Encabezado

diciembre 20, 2015

Entrevista a Leopoldo López, Personaje Latinoamericano 2015 del GDA

“Es un error enfrentar la violencia del Estado con el silencio”

El líder opositor considera que la resistencia al cambio no está en el pueblo venezolano, ni siquiera en los militantes del partido oficialista, sino en una élite que gobierna sin escrúpulos y al margen de la Constitución con el propósito prioritario de mantenerse en el poder.

Desde la prisión militar de Ramo Verde, donde ha permanecido 669 días aislado, señala que los resultados de las elecciones parlamentarias venezolanas, sumados al triunfo de Mauricio Macri en Argentina abren un período de cambios en América Latina.

EDGAR LÓPEZ
El Nacional/Venezuela/GDA

Francisco Olea - El Mercurio/Chile/GDA
“Ese día, luego de dos semanas luchando y exigiendo mi derecho a votar, pude hacerlo en horas de la tarde. Pese al aislamiento al que estoy sometido, esa misma noche pude enterarme de los resultados, y no pudo ser de mejor manera: estaba en mi celda cuando de pronto escucho a cientos de personas que viven cerca de la cárcel gritando ‘¡si se puede, si se puede!’. Y me sorprendió mucho cuando, en medio de la celebración, pude escuchar ‘¡Leopoldo amigo, el pueblo está contigo!’”. Lo primero que me vino a la mente fueron las poderosas palabras de arranque de nuestro himno: ¡Gloria al bravo pueblo¡ y no pude contener la enorme emoción, muy parecida a la que tuve el día que recibí la noticia de que se habían fijado la fecha de las elecciones luego de que, junto a mi hermano Daniel Ceballos y más de 100 jóvenes en todo el país, hicimos una huelga de hambre de casi 30 días para exigirlas.
Lograr responder a las preguntas del Grupo de Diarios América sobre la coyuntura política económica y social de Venezuela y las posibilidades de cambio que se abren con el triunfo opositor en las elecciones del 6 de diciembre, es otra victoria que Leopoldo López comparte con sus familiares y abogados frente a los esfuerzos del gobierno para silenciarlo y aniquilarlo políticamente. Todos sus movimientos están vigilados segundo a segundo, las pocas personas que pueden visitarlo (madre, hermanas, esposa, hijos y abogados) son sometidas a rigurosas y a veces humillantes requisas a la entrada y a salida de la prisión militar de Ramo Verde, y tiene prohibido comunicarse directamente con los medios de comunicación social.  Existe el riesgo de que conceder esta entrevista le cueste algún castigo a la entera discreción de sus carceleros, porque hasta excrementos han lanzado a su celda.
Sin embargo, ningún otro proceso judicial ha llamado la atención nacional e internacional tanto y tan sostenidamente como el de López. Desde organismos de protección de derechos humanos, encabezados por las más altas instancias de la ONU y la OEA, hasta presidentes y ex presidentes tan diversos ideológicamente como Barack Obama y José Mujica, así como el papa Francisco, han abogado por la libertad del preso político más emblemático del país, condenado a 13 años, 9 meses y 7 días de prisión por “usar el arte de la palabra”, se indica textualmente en el fallo de la jueza Susana Barreiros. Y quizás sea el preso político más importante de América Latina, pues los 10 principales periódicos de la región, aglutinados en el GDA, lo escogieron como el Personaje Latinoamericano del Año.
López, que hoy [20 de diciembre] cumple 669 días preso, ha superado el encierro y un juicio a puertas cerradas para promover el debate sobre las deficiencias democráticas en Venezuela y las transformaciones institucionales que adquieren mayor viabilidad luego de los comicios del 6 de diciembre. En su opinión, la transformación necesaria e impostergable no se limita a la alternancia en la conducción del Estado, sino que debe orientarse a garantizar la plena vigencia de los derechos consagrados en la Constitución sin exclusión alguna.

—¿Cómo durmió el 6 de diciembre?
Esa noche me acosté más comprometido que nunca con la lucha democrática. Me dije: ha valido la pena, vale la pena cualquier sacrificio por la libertad de nuestro pueblo. Pensé en el sufrimiento que han tenido que pasar los venezolanos por culpa de un modelo equivocado, importado, que no se parece en nada a nosotros y que ha tratado de ser impuesto por la fuerza. Reflexioné mucho acerca de los venezolanos que en el pasado confiaron en ese proyecto y, defraudados, apuestan por un cambio. Es una obligación de la toda la Unidad comunicarles y hacerlos sentir que ese triunfo es de ellos, para ellos y por ellos. Al día siguiente ya pude enterarme por medio de mi abogado, de los detalles y de la magnitud de la victoria. Fue un plebiscito. No entre opositores y oficialistas, no. Un plebiscito entre todo un pueblo unido y una élite corrupta, ineficiente y antidemocrática encabezada por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Ese domingo los venezolanos escribimos un nuevo capítulo glorioso en nuestra historia al doblegar a una dictadura a través de los votos. El pueblo, consciente de toda su fuerza, se expresó por el cambio deforma arrolladora y no solo votó, defendió su voto hasta el final. Los venezolanos le pusimos la mano en el pecho a una elite que ha buscado hacernos creer que un país distinto no es posible y demostramos que es posible.

