “bien organizado, sofisticado y bien financiado”. Para ello, el EI recurre a actividades ilícitas como la extorsión, el secuestro, cobro de rescates, venta de antigüedades robadas y el contrabando. En 2012, el grupo yihadista tomó el control de campos petroleros en Siria, y vende el crudo a precios de descuento, según el libro The Islamic State of Irak and Syria, de Charles River Editors (julio de 2014).

“Conocido como también como Al-Qaeda en Irak (AQI), Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL), el EI ha tenido frecuentes cambios de nombre, pero estos no han sido sólo cosméticos: representan las múltiples transformaciones que el grupo ha experimentado y simbolizan su flexibilidad y adaptabilidad, lo que no sólo le ha permitido sobrevivir por más de una década, sino incluso florecer como uno de los grupos más influyentes en la región”, señala esa obra.

Por otra parte, el EI también ha mostrado su destreza en el manejo de las redes sociales para propagar sus ideas, reclutar militantes entre los musulmanes que viven en países occidentales, con mensajes multilingües, e intimidar a sus enemigos, así como para mostrar sus logros militares, según reportó The New York Times el 30 de agosto pasado.


El EI resulta así, de acuerdo con la percepción de Occidente, un nuevo jinete apocalíptico. El EI “va más allá de todo lo que hemos visto”, advirtió el entonces secretario de Defensa de EU, Chuck Hagel, el 21 de agosto, dos días después de la muerte de Foley. El secretario de Estado de EU, John Kerry, advirtió luego en un artículo en The New York Times (29 de agosto) que si no se controla a los extremistas del EI serán un “peligro” para una región estratégica que incluye a Jordania, Líbano, Turquía e Israel. Por ello, en la cumbre de la OTAN en Gales en septiembre pasado, se acordó una coalición internacional para destruirla.