—Solo ha cambiado el Legislativo. El resto de los poderes públicos sigue controlado por el oficialismo.
Haber ganado representa la conquista para la lucha democrática de una institución fundamental y representa un debilitamiento de la dictadura, en la búsqueda de su quiebre definitivo. Pero también queda claro que para que Venezuela cambie definitivamente debemos recuperar todas las instituciones. Hoy el TSJ nombrado inconstitucionalmente y que se pretende "renovar" entre gallos y madrugadas para incorporar más incondicionales al régimen antes de que se instale la nueva Asamblea, sigue secuestrado, imposibilitando que haya verdadera justicia en Venezuela. El Defensor del Pueblo solo defiende a la dictadura. La Fiscal General de la República protege a los poderosos y en Venezuela las víctimas que se atreven a denunciar son los que terminan acusados y encarcelados. La Contraloría General de la República solo funciona en épocas electorales para inhabilitar a todo el que piensa distinto, mientras de forma cómplice observa el mayor robo y saqueo que se ha hecho al pueblo venezolano en su historia. El CNE nuevamente jugó un triste papel en este proceso electoral, permitiendo la campaña más abusiva de la historia y extendió de manera ilegal la votación el domingo en un acto desesperado de la dictadura. Con la victoria popular del 6-D, la dictadura está debilitada sí, pero aún mantiene secuestrados a los otros poderes del Estado, y como ya anunció Maduro los usará para desconocer la voluntad del pueblo. Estoy seguro que nuestros diputados de la Unidad se mantendrán firmes y harán respetar la voluntad popular y que debemos manejar la victoria con humildad y serenidad, pero al ver la reacción que ha tenido Maduro y Cabello frente queda aún más claro que no podemos detenernos ni un instante en conseguir el cambio definitivo que tanto demanda nuestro pueblo. La dictadura está debilitada, pero aún vivimos en ella y nuestro pueblo votó para cambiar un sistema que lo oprime, que lo humilla y que imposibilita que pueda encontrar las soluciones a sus problemas más sentidos. La dictadura está debilitada y es nuestro deber no darle respiro. Si Maduro y el resto de las cabezas de los poderes secuestrados por una élite corrupta y antidemocrática torpedean el cambio, pues hay que cambiarlos.

—¿Cuáles son las tareas prioritarias de la nueva legislatura?
Estoy convencido que la nueva Asamblea Nacional no sólo tiene como tarea dictar leyes democráticas, pues tiene el compromiso histórico de impulsar el cambio político que tanto anhela nuestro pueblo. Estamos obligados al reimpulso económico y a establecer una nueva agenda social para todos los venezolanos. Hay que ser responsable con nuestro pueblo, hablándole con la verdad. No habrá solución a los problemas que sufrimos sin que antes hayamos podido lograr el cambio político de la cúpula corrupta que hoy usurpa el poder. ¿Acaso es posible reactivar la producción y por tanto vencer la escasez y la inflación, dos grandes sufrimientos de nuestro pueblo, mientras continúe en el poder un régimen que frente a la paliza electoral usa como argumento principal para explicar su derrota, una ficticia "guerra económica"? ¿Es posible solucionar la inseguridad mientras continúe en el poder una dictadura que no es solo cómplice de la delincuencia sino que mantiene secuestrado el poder judicial y por tanto la esperanza de que exista justicia y no reine la impunidad? Hay que salir por la vía constitucional de este desastre lo más pronto posible. Frente a las inmensas injusticias que hoy sufre el pueblo venezolano, no hay espacio para el cálculo político ni para las conveniencias personales. Ante las injusticias, los atropellos y las violaciones a los derechos se reacciona. A las injusticias se les combate. A las injusticias se les planta la cara con decisión, sin miramientos ni recelos. Yo he decidió enfrentar a esta dictadura en todos los terrenos, tanto en la calle protestando legítimamente, en lo electoral y en lo moral y estoy convencido de que vale la pena. Se trata de reaccionar frente a la urgencia, ¿es que la situación del país, la destrucción del país, el sufrimiento de nuestro pueblo, no lo amerita? Venezuela se cae a pedazos ante nuestros ojos. ¿Cómo le decimos a los venezolanas que viven angustiados las calles con el temor de perder su vidas que debemos esperar hasta año 2019 para cambiar este sistema?, ¿qué le decimos a los venezolanos que hacen colas todos los días y cuya situación económica empeora al mismo tiempo? Cómo hemos dicho insistentemente: allí están los mecanismos constitucionales. Ratificó el compromiso con mis compañeros de la Unidad para que tal como acordamos en julio de 2015, demos una discusión profunda sobre cual mecanismo activar para lograr el cambio político: si es el revocatorio, la enmienda, la renuncia o la constituyente.

—¿Cómo recibe el reconocimiento del GDA?
—Con sorpresa, porque no me lo esperaba. Con agradecimiento a quienes nos seleccionaron, porque no se trata solo de mi persona sino de una causa, la causa de la libertad y la democracia para Venezuela, que hoy abrazamos millones de venezolanos y en especial los que hemos sido perseguidos, atropellados y encarcelados. Y con responsabilidad, porque nos queda un camino por recorrer que debemos visualizar y materializar con un alto nivel de compromiso. El apoyo internacional y los pronunciamientos que nuestra causa ha recibido de los más amplios sectores, que incluyen organizaciones mundiales, regionales, gobiernos, parlamentos, organismos no gubernamentales, activistas, artistas y personalidades, han permitido que se levante el velo de oscuridad y se disipe cierta confusión sobre lo que ocurre en Venezuela. Ello ha hecho posible que se perciba con nitidez que el problema en lo social, lo económico y lo político tiene un mismo origen: la instalación de un sistema de gobierno autoritario, antidemocrático, corrupto, ineficaz y represor que persigue como único objetivo mantenerse en el poder para beneficiar a una pequeña élite que se ha enriquecido de manera exorbitante y ha dejado al resto del país, a las grandes mayorías, a la deriva en una crisis sin precedentes en Venezuela, la cual se manifiesta en una incontrolable escasez de alimentos y medicinas, la mayor inflación del mundo, los más altos índices de violencia del planeta y el colapso de los servicios públicos. El país ha debido disfrutar de altos niveles de bienestar general, puesto que acabamos de salir del ciclo de 10 años de mayores ingresos a la nación como consecuencia del boom petrolero por altos precios del crudo. Esta nueva percepción de la realidad venezolana por la comunidad internacional será fundamental para el proceso de transición hacia una Venezuela libre y democrática, transición que ha comenzado de manera definitiva el 6 de diciembre con las elecciones parlamentarias y el respaldo democrático y pacífico a un cambio profundo.

­—En el panorama que describe ¿qué papel le atribuye a los medios de comunicación?
—Es necesario recordar que en nuestro país el régimen ha utilizado un alicate de asfixia a la libertad de expresión: una tenaza es el control y los abundantes medios del Estado y la otra la autocensura y la compra de medios privados por “dueños desconocidos”, con capitales de dudosa procedencia. Hay que reconocer las excepciones que han marcado distancia con la línea oficial y que representan un dique de resistencia democrática. En ese sentido, destaco la labor de El Nacional, El Nuevo País, Tal Cual, La Patilla, así como de CNN, NTN24 y ABC. También debo destacar y reconocer la labor de periodistas independientes que no han callado su voz y se manifiestan mediante las redes sociales y nuevas tecnologías. La atención prestada al caso venezolano por medios internacionales ha sido muy importante para la audiencia mundial y también para los venezolanos que muchas veces encuentran más información sobre la problemática nacional en estos medios que en los locales.

—¿Cómo debe afrontar el liderazgo político y la sociedad civil la violencia promovida desde el gobierno?
—Enfrentar la violencia del régimen en todas sus manifestaciones, física, institucional y comunicacional, comienza por exponerla, por denunciarla en toda su dimensión. Es un error enfrentar la violencia del Estado con el silencio, por eso hay que denunciarla ante todas las instancias nacionales e internacionales. A pesar de que la denuncia formal ante instancias nacionales pareciera ser un esfuerzo en vano, por el secuestro y la impunidad de las instituciones, es necesario hacerlo para que quede registro de quiénes son los promotores de la violencia. Es importante desenmascarar a los violentos con coraje, superando el miedo y construyendo amplias redes de solidaridad con las víctimas. Por otra parte, y es algo en lo que he insistido, no debemos caer en provocaciones respondiendo a la violencia con violencia, pero tampoco con pasividad y sumisión. Por eso los métodos de la lucha no violenta tienen tanta vigencia en la Venezuela de hoy. Debemos continuar y profundizar la organización de la protesta pacífica, que representa una herramienta válida de lucha democrática y constituye un derecho constitucional y universal. Yo estoy preso y condenado ilegalmente a 14 años de prisión por haber denunciado la violencia del Estado y a la élite que gobierna como antidemocrática, corrupta, represora y con presuntos vínculos con el narcotráfico. Preso por denunciar y promover la protesta pacífica, popular y constitucional en contra de la élite gobernante responsable de las graves calamidades que hoy sufrimos los venezolanos. Estoy preso, pero jamás arrepentido de haber denunciado a los responsables de la crisis, y de promover el cambio popular, democrático y constitucional para Venezuela.

—¿Por qué la oposición venezolana, más allá de la MUD, no ha podido unirse en un solo bloque?
—Con respecto a la unidad democrática debemos reconocer que se ha avanzado, pero que queda camino por recorrer. En mi opinión, la unidad más sólida, amplia e incluyente la lograremos mediante la ejecución del acuerdo firmado por la Mesa de la Unidad en julio, en el que todos nos comprometimos a que en los próximos procesos todas las candidaturas serán seleccionadas por primarias de base, con la participación de todos, una unidad construida de abajo hacia arriba. Vinculado con este proceso, estoy convencido de la importancia de democratizar la estructura de los partidos políticos. Un partido que promueva la democracia debe practicarla a todos los niveles de su organización interna.

—¿Cuál debe ser la estrategia de la oposición para vencer la resistencia de la dirigencia del chavismo a perder el poder?
—Lo primero es identificar dónde está la resistencia. La resistencia al cambio no está en el pueblo, ni siquiera en los que votan por el PSUV, la resistencia al cambio está en su pequeña pero poderosa élite, que ha secuestrado la democracia venezolana mediante el control abusivo, cómplice y contrario a la Constitución de todos los poderes públicos. Segundo: comunicar con serenidad y aplomo a todos los venezolanos que el cambio que proponemos será en beneficio de las grandes mayorías y que se llevará adelante con respeto a la Constitución y a la convivencia democrática. Tercero: presentar de manera clara y sencilla la ruta constitucional para el cambio. Y cuarto: dar señales muy claras a los que todavía apoyan al régimen de que perder no es el fin del mundo, que es normal que en democracia se gane y se pierda, que luego de 16 años en el poder y por aclamación popular toca un cambio para Venezuela.

 —¿Qué consecuencias pueden tener para el gobierno de Nicolás Maduro los supuestos vínculos con el narcotráfico de altos funcionarios y de familiares?
—Lo primero que debe ocurrir es una explicación de Maduro. El silencio que ha mantenido hasta ahora solo abona su presunta complicidad con el narcotráfico. De ser cierto que los más altos niveles del régimen amparan el narcotráfico, lo político y moralmente correcto sería que Maduro renunciara o al menos se separara del cargo, y que se inicie una investigación sobre estos hechos. De no hacerlo por iniciativa propia, corresponderá a la Asamblea Nacional comenzar un proceso con la finalidad de investigar y desmantelar las redes de corrupción y narcotráfico que han penetrado el Estado venezolano al más alto nivel. Hace 22 años Carlos Andrés Pérez fue obligado a someterse a juicio y a abandonar la Presidencia por una investigación judicial relacionada con el destino de una partida secreta utilizada en apoyo a la seguridad de Violeta Chamorro en Nicaragua. Los delitos a los que estaría vinculado Maduro y su élite de gobierno son infinitamente más graves, razón por la cual debe renunciar y someterse a una investigación sobre su presunta responsabilidad ante hechos de corrupción y narcotráfico.

 —¿Cómo imagina la transición política en Venezuela en términos de mecanismos y plazos?
—El primer paso que debemos dar es consolidar el compromiso del liderazgo opositor en cuanto a que Maduro debe salir antes de 2019 y que para lograrlo existen mecanismos constitucionales que podrán ser aplicados de acuerdo con las circunstancias. El mensaje de cambio expresado en la votación del 6 de diciembre debe convertirse en mandato popular para el liderazgo político. Si los venezolanos mayoritariamente piden cambio, le tocará al liderazgo definir una ruta pacífica, constitucional y oportuna para lograrlo. Dependiendo de las circunstancias se tendrá que asumir una de las alternativas de cambio en los poderes públicos: adelanto de elecciones, referéndum revocatorio o la convocatoria a una asamblea constituyente. Una vez definida la ruta constitucional para el cambio político, será necesario trabajar en paralelo y de forma simultánea en dos terrenos: el institucional, mediante la Asamblea Nacional, y el político-social para lograr un gran acuerdo nacional sobre los temas más importantes. Este proceso de acuerdo nacional debe incluir al menos cinco grandes temas: 1.- convivencia democrática: composición de los poderes públicos, reelección y fortalecimiento de la federación; 2.- de la crisis al bienestar social: los cambios en el modelo económico que permitan erradicar la escasez, la inflación y el desempleo, teniendo como prioridad el fortalecimiento de las capacidades de producción nacional; 3.- seguridad ciudadana: fortalecimiento de los cuerpos de seguridad y disminución de la impunidad como prioridades; 4.- democratización del petróleo: cómo aprovechar al máximo y de manera más democrática la fortaleza de tener las más grandes reservas de petróleo del mundo, y 5.- soberanía y convivencia cívico-militar. Con respecto a la transición política, estamos en la obligación de trabajar de manera simultánea el cómo (las vías constitucionales) y el para qué (el destino, la orientación) del cambio. Sobre los plazos, en julio la Mesa de la Unidad Democrática firmó un acuerdo en el que nos comprometimos a consolidar este proceso de cambio durante los primeros seis meses de 2016.

—¿Qué hará usted desde la cárcel para llevar adelante el cambio político que propone?
—No dejaré de comunicar mi opinión y de buscar el mayor nivel de entendimiento entre el liderazgo político y el pueblo venezolano para avanzar en un camino constitucional y democrático hacia el cambio que merecemos los venezolanos.

—¿Cuál cree que será el impacto para América Latina de la victoria de Mauricio Macri en Argentina?
—La victoria de Macri abre una nueva etapa para las relaciones y la integración de los países de América Latina. Una de las primeras declaraciones como presidente electo fue ratificar su compromiso de invocar la Carta Democrática en el caso de Venezuela. Este es un paso muy importante, puesto que pone en el primer nivel de prioridad la salud democrática y el respeto de los derechos humanos en los países de la región. La Carta Democrática que invoca Macri fue firmada por los países del continente en septiembre de 2001. Sin embargo, debido a los ataques a las torres gemelas y la respuesta norteamericana que derivó en la cuestionada guerra de Irak, la salud democrática y el respeto de los derechos humanos pasaron a un segundo nivel en la región y en el mundo. Coincido plenamente con Macri en que, luego de 15 años de haber firmado la Carta Democrática, ha llegado el momento de que la integración latinoamericana tenga como prioridad la promoción y defensa del sistema democrático y el respeto de los derechos humanos. En este sentido, con la victoria de Macri podemos hablar de un nuevo ciclo, en el contexto del cual, estoy seguro, veremos cambios similares en Brasil y Venezuela, entre otros países de la región.


Preso de conciencia

El 23 de julio de 2014, cuando comenzó la fase de juicio del proceso penal contra Leopoldo López, el presidente Nicolás Maduro adelantó una sentencia condenatoria. “Debe pagar por todo el daño que hizo”, expresó públicamente el jefe del Estado. El 4 de enero de 2015 reiteró su intervención en el caso: “La única forma en que yo use las facultades presidenciales que tengo para liberarlo (a López) sería montarlo en un avión, que vaya a los Estados Unidos, lo dejen allá y me entreguen a Óscar López Rivera; pelo a pelo, hombre a hombre”.
Leopoldo López es el fundador y máximo dirigente del partido Voluntad Popular (centro izquierda). 44 años de edad, casado y dos hijos. Con maestría en Políticas Públicas de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, inició su trayectoria pública con la ONG Primero Justicia, dedicada a la promoción de la justicia de paz y el saneamiento del Poder Judicial, que luego se transformó en partido político.
Fue alcalde reelegido del municipio Chacao entre 2000 y 2008. Se postuló al cargo de alcalde metropolitano de Caracas, pero el oficialismo le cerró el paso a través de una inhabilitación administrativa. López impugnó la sanción y en 2011 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado venezolano por violación de sus derechos políticos. Ha enfrentado más de 20 procesos judiciales.
Se postuló a la Presidencia de la República en 2013, pero finalmente declinó a favor de Henrique Capriles Radonski.
En 2014 lideró el movimiento La Salida y la marcha opositora que se realizó el 12 de febrero, por cuyo desenlace violento se le responsabiliza. Una semana después, cuando se entregó a las autoridades, expresó: “Me presento ante una justicia injusta y corrupta, pero si mi encarcelamiento sirve para despertar al pueblo, valdrá la pena”.

La Fiscalía lo acusó y no permitió que presentara ni una sola prueba en su defensa. El 10 de septiembre de 2015 fue condenado por los delitos de asociación para delinquir, instigación pública, daños e incendio. Se asume como un preso de conciencia: “Estoy preso por haber denunciado que en Venezuela vivimos en dictadura”, dice y repite López.

Más información:

La Nación AR: http://www.lanacion.com.ar/1855800-leopoldo-lopez-hay-que-salir-de-este-desastre-por-via-constitucional

El Tiempo CO: http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/leopoldo-lopez-personaje-del-ano-en-america-latina/16462961

La Nación CR: http://www.nacion.com/mundo/latinoamerica/Leopoldo-Lopez-Personaje-Latinoamericano-debilitada_0_1531446872.html

El País UY :  http://www.elpais.com.uy/mundo/lopez-enfrentar-dictadura-protesta-pacifica.html

Papa Francisco, Personaje Mundial GDA 2015

Francisco, un constructor de puentes que consolida su liderazgo moral global


  • El Papa realizó en 2015 su primera visita a la región
  • Visitó Cuba y los EE.UU. en pleno deshielo en sus relaciones


Elisabetta Piqué
La Nación/Argentina/GDA 

ROMA.- Viajó a once países de cuatro continentes. Escribió una encíclica sobre el ambiente, Laudato Sí, la primera de un Papa sobre este tema que preocupa a todos, creyentes y no creyentes. Inauguró el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, tema central de su pontificado, no en el Vaticano, sino en Bangui. La capital de República Centroafricana, ex colonia francesa víctima de una guerra civil desde hace años, periferia de las periferias del mundo y todo un símbolo del rumbo renovador de su pontificado.
El papa Francisco cerró así un año intenso, en el que consolidó su liderazgo moral mundial. Su rol de papa “diplomático” quedó afianzado con el histórico deshielo entre Estados Unidos y Cuba. Su viaje de septiembre a la isla comunista del Caribe y el histórico vuelo que, por primera vez en más de cinco décadas, hizo desde allí, uniendo la ciudad de Santiago de Cuba con la base aérea Andrews de Washington -donde excepcionalmente lo esperaba Barack Obama - demostraron que, si hay determinación y voluntad, puede funcionar esa cultura del diálogo que pregona desde el día de su elección, el 13 de marzo del 2013.
“Una de las frases favoritas del Papa es que hay que derribar muros y construir puentes. Creo que el viaje a Cuba y Estados Unidos fue una concretización de esta idea fantástica, porque ha sido un puente entre dos realidades que no se hablaban. El Papa es un gran defensor de la cultura del diálogo y lo está demostrando con hechos”, dice el padre Mariano Fazio, argentino como Jorge Bergoglio y desde hace un año vicario general de la prelatura del Opus Dei.
El deshielo entre Cuba y Estados Unidos –impensable hace dos años pero posible gracias al impulso de un papa latinoamericano, más allá de los esfuerzos que venían haciendo el Vaticano y Canadá- marca claramente ese pasaje de Francisco, el papa de los pobres, el papa cercano a la gente, a un rol político-diplomático de inmensa trascendencia en un mundo azotado por lo que el ex arzobispo de Buenos Aires considera una “tercera guerra mundial en pedazos”.
“Es increíble que Francisco, el Papa-pastor que más rechazaría la imagen del Papa político-diplomático, finalmente sea el Papa que logra dar estos pasos fundamentales en la escena internacional”, afirma el uruguayo Guzmán Carriquiry Lecour, el laico con el cargo más alto en el Vaticano, secretario de la Pontificia Comisión para América latina.
“Eso ya estuvo presente en la intuición profética de San Juan Pablo II cuando, caído el muro en la dialéctica Este-Oeste y caído el socialismo real, pensó inmediatamente que  entonces tenían que caerse los muros en la dialéctica Norte-Sur. Y qué mejor que el continente americano de gran presencia católica para que esos muros fueran cayendo. Esto del Papa entre Cuba y Estados Unidos de alguna manera prosigue esa intuición profética, dándole la posibilidad a los Estados Unidos de hacer una revisión profunda de sus responsabilidades graves con América latina en los últimos 20 años de su política incierta y de descuido del continente, para relanzar la relación, mientras que al mismo tiempo esta reapertura del diálogo trae consigo graduales pero profundas transformaciones en todas las dimensiones de la vida de la nación cubana”, añade.
Ese rol de Papa-diplomático fue más allá de Cuba. Consciente de su rol de “pontifex”, de puente, desde la emblemática Plaza de la Revolución, donde la inmensa silueta de otro argentino –el Che Guevara- dominaba el ambiente, el Papa también se interesó por el fin de otro conflicto que lleva más de cincuenta años y que provocó miles de muertes: el enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno colombiano.

“Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más  en este camino de paz y reconciliación", dijo Francisco, en alusión a las negociaciones que se desarrollaron en Cuba entre el gobierno colombiano y las FARC, que deberían desembocar en la firma de un acuerdo de paz en marzo próximo.   

Antes de pisar Cuba y Estados Unidos –un viaje que unió a dos países hasta hace poco enemigos, con sistemas opuestos- no casualmente el Papa visitó Ecuador, Bolivia y Paraguay, en la primera gira a su continente (el viaje para la Jornada Mundial de la Juventud), en julio pasado.
“Nos está enseñando a ver que los primeros son los más débiles, los más humildes. Y viajó a tres países que son, ante los ojos humanos, periféricos, pero con una gran riqueza, que es su fe”, señala Fazio.
Y hablando de las periferias, el Papa tampoco casualmente cerró su año de viajes internacionales con una gira por Kenya, Uganda y República Centroafricana, la visita más arriesgada de su pontificado. Allí, en otra ruptura con la tradición de la Iglesia católica, se convirtió en el primer papa que no abre en el Vaticano un año santo. Y también inauguró anticipadamente el Jubileo de la Misericordia abriendo la Puerta Santa de la catedral de Bangui, capital de un país desangrado por una cruenta guerra civil desde hace cuatro años.
“Por primera vez en la historia un gesto típico del centro de la Iglesia, como abrir la Puerta Santa de un Jubileo, fue realizado en una periferia de periferias. Eso es totalmente novedoso, no sólo para leerlo en clave de descentralización de la organización de la Iglesia, sino también para leer la visión de la realidad desde las periferias del Papa”, destaca el padre Carlos Galli, miembro de la Comisión Teológica Internacional del Vaticano.
Jorge Bergoglio, que en Filipinas celebró en enero una misa en medio de un tifón en la isla de Tacloban, castigado un año antes por el huracán Haiyan, enfundado en un poncho de plástico amarillo igual que el que vestía la multitud, volvió a impactar por su estilo humilde, sencillo, simple, cercano a la gente. En Estados Unidos usó para desplazarse un simple Fiat 500. Y como siempre detuvo su papamóvil para darle una caricia a un discapacitado, a un niño, a una anciana. Así y más allá de las resistencias de un núcleo duro conservador que lo acusa de populista y le teme a esa Iglesia que no condena sino que acompaña, volvió a insistir en la urgencia de salir a curar a los heridos de hoy, sin excluir a nadie.
Para Galli en este sentido es clave un discurso que hizo Francisco para la conmemoración del cincuentenario de la institución del sínodo de obispos, justo en medio de la asamblea que hubo en el Vaticano en octubre pasado donde por primera vez se discutieron con franqueza y libertad temas antes tabú que hacen a la familia de hoy.
“Entonces dijo que la Iglesia debe ser una pirámide invertida: el pueblo arriba, los ministros, obispos y todos los demás en el medio, y el Papa abajo de todo, porque es siervo de los siervos de Dios”, destacó.

 “Esa frase que puede sonar simpática tiene un sentido eclesiológico profundamente renovador. ¿Por qué? Porque el que conoce la historia de la eclesiología sabe que antes del Concilio Vaticano II la imagen de la Iglesia era piramidal, pero al revés: el pueblo de Dios abajo, los ministros y el Papa en la punta. Esa figura simbólica muestra claramente este giro copernicano de la pirámide invertida, donde todos nos servimos mutuamente”, agrega este teólogo argentino.

 En ese mismo discurso clave, que pronunció en medio de un sínodo marcado por divisiones, Francisco reafirmó su autoridad. Recordó que es el “supremo garante de la obediencia de la Iglesia a la voluntad de Dios”, llamó a reforzar el camino sinodal a través de la escucha del pueblo, a una “saludable descentralización” de la Iglesia y hasta a “la conversión del papado” mismo.

Fueron palabras fuertes, en un año en el que las resistencias a la reforma estructural de la curia romana que está llevando a cabo quedaron más evidentes que nunca en dos libros best-seller (Vía Crucis y Avaricia) recientemente publicados, basados en documentación filtrada desde el mismo Vaticano. Pero eso al Papa no le quitó el sueño, como él mismo aseguró.

 En un 2015 marcado por los atentados de París y un estado de alerta mundial por temor a nuevos atentados fundamentalistas, Francisco se convirtió en el primer Pontífice que hizo subir a un imán a su papamóvil, durante su arriesgada visita a un encalve musulmán de Bangui, la capital de República Centroafricana. Allí fue aclamado por la gente no como jefe máximo de la Iglesia católica, sino como líder moral mundial creíble cuya presencia concreta, más allá de cualquier discurso, significó un mensaje de paz. Un mensaje de esperanza de que las cosas sí pueden cambiar si hay voluntad, determinación, fe, más allá de esa “tercera guerra mundial en pedazos” en curso en este mundo.  


Vientos nuevos desde el Sur

Por Michael Shifter*
Exclusivo para el GDA

La encuesta de GDA a líderes de opinión muestra que 2015 ha marcado una nueva etapa para el continente americano, e ilustra los temas que serán centrales en el año que comienza. Fue un año de avances en la resolución de conflictos históricos y de cambio político en muchos países, que deberán consolidarse en 2016.
El primer indicio de estos nuevos tiempos fue la normalización diplomática entre los Estados Unidos y Cuba tras más de 50 años. Ambos países aún tienen obstáculos que superar, especialmente el embargo comercial y la situación de los derechos humanos en la isla. Es improbable que el próximo presidente revierta la nueva política hacia Cuba, pero el desafío será aprovecharla para generar una agenda constructiva entre Estados Unidos y toda América Latina.
Para este acercamiento fue clave el rol del Personaje del Año, el Papa Francisco. El primer pontífice de la región es una poderosa voz a favor del diálogo, el entendimiento, y la protección de los más débiles. Por su carisma, compasión y humildad, Francisco se ha convertido en un símbolo moral no solamente para América Latina, sino en todo el mundo.
Al visitar Cuba y Estados Unidos, rodeado de muestras de afecto y emoción, Francisco envió un fuerte mensaje de conciliación. Sin dudas, su viaje a México en febrero  de 2016 será una nueva oportunidad para estar en contacto con Latinoamérica y continuar su prédica contra la pobreza y el cambio climático. Él es, sobre todo, un constructor de puentes, que en pocos años de pontificado ha tenido una impronta global.
Otro largo conflicto que parece estar llegando a su fin es el colombiano. Tras más de tres años de negociaciones en La Habana, es inminente un acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, que terminará el conflicto más prolongado en el hemisferio occidental. Salvo imprevistos, 2016 será el año en el que Colombia alcance por fin la paz después de 5 décadas de guerra.  La implementación de los acuerdos, sin embargo, será larga y dificultosa. Tomará mucho tiempo reconstruir al país tras tantos años de conflicto.  
Este año, además, los ciudadanos del continente han usado las urnas y las calles para demostrar su voluntad de cambio. Detrás de estos cambios no hay un viraje ideológico, sino más bien el reclamo por una economía más dinámica e instituciones democráticas más sólidas. La desaceleración económica y los casos de corrupción han marcado en varios países el inicio de nuevos ciclos políticos, tras un largo período de relativa estabilidad.
En Argentina, los votantes decidieron el final de más de una década de gobiernos “kirchneristas” en un contexto de polarización política y estancamiento económico. El nuevo gobierno de Mauricio Macri no tendrá la tradicional “luna de miel”.  Tendrá que probar que es capaz de producir un cambio político y al mismo tiempo encauzar la economía. En Brasil, la presidenta Rousseff está asediada por escándalos y una fuerte crisis económica, que continuarán en 2016.
El caso más significativo ha sido Venezuela. Pocas veces se ha visto en la región un caso tan profundo de degradación social, política y económica. Por primera vez en 17 años, los venezolanos le han dado la espalda a la revolución chavista, y las fuerzas de oposición han conseguido una resonante victoria en las elecciones parlamentarias. Leopoldo Lopez, símbolo de los presos políticos y personaje latinoamericano en 2015, sin dudas se convertirá en el líder de la oposición en una Venezuela que se acerca peligrosamente al choque de poderes y aún más división.
Finalmente, en los Estados Unidos también habrá un cambio político en 2016, tras las elecciones de noviembre. Luego de ocho años, la esperanza que generó la elección de Barack Obama fue reemplazada por ansiedad y enojo, como lo demuestra el auge de alternativas populistas y xenófobas. Esta es una tendencia preocupante, que se ha instalado en la realidad política del país. Sin embargo, los sondeos indican que esa tendencia no prevalecerá en las elecciones.   Esperamos que así sea.


*Presidente de Diálogo Interamericano, Washington, D.C.

Encuesta anual 2015 del Grupo de Diarios América (GDA)

Leopoldo López: personaje del año en Latinoamérica

Durante sus casi dos años de encarcelamiento en la prisión militar de Ramo Verde, Leopoldo López se ha consolidado como la figura más emblemática de la oposición venezolana, que este mes logró romper con dos décadas de derrotas electorales y que ahora promete iniciar grandes cambios en Venezuela. Ese liderazgo que consiguió cohesionar una fuerza opositora le ha valido el reconocimiento como el personaje latinoamericano 2015 por parte del Grupos de Diarios América (GDA), que reúne a 10 periódicos líderes de la región: La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela), que juntos llegan a más de cinco millones de lectores diarios y diez millones durante los domingos.

En esta quinta edición de su encuesta anual, el GDA distingue también por segunda vez al papa Francisco como figura mundial. En 2013, recién electo, el Pontífice fue destacado como la persona más relevante a nivel regional y mundial. Esta vez, lo ha puesto en el primer lugar su notable rol diplomático, derribando muros y construyendo puentes -como suele decir él- al mediar en el deshielo de la relación entre EE.UU. y Cuba, por su encíclica dedicada al medioambiente, su discurso ante Naciones Unidas, su condena a la persecución de los cristianos (pese a las amenazas de Estado Islámico) y su complejo y riesgoso viaje a África, donde se reunió con líderes musulmanes.

En años anteriores fueron reconocidos la canciller alemana, Angela Merkel (2011); los presidentes de EE.UU., Barack Obama (2012); de Rusia, Vladimir Putin (2014), y de Brasil, Dilma Rousseff (2014), y el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez.

En el sondeo sobre las personalidades del año a nivel mundial y regional -realizado entre el 28 de octubre y el 9 de noviembre- participaron directores, editores y subeditores de los diez medios que integran el GDA. A nivel regional, López obtuvo 42 votos; seguido con 32 votos por el juez brasileño Sergio Moro, el magistrado que lleva la megacausa sobre la trama de sobornos en Petrobras, principal escándalo de corrupción de las últimas décadas en Brasil y que ha hecho caer a grandes políticos y empresarios. Su figura incluso se convirtió en un símbolo de la lucha anticorrupción durante las grandes protestas ciudadanas de mediados de año. “Todos somos Moro”, se podía leer en los carteles de los manifestantes, en una muestra de apoyo a su trabajo. En tercer lugar quedó el presidente cubano, Raúl Castro (18 votos), en un año crucial para el deshielo de la relación entre la isla y Estados Unidos; y en un cercano cuatro lugar está el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, cuyo diálogo con la guerrilla de las FARC parece estar a punto de lograr un acuerdo de paz. El cuadro lo completa la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (8 votos), primer lugar regional en la edición de la Encuesta GDA 2014. En la categoría de personajes mundiales, el Papa obtuvo 58 votos y bastante más atrás quedó la organización Médicos sin Fronteras, clave por su ayuda en la crisis de los migrantes en el Mediterráneo (18 votos), seguida por la Canciller alemana, Angela Merkel (15 votos); el presidente estadounidense, Barack Obama (10 votos); su colega ruso, Vladimir Putin (8 votos).

La encuesta se completa con las opiniones de un panel de más de 70 expertos -entre funcionarios internacionales, ex cancilleres, académicos, diplomáticos, politólogos, analistas, especialistas en relaciones internacionales y directivos de los más importantes centros de estudios de América Latina-, que votaron como las noticias más relevantes de 2015 la crisis migratoria en Europa y los ataques terroristas de enero y noviembre en Francia, muestras de la expansión de Estado Islámico más allá de sus bastiones en Irak y Siria.

Las proyecciones para el próximo año recogen sin duda los eventos que marcaron 2015 y entre los expertos hubo una contundente coincidencia en que las elecciones presidenciales y legislativas en Estados Unidos -un ciclo electoral que comienza en febrero con las votaciones en los caucus y primarias- serán el evento más importante que marcará 2016, junto a la evolución de la lucha contra Estado Islámico en Siria e Irak y, en la región, por las promesas de cambio del nuevo gobierno en la Argentina y la nueva mayoría opositora en la Asamblea Nacional de Venezuela